Eurocopa 2016, la de las desdichas para Platini

Pasó del héroe a ser uno de los grandes olvidados del torneo. Sobre Platini pesa una suspensión que le impuso la FIFA.

Archivo AFP

Cuando el 28 de mayo de 2010 Francia fue designada como sede de la Eurocopa-2016, Michel Platini, entonces presidente de la UEFA, soñó con ese momento: no podía ni imaginar que iba a ser suspendido unos meses antes de su inicio, que no iba a poder estar en los estadios y que incluso su récord como máximo goleador histórico del torneo iba a ser alcanzado por Cristiano Ronaldo.

Platini firmó 9 goles en la única edición que disputó, en la que guió a los Bleus al título continental en 1984, mientras que Cristiano, que lo logró el miércoles con un tanto a Gales en semifinales (2-0), ha necesitado cuatro Eurocopas para alcanzar la misma cifra, pero ahora comparte la ansiada plusmarca y puede superarla el domingo en la final. (Lea: Doce años después, Portugal con Cristiano jugarán su segunda final de la Eurocopa)

Un motivo más de desdicha para un hombre que podía haber vivido un baño de masas en este torneo, como homenaje con aquel recuerdo de 1984, y que sin embargo es el gran ausente del torneo, ya que la suspensión que pesa sobre él le impide participar de ninguna manera como dirigente.

El motivo, el célebre y controvertido cobro de 1,8 millones de euros en 2011 de manos de Joseph Blatter, entonces presidente de la FIFA, supuestamente por un trabajo de asesoría concluido una década antes sin mediar contrato por escrito.

Suspendido en diciembre del pasado año por el Comité de Ética de la FIFA con ocho años, su castigo fue rebajado tras un recurso a seis años en febrero y finalmente a cuatro en mayo, por el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS).

Hasta ese 9 de mayo en el que se conoció la decisión del TAS, Platini conservaba alguna esperanza de poder estar en una Eurocopa para la que tanto trabajó, pero aquel día se evaporaron.

"Imaginar un solo instante que esta Eurocopa pueda celebrarse sin él sería desolador", había declarado en diciembre a la AFP el presidente del Comité Organizador de la Eurocopa-2016, Jacques Lambert. "Esta Eurocopa tendrá lugar en Francia, él ha dedicado una especial atención en su preparación y ha estado ligado a todas las decisiones sobre los preparativos", añadió este dirigente, muy próximo a Platini, cuando el presidente de la UEFA ya estaba suspendido por la justicia interna de la FIFA.

En términos similares se manifestó el excampeón mundial francés Marcel Desailly en mayo, ya conociendo el fallo del TAS.

"Es un golpe muy duro para él ya que fue obligado a renunciar a la UEFA, mientras que esta Eurocopa es suya", afirmó Desailly en México.

Villar, en funciones 

El 18 de mayo, en una reunión extraordinaria de su Comité Ejecutivo en Basilea (Suiza), la UEFA decidió cuál sería su 'Hoja de Ruta' para la sucesión de Platini: el nuevo presidente se elegirá en un Congreso el 14 de septiembre en Atenas y en la Eurocopa-2016 el español Ángel María Villar, como vicepresidente sénior, asume las funciones protocolarias propias de la presidencia de la UEFA.

El holandés Michael Van Praag y el esloveno Aleksander Ceferin ya han dicho que se presentarán.

En lo que va de Eurocopa, Platini es uno de los grandes olvidados y pocos parecen pensar en él.

En la víspera del torneo, el argentino Diego Maradona, de paso por París para un acto publicitario, dijo que Platini "cometió un error" y "debe pagar" por ello.

Desde entonces, la referencia a Platini ha llegado principalmente por la caza de su récord de goles.

Por eso, cuando el exjugador de la Juventus, tres veces Balón de Oro, haya visto por televisión el tanto del astro del Real Madrid en el estadio de Lyon puede que le haya recorrido un escalofrío: su récord ya no es su récord, ahora la titularidad es compartida.

Seguramente un escalofrío muy diferente al de que aquella noche del 27 de junio de 1984, cuando lanzó una falta que, con la ayuda de un error monumental del arquero español Luis Arconada, se convirtió en su noveno gol en la Eurocopa y en el primero de una final ganada por 2-0.

La noche en la que fue el rey del Parque de los Príncipes. Eran otros tiempos.