Falcao y dos años de desierto

El delantero del Chelsea no ha podido recuperar el nivel que lo llevó a ser uno de los mejores 9 del mundo. Actualmente sufre una molestia muscular.

Radamel Falcao García en uno de los juegos de la Copa América de Chile 2015. / EFE

Un torneo de atletismo en Santa Marta fue la competencia que le enseñó a Falcao que había que esforzarse por ser siempre el mejor. A días de que comenzara la prueba, Carmenza, su mamá, le insistía en que repitiera los movimientos que debía hacer para la partida y correr más rápido que sus rivales. “Hijo, debes poner un pie detrás del otro, inclinarte un poco para impulsarte y apenas te den la orden de partir, debes hacerlo lo más rápido que puedas”. Una y otra vez, bajo el ardiente sol de la capital del Magdalena, el pequeño Falcao entrenaba junto a su mamá, pero cuando llegó el momento de la prueba se nubló su mente, tardó en salir por mirarse los pies, confundió las órdenes que había recibido en días anteriores y cuando levantó la cabeza ya todos habían salido, por lo que tuvo que remontar a lo largo de la carrera y lo mejor que pudo hacer fue llegar en la segunda casilla. “Mami, ¿gané?”, preguntó el pequeño. “Sí, mi amor, todos los que compiten son ganadores”. Su felicidad la interrumpió una frase inoportuna pero categórica de Arvey Carabalí, un joven amigo de la familia que por esos días vivía con ellos. “No, tú no ganaste, sólo gana quien llega primero”. Y desde ese día Radamel Falcao García lo entendió y siempre quiso prepararse para ser el mejor en todo lo que hiciera. Y lo logró. (Ver también Falcao, un luchador incansable)

En su carrera como futbolista llegó a la cima, a donde ningún otro jugador colombiano lo había hecho. Tras triunfar en River de Argentina, fue goleador en el Porto, en el Atlético de Madrid, dos veces campeón de la Europa League y una vez integrante del once ideal de la FIFA, que lo catalogó como el mejor 9 del mundo en 2013. Con la selección de Colombia fue influyente en la clasificación al Mundial de Brasil 2014. Parecía no tener techo. Fue al Mónaco por una cifra de 63 millones de euros, pero a los seis meses, justamente hoy hace dos años, se lesionó jugando un partido por la Copa de Francia ante el modesto Chasselay de la tercera división. El defensor Sonek Ertek, más por torpeza que por violencia, le pegó justo en la rodilla izquierda cuando estaba apoyada y le ocasionó una rotura de ligamentos que dejó a Falcao sin Mundial y sin su fútbol. Desde aquel 22 de enero de 2014 el goleador ha estado cruzando un desierto profesional y sus noches mágicas han pasado a ser historia.

En el verano de 2014 se fue al Manchester United, el club más grande de Inglaterra, lo que pudo parecer un gran paso en su carrera y un escenario ideal para recuperar su nivel. Sin embargo, las lesiones musculares le costaron perder protagonismo y posteriormente pasó a no ser tenido en cuenta por su técnico, Luis Van Gaal. Tras un año en el que jugó 26 partidos y solamente marcó cuatro goles, se abrió la puerta del Chelsea, campeón actual de la Premier League.

Pero antes de vestirse con los colores del equipo de Londres, Falcao tuvo la gran oportunidad de brillar en la Copa América de Chile 2015. No obstante, el equipo de Pékerman no tuvo un buen nivel colectivo y eso afectó a los delanteros, a quienes nunca les llegó un balón claro de gol y eso hizo que se vieran ante los ojos del público como “perversos”. De recibir halagos pasó a encontrarse con críticas de los mismísimos que años atrás se consideraban falcaístas. En el ámbito deportivo, quizás lo único positivo para Radamel en estos 24 meses fue convertirse en el máximo goleador histórico de la selección colombiana de fútbol, al llegar a la cifra de 25 tantos. En seis partidos que ha disputado con la tricolor en este tiempo, ha anotado cinco goles, un registro para nada malo. No obstante, todos esos goles han sido en juegos amistosos. Claro que por las lesiones ha tenido que fallar a algunas convocatorias, por ejemplo a la más reciente por las eliminatorias al Mundial de Rusia.

“En un proceso de recuperación de una operación de ligamentos de una rodilla es fundamental el trabajo y cuidado muscular. En muchos casos, por apresurarse, otras partes del cuerpo pueden terminar comprometidas”, eso le aseguró el médico de Millonarios, Haroldo Yepes, a El Espectador. Según él, “entre más tiempo de recuperación se tome un futbolista para volver a las canchas tras una lesión de este tipo, es mejor”. Falcao tuvo muchas ansias por jugar el Mundial y eso podría estar causándole estas lesiones temporales que no le han permitido ganarse la confianza de sus técnicos y por ende verse obligado a estar inhabilitado para actuar.

A pesar de la situación futbolística, hay que resaltar que en estos dos años Falcao ha podido disfrutar de su familia. Durante el proceso de recuperación de la lesión, que tuvo en Madrid, pudo ver crecer a su hija Dominique. Y ahora, en estos períodos de para obligada en Inglaterra, ha estado a lado de su pequeña hija Desirée. Además, en el aspecto económico no hay inconvenientes. En el Manchester el colombiano era el jugador mejor pagado de la plantilla, con 350.000 libras esterlinas a la semana, y ahora, en el Chelsea recibe 125.000, algo así como 700 millones de pesos. Y eso sin tener en cuenta lo que gana por patrocinadores que, a pesar de su nivel actual, siguen queriendo que él sea su imagen.

Nadie sabe hasta cuándo durará este desierto para Falcao, lo cierto es que él sigue trabajando y luchando por ser el mejor, como se lo enseñó aquella carrera atlética cuando él era pequeño en Santa Marta. “Siempre luchando, siempre con las metas claras”, es el mensaje del delantero colombiano, que aferrado a su fe y fortaleza, confía en que 2016 será el año de volver a rugir.