La fiesta del Gol

Brasil, Alemania y España son los principales candidatos al título del torneo, que será recordado por la ausencia, por lesión, de varios de los mejores jugadores del momento.

Lo mejor que le puede pasar a Brasil es que comience rápido su Mundial, ese del que pidió ser sede hace casi 12 años con el objetivo de unir a sus 200 millones de habitantes, pero que terminó evidenciando su delicada problemática social y el crecimiento económico del que se vanaglorió durante los últimos años, que ha sido desigual.

Porque en este país los amantes del fútbol están ansiosos y sus detractores resignados. Los primeros cuentan las horas para que comience a rodar la pelota y dejen de hablar de obras inconclusas, sobrecostos, corrupción, promesas incumplidas, entre muchos otros temas que han llenado millones de páginas de periódicos y espacios informáticos en los meses pasados.

Y es que los esfuerzos de los gobiernos recientes por acelerar el desarrollo económico no han logrado resultados contundentes y equitativos en la parte social. Brasil, en sus calles, está lejos de ser la séptima potencia mundial y su infraestructura, que no obstante es inmensa e impresionante, todavía no está a la altura de las naciones del primer mundo.

El pasado miércoles, por ejemplo, todavía se realizaban obras en las 12 ciudades sedes del Mundial. Sus estadios y aeropuertos recibían la última mano de pintura, así como se estaban terminando los trabajos de señalización y logística. Comparada con la de Río de Janeiro, Belo Horizonte o, especialmente, la de São Paulo, la movilidad de Bogotá sería catalogada como perfecta.

Y mucha gente está inconforme con esta situación. Por eso las huelgas de maestros y empleados públicos, así como las protestas estudiantiles. Por más apasionados que sean por el fútbol, buena parte de los brasileños no entienden por qué se destinaron tantos recursos a la organización de eventos como la Copa Mundo y los Juegos Olímpicos de 2016, en vez de invertirlos ese dinero en vías, educación y desarrollo.

El martes, en la instalación del Congreso de la Fifa, su presidente, Joseph Blatter, se refirió al tema: “El fútbol es un negocio multimillonario que crea oportunidades, pero que también genera controversias”. Ante los delegados de 209 países, el dirigente aseguró que los verdaderos beneficios del Mundial en Brasil se verán apenas en un par de años.

De lo que sí no cabe duda es de que este país es la tierra del fútbol. Más allá de ser la principal potencia mundial en este deporte, en todos sus rincones se percibe la pasión, especialmente por el scratch, que arranca el torneo frente a Croacia como principal favorito al título. Porque si para Sudáfrica, Alemania, Corea-Japón, Francia y Estados Unidos, organizadores de los más recientes Mundiales, el objetivo era realizar un torneo perfecto, para los brasileños lo único que importa es ganar. Incluso para su presidenta, Dilma Rousseff, quien ayer, en un discurso televisado para toda la nación, le anunció entre líneas al equipo de Luiz Felipe Scolari: “lo único que esperamos es que ganen”.

Y los locales son los principales candidatos al título. Sobre todo después de haberse coronado el año pasado en la Copa de las Confederaciones, donde quedó demostrado que jugar en casa les viene bien. Luego, para los especialistas, están Alemania y España. Los teutones porque hace rato vienen gestando una generación espectacular de futbolistas, que llegan muy maduros a la cita en Brasil. Los ibéricos porque son los actuales campeones y cuentan con la memoria colectiva que les ha permitido dominar el balompié en el último lustro.

Será el Mundial de los suramericanos, dicen quienes aman las estadísticas y recuerdan que nunca un equipo europeo se ha impuesto en tierra americana. Habrá que ver si además de Brasil, Argentina con Lionel Messi al frente es capaz de avanzar lejos. Chile, Colombia y Uruguay llegan con altas expectativas, mientras que para nosotros tendrá especial atención lo que suceda con Honduras y Costa Rica, dirigidas por Luis F. Suárez y Reinaldo Rueda, quienes representan la infaltable cuota de técnicos colombianos desde 1990.

La cita de 2014, además, será recordada por la cantidad de figuras que se ausentaron por lesión, entre ellas Radamel Falcao García, Franck Ribéry, Marco Reuss, Víctor Valdés, Rafael van der Vaart, Theo Walcott, Riccardo Montolivo, Giussepe Rossi, Kevin Strootman y otros no tan mediáticos, pero igualmente importantes en sus selecciones.

Arranca este jueves el Mundial y durante un mes —hasta el 13 de julio—, como cada cuatro años, el único tema será fútbol, el deporte más importante del mundo, el único capaz de paralizar a todo el planeta. Disfrutémoslo.

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