Las estrellas del fútbol brasileño llegan a la Liga China

Millones de yuanes son ofrecidos por los clubes del país asiático a los jugadores del país suramericano.

AFP

El fútbol de China, con un inédito poderío financiero, se llevó a cinco de las principales figuras de la liga brasileña haciendo estragos en las plantillas de los equipos vendedores, pero aliviando con sus yuanes la acuciante crisis de los clubes brasileños.

El delantero Marcelo Martins Moreno, estrella de la selección boliviana, acordó este miércoles fichar por el Changchun Yatai y se convirtió en el caso más reciente de un jugador que emigra a China con un contrato millonario después de servirse del escaparate de la liga brasileña.

Desde el pasado enero, otros cuatro astros del "Brasileirão" siguieron el mismo rumbo y aceptaron ofertas de China: los brasileños Ricardo Goulart y Diego Tardelli, habituales en la selección de Dunga, y los argentinos Darío Conca y Hernán Barcos.

Estas cinco operaciones se han ajustado a la perfección a una frase típica en Brasil, "negócio da China", con la que se califica a una transacción muy lucrativa, puesto que todas ellas han estado entre las más caras de la presente ventana de fichajes.

El traspaso más caro fue el de Ricardo Goulart, uno de los jugadores decisivos en el triunfo del Cruzeiro en la liga del año pasado y por el que el Guangzhou Evergrande pagó 17 millones de dólares, una cifra superior al valor que desembolsó el Real Madrid por Lucas Silva.

Hasta ahora China sólo mantenía una estrecha relación con Brasil en el ámbito comercial.

El país asiático es el mayor cliente de Brasil y hasta ahora sus compras se centraban en hierro, petróleo y soja, pero con los cinco fichajes que ha hecho desde enero ha incluido el fútbol de lleno en la lista de sus principales "importaciones" de su socio suramericano.

En 2014 China entró por primera vez en la lista de los diez países que más invierten en fichajes en el mundo, con un gasto que ronda los 100 millones de dólares entre todos los clubes de primera división, según datos de la FIFA.

Para atraer a las estrellas extranjeras, los clubes chinos son especialmente generosos en los salarios y, en algunos casos, se han acercado a las cifras astronómicas que pagan los grandes de Europa, mientras que en Brasil los sueldos son más bajos y muchos clubes suelen atrasarse en los pagos.

El presidente del Fluminense, Peter Siemsen, calificó como una "locura" la propuesta del Shanghai East Asia a Conca, un jugador que ya tenía experiencia en China y que se había quejado abiertamente de los atrasos en el pago de los salarios que fueron habituales en el club carioca en los últimos meses.

"Si el Fluminense no podía pagarme el salario que tengo, imagina uno mejor", dijo Conca en una reciente entrevista a la televisión Globo, al citar los motivos de su segunda marcha a la liga china.

Según la prensa brasileña, el argentino de 31 años cobrará en Shanghai cerca de 700.000 dólares por mes, una cifra que duplica el sueldo de los jugadores mejor pagados en Brasil, entre ellos Alexandre Pato y Fred, cuyos ingresos rondan los 300.000 dólares.

El propio Fred, de 31 años, recibió en enero una golosa propuesta de China que, según confesó, le supondría un aumento salarial del 70 %, pero acabó declinándola por motivos personales y por la oferta de renovación por cuatro años con el Fluminense.

La diferencia entre los salarios pagados en China y Brasil se ha acrecentado por la depreciación del real, la divisa brasileña, que ha perdido un 27 % de su valor desde el pasado septiembre y ha caído a valores mínimos en diez años.

Sin embargo, uno de los factores que todavía espanta a los brasileños de cualquier aventura asiática es la falta de visibilidad de esos campeonatos, lo que suele ser un sinónimo de caer en el olvido y decir adiós a la selección nacional.

Eso no arredró a Ricardo Goulart, que debutó con la selección brasileña el pasado agosto, o a Diego Tardelli, que ha regresado como titular al equipo nacional con Dunga y todavía aspira a una plaza para la Copa América.

En cualquier caso, con los cinco fichajes realizados desde enero, China se ha situado como el comprador más importante de jugadores procedentes de Brasil en este inicio de año.

Si bien es verdad, estas compras no tendrán reflejo en la balanza comercial entre ambos países, Brasil exportó a su socio asiático 40.616 millones de dólares el año pasado-, pero en el plano deportivo, sí tendrán un impacto indudable al mermar las fuerzas de los equipos del autodenominado "país del fútbol".