“Por favor, ganemos”: Hernán Crespo

Uno de los goleadores históricos de Argentina anhela que su selección sea la campeona de la Copa América del Centenario, título que disputará el domingo (7:00 p.m. Gol Caracol) frente a Chile.

Hernán Crespo se retiró de las canchas en 2012.  / EFE
Hernán Crespo se retiró de las canchas en 2012. / EFE

Hernán Crespo es uno de los últimos grandes delanteros del fútbol argentino. Máximo goleador histórico de las eliminatorias de Suramérica, habla del Calcio y de la albiceleste que jugará mañana la final de la Copa América frente a Chile.

¿Quién le puso el mote de Valdanito?

Passarella. Un día le preguntaron ¿cómo es Crespo? “Es alto y habla bien. Se parece a Valdano”, contestó. Pero no fue porque yo tenía características similares a la de Jorge, éramos diferentes.

¿Cree que en Argentina no se lo valoró?

No, no lo creo. Siempre sentí el apoyo de la gente, lo que pasa es que en Argentina siempre existió el “eres de Bati o de Crespo”. Y esa es una cuestión muy de los argentinos. Siempre estamos en la búsqueda de algo.

¿Cómo vivió la rivalidad con Batistuta?

Fue cuestión dialéctica entre la gente. ¿Escuchó alguna vez a Bati hablar mal de mí o viceversa? Los dos queríamos lo mejor para nosotros, y yo, lógicamente, disfrutaba cuando jugaba y me molestaba cuando no lo hacía. Pero siempre supe que competía con un grande. Una batalla buena, jugaba el que estaba mejor. Creo que para él fue peor que para mí, por más que la gente me diga: “Si no hubiese estado Batistuta, hubieras hecho mucho más”. Es todo lo contrario. Yo cuando llegué, él ya estaba. Es como si quieres poner una empresa de computación y está Apple. Vas a tener que intentar robarle un par de clientes. A él le podía llegar a molestar, que de intocable pasó a no serlo tanto. Aunque conociendo a Bati no creo que ni siquiera lo haya pensado.

¿Es imposible no comparar a Messi con Maradona?

¿Cuál es el objetivo? ¿Qué respuesta buscamos? Son tan grandes que esa comparación sólo busca el fallo en alguno. Y es entonces cuando se comienza a tirarle mierda a uno de los dos. La gente se comienza a preguntar: ¿Por qué Messi no es igual a Maradona? Y los argumentos empiezan a ser porque no es líder, porque no es esto y no es lo otro. ¿A qué nos lleva esta comparación? Son argentinos, hay que disfrutarlos.

¿Qué convierte a un jugador en líder?

En Argentina todavía estamos con el tema del caudillo y el del cuchillo entre los dientes. Es humo, son cosas que no existen. Nosotros tenemos que pensar que Messi nunca será Maradona y Maradona nunca será Messi. Así de simple. El impacto social que tuvo Diego no lo va a tener nadie nunca, entonces no rompamos los huevos. ¿Qué estamos buscando? ¿Qué Leo tenga el carácter de Diego?

Usted formó parte de una generación que se quedó sin un título grande en la selección. ¿Pesa eso?

Yo duermo tranquilo. Di todo para ganar siempre, pero tampoco tuvimos tantas oportunidades. Yo participé en una sola Copa América. Antes no existía la jornada FIFA y se armaban dos selecciones diferentes. Yo jugaba eliminatoria, que era la que apuntaba al Mundial. Y en las eliminatorias de 2002 salimos primeros y yo fui goleador. ¿Qué voy a hacer? Hoy a la Copa América van los mejores; en cambio, en su momento no era así.

¿Qué le pasa al fútbol italiano?

La diferencia está en lo económico. Cuando sobraba el dinero, los grandes estaban en Italia. En el 97 el Inter pagó la cláusula del mejor jugador del Barcelona, que era Ronaldo. Hoy sería una utopía que el Inter comprara a Messi. El dinero era la fuerza. Pero el fútbol italiano no es para desechar, al contrario. Lo que pasa es que cuando fuiste el número uno y ahora eres el tercero o cuarto, no es fácil.

¿Qué técnico le ha marcado más en su carrera como entrenador?

Me gusta como maneja los grupos Ancelotti a nivel humano, está cerca del jugador. José Mourinho tiene una buena metodología de trabajo, me gusta como desarrolla los entrenamientos. Y Marcelo Bielsa mejora individualmente al jugador. Vas aprendiendo un poco de todos, pero con esto no quiero decir que soy un mezcla de los tres. De chico admiraba a Van Basten, a Francescoli, a Klinsmann… pero después formé mi propia identidad y fui Crespo. Ahora, de entrenador, hago lo mismo.

¿Ya no quedan nueves como usted?

Son momentos. Por ejemplo, después de Kempes hubo una brecha enorme en el fútbol argentino sin centrodelanteros, hasta que llegó Bati. Por eso su impacto fue tan grande. En el 86 se jugó sin un nueve, estaba Diego, estaba Valdano, pero no había un nueve clásico. Y ahora está pasando lo mismo. Estos jugadores pueden ser iguales o más efectivos de lo que fuimos nosotros, pero con otro estilo.

¿Cómo analiza la final de mañana ante Chile?

No quiero hacer ningún análisis, no puedo ser objetivo. Que pase lo que pase, pero que, por favor, ganemos. Por los niños, por la gente y por el movimiento del fútbol, necesitamos ganar.