FBI pone en jaque el fútbol

Siete dirigentes del balompié mundial fueron detenidos ayer en Zúrich. La investigación involucra a otra decena de directivos.

Sin lugar a dudas la FIFA, organización multimillonaria que rige el fútbol mundial, recibió el golpe más duro en sus 111 años historia. Ayer en la madrugada trascendió que en un caso de fraude, estafa y lavado de dinero investigado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos fueron implicados siete dirigentes y varios  empleados.

En medio de la mayor cautela, más de una docena de policías suizos vestidos de civil se desplazaron hasta el lujoso hotel Baur au Lac, de la ciudad de Zúrich, y realizaron la detención de manera pacífica de siete de los dirigentes, para extraditarlos a Estados Unidos por cargos de corrupción generalizada. Los afectados se encontraban hospedados en el referido hotel en vísperas de las elecciones presidenciales de este organismo, que se llevarán a cabo mañana.
 
Los dirigentes detenidos fueron Jeffrey Webb y Costas Takkas, de Islas Caimán; el costarricense Eduardo Li, el nicaragüense Julio Rocha, el uruguayo Eugenio Figueredo, el venezolano Rafael Esquivel y el brasileño José María Marín. De acuerdo con la investigación llevada a cabo por el FBI, desde hace dos décadas ellos habrían recibido sobornos y comisiones de representantes de medios y firmas de promoción deportiva. Fueron más de US$100 millones. A cambio, los empresarios recibían derechos de transmisión y publicidad en torneos de fútbol en América Latina, dentro de los que se encuentran la Copa América, la Libertadores y la Copa de Oro.
 
De manera simultánea, se inició una investigación formal contra los ejecutivos de mercadeo deportivo Alejandro Burzaco, Aaron Davidson, Hugo Jinkis y Mariano Jinkis. Las autoridades también acusaron a José Margulies como presunto intermediario para facilitar los pagos ilegales. Además de las acciones en territorio suizo, agentes del FBI allanaron las oficinas de la Confederación de Fútbol de Norte, Centroamérica y el Caribe (Concacaf), con sede en Miami. Se cree que habrá nuevas capturas en los próximos días.
 
La petición de extradición formulada por el gobierno estadounidense ante Suiza se fundamenta en que los delitos fueron pactados y preparados en territorio norteamericano y que los pagos ilegales se realizaron mediante bancos de ese país. Loretta Lynch, fiscal general de Estados Unidos, afirmó que los acusados “abusaron de su posición de confianza para hacerse con millones de dólares en sobornos y a través del chantaje”. Para Richard Weber, director del departamento de investigación de IRS, agencia tributaria de Estados Unidos, “esta era la Copa del Mundo del fraude y les hemos sacado tarjeta roja”.
 
La respuesta de Blatter
Luego de conocerse el arresto de los siete miembros de la FIFA, el presidente del organismo, el suizo Joseph Blatter, afirmó a través de un comunicado que este es un momento complicado tanto para el fútbol como para los aficionados y la FIFA como organización. “Comprendemos la decepción que muchos han expresado por lo sucedido. Sé que los hechos de este miércoles tendrán un gran impacto en la imagen que las personas tienen de la FIFA”, afirmó Blatter, y añadió: “seguiremos trabajando con las autoridades y dentro de la FIFA para desentrañar cualquier mala conducta, recuperar la confianza y garantizar que el fútbol en todo el mundo está libre de fechorías”.
 
Una olla podrida
Si bien las medidas judiciales que se tomaron contra la FIFA este miércoles paralizaron el mundo deportivo, no es la primera vez que el organismo se ve envuelto en casos de corrupción. En 2012 fue presentado un informe de la Fiscalía de Suiza en el que se reveló que entre 1992 y 1997 el expresidente Joao Havelange recibió 1,5 millones de francos suizos (US$1,5 millones) por parte de la empresa de mercadeo deportivo International Sports and Leisure (ISL), socia de la FIFA hasta su quiebra en 2001, para que le fueran adjudicados derechos de transmisión.
Ricardo Teixeira, expresidente de la Federación Brasileña de Fútbol, también recibió al menos 12,74 millones de francos suizos (unos US$13 millones en valor actual) en aquella ocasión. En otro momento también se abrieron investigaciones acerca de una posible asignación irregular de la sede de los mundiales de Rusia 2018 y Catar 2022, a través de prebendas y pagos para algunos dirigentes de la FIFA.
 
Los anuncios de la justicia norteamericana crean una difícil atmósfera para el proceso de elección del presidente de la FIFA, para cuyo cargo su actual jerarca, Joseph Blatter, pretende su quinta reelección. Un proceso que ha tenido muchos críticos en el mundo y que ahora se ve empañado por lo sucedido. El suizo Blatter ocupa la presidencia de la FIFA desde 1998. Durante 24 años, entre 1974 y 1998, estuvo en el mismo cargo el retirado dirigente brasileño Joao Havelange. 
 
La Fiscalía General de la Nación consultó  ayer mismo a los organismos internacionales encargados de la investigación, para saber si hay ciudadanos colombianos detenidos o involucrados en el escándalo.
 
En Conmebol hay muchos involucrados
 
El informe publicado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, que reveló casos de corrupción en el fútbol mundial, también salpicó a la Confederación Suramericana de Fútbol y a la Copa América, que se disputará desde el próximo 11 de junio en Chile.
 
Según el documento Datisa, la empresa que agrupa a las firmas Torneos y Competencias, Traffic y Full Play, “pagó sobornos por cerca de US$100 millones a Conmebol para quedarse con los derechos de transmisión y mercadeo de las próximas cuatro ediciones de evento”.
 
El contrato se firmó en 2013 y los pagos se hicieron en cinco cuotas de  US$20 millones cada una, “divididas así: nueve millones para el presidente de la Confederación y los de las asociaciones de Brasil y Argentina, US$1,5 millones para cada uno de los otros siete presidentes de las federaciones suramericanas y US$500 mil para otros 11 oficiales de Conmebol”.