Falcao no se puede multiplicar

Barcelona terminó demostrando la gran superioridad sobre el Atlético de Madrid y mantuvo el invicto en la Liga BBVA.

Falcao llegó a su gol número 17 en esta Liga. Es el segundo máximo anotador.   / EFE
Falcao llegó a su gol número 17 en esta Liga. Es el segundo máximo anotador. / EFE

Hicieron falta más Falcaos en el Camp Nou. Tan lúcido estuvo El Tigre ayer contra el líder Barcelona, que si hubiese decidido ocupar algún puesto defensivo, tal vez evitase que su equipo encajara tres goles después de que él anotara el primero de manera espectacular. El colombiano, sin embargo, igualó al brasileño Ronaldo, con 32, en número de goles en un año natural.

Por más que el club colchonero llegara escolta, el nivel y la historia se aliaban con Barcelona. Hace siete partidos que no ganaba en esa tierra, en las tres veces anteriores que se presentó esta misma cifra adversa, el Atlético ganó el octavo. Y así pareciera que se repetiría la historia con el gol de Falcao (30’) y la confusión ofensiva del Barcelona la defensa se fue cansando y al final sucumbió ante el volumen ofensivo del líder.

Adriano, con un remate idílico de fuera del arco, Sergio Busquets y Lionel Messi, en dos ocasiones, anotaron los cuatro del club dirigido por Tito Vilanova, que alarga su invicto en Liga de 16 juegos y amplía a nueve la diferencia con respecto al escolta Atlético. Será muy difícil arrebatarle la Liga al Barcelona, que también le tomó una ventaja de 14 unidades a Real Madrid, que igualó en su casa 2-2 con el Espanyol.

La misión de Charles Puyol era detener a Falcao. Lo buscaba en cabezazos hasta la mitad de la cancha, lo estrujaba en la marca personal en el juego aéreo. Al fin y al cabo, el último partido entre ambos se le fue de vista en un tiro de esquina, sólo lo ignoró en una ida y vuelta de cabeza, suficiente para que El Tigre aprovechara un rebote en el segundo palo. Por eso le persiguió como si el tigre fuera él y Falcao la presa. Pero el colombiano lo siguió vacilando: en el primer tiempo cabeceó solo un centro por derecha que terminó devolviendo con fuerza el palo derecho de Valdez y después les ganó la espalda, pero definió en el mano a mano con el cuerpo desequilibrado y su remate se fue muy desviado.

La línea defensiva adelantada —sello azulgrana— le sentó más que bien a Falcao, mientras que Puyol y sus coequiperos de zona se ahogaron de correr en vano detrás de él. Promediando el primer tiempo recibió un pase del brasileño Diego Costa luego de que Lionel Messi perdiera un balón en la mitad de la cancha y le sacó unos dos metros de distancia a Sergio Busquets. Falcao miró hacia atrás, tuvo tiempo para picarla sobre Víctor Valdez como lo había hecho contra Chelsea en la Supercopa de Europa y contra Paraguay en las eliminatorias mundialistas.

La virtud de ambidiestro se desarrolla cada vez más en Falcao: su zurda casi alcanza la sensibilidad de su derecha, a tal punto que ya ni importa con cuál le pegue. Tan seguro de sí mismo se siente que ayer, un microsegundo después de picarla y antes de que ingresara el balón, ya levantaba sus brazos para festejar su gol 17 en esta Liga y el número 32 en 2012. Igualó la cifra del brasileño Ronaldo cuando militaba en el Real Madrid.

Aunque el Atlético no estuvo a la altura de Falcao, el colombiano, más bien, estuvo a la altura del Barcelona. Del mismo Lionel Messi que, aunque intermitente, anotó dos y se convirtió con 17 en el máximo anotador verdugo de Atlético de Madrid. El argentino, opacado por los gregarios de Diego Simeone en la mitad de la cancha, no tuvo muchas libertades, pero se les escapó al minuto 57’ y 87’ únicamente y La Pulga anotó ambos con la misma pierna, la izquierda. Pero Messi, con más maquinaria, tampoco fue mucho más que Falcao. La carrocería del Atlético se redujo ayer a un motor encarnado en el colombiano, que terminó pechando sin secuaces y al final obtuvo su consuelo: ganar su propio partido.

Su equipo perdió el partido que se podía perder en la temporada y por eso seguirá escolta de la Liga, un hecho meritorio porque el club colchonero no es más de lo que demostró ayer: si hubiesen jugado hasta el día siguiente no habrían obtenido mejorías en el resultado. El premio gordo para el club de El Cholo Simeone sería finalizar la Liga por encima de Real Madrid: superar a su vecino codicioso sería ya un motivo de festejo.