Fútbol italiano, ¿una liga en decadencia?

En los últimos 11 años se han registrado casi cinco mil heridos, además de tres homicidios en hechos relacionados con este deporte.

Si bien es cierto que la Juventus tiene la oportunidad de proclamarse campeona de Italia el próximo miércoles durante la jornada 33 de Serie A, el centro de atención de esta importante liga europea se encuentra fuera de los terrenos de juego.
 
El "calcio" volvió a estar envuelto en una polémica tras la explosión, el pasado domingo, de un petardo en el estadio de Turín durante el partido entre Torino y Juventus que provocó diez heridos y que revivió el debate sobre la seguridad en los eventos deportivos. El suceso se produjo cuando el explosivo cayó en la grada del Torino durante el partido que concluyó con victoria local por 2-1.
 
Una decena de heridos leves y uno de gravedad, fue el balance del atentado y aunque en un principio se creyó que se trataba de fuego amigo, es decir, que fue culpa de los propios torinistas, la Policía acabó confirmando, tras revisar varias grabaciones del encuentro, que el explosivo provenía de los ultras del Juventus.
 
En total, el derbi turniés del pasado domingo se saldó con quince denuncias y un total de seis arrestos debido a la violencia registrada antes, durante y después del encuentro. Tres personas fueron detenidas por lanzar objetos durante el partido mientras que otros tres corrieron la misma suerte por los incidentes previos a la cita, cuando recibieron al autobús de la "Vecchia Signora" con golpes e insultos.
 
Las reacciones frente a lo sucedido en el estadio de Turín no se hicieron esperar, y llegaron desde todos los sectores del ámbito deportivo. La dirección de la Liga, de los clubes y hasta del Ministerio del Interior del país mostraron su preocupación por lo sucedido. 
 
El presidente de la Federación de fútbol italiana (Figc), Carlo Tavecchio, dijo que el Estado debe proteger al "calcio" de los violentos con la aplicación de condenas severas. Por esa razón, ha solicitado al Ministerio del Interior una reunión urgente para estudiar nuevas medidas contra estas situaciones y para analizar el protocolo a seguir de acuerdo a la legislación vigente, recientemente endurecida. 
 
“Condeno cualquier tipo de debilidad de los clubes y defendiendo la educación para evitar estos acontecimientos en el futuro. Las barreras, los tornos o las prohibiciones de acceso habrán reducido los incidentes pero debemos ir más allá de la militarización de los estadios. Partamos de la escuela, necesitamos un cambio cultural", dijo en declaraciones recogidas por los medios y añadió: "La Federación de fútbol italiana no cuenta con los instrumentos necesarios para detener a esta horda de bárbaros. El Estado debe ayudarnos a salvar el 'calcio'".
 
Por su parte, el ministro del Interior, Angelino Alfano, aseguró que desde el Gobierno "se ha hecho mucho pero no se puede hacer todo" y exigió a las sociedades futbolísticas que asuman sus "responsabilidades" para combatir el fenómeno de la violencia en sus estadios.
 
Precisamente Alfano es el impulsor de un decreto que endurece penas como el Daspo, la prohibición de acceso a los estadios de personas que hayan recaído en comportamientos agresivos durante manifestaciones deportivas.
 
Defendió que desde agosto, el número de heridos en los estadios han pasado de 41 a 22 civiles, de 26 a 24 miembros de las fuerzas del orden y de 24 a 3 trabajadores de la seguridad en los estadios. Además señaló que en la actualidad se ha prohibido el acceso a eventos deportivos a 5.029 personas, de las cuales 1.742 en lo que va de temporada.
 
Por otro lado, el presidente del Comité Olímpico Nacional, Giovanni Malagó, abogó por adoptar la misma política que puso en práctica el Gobierno de la británica Margaret Thatcher contra los "hooligans" a finales de la década de 1980.
 
"Las sanciones del juez deportivo no son suficientes, tenemos que seguir las disposiciones legislativas emprendidas por el Gobierno Thatcher. Urgen sanciones fuera de lo común, de lo contrario (estos sucesos) perjudicarán al país", defendió.
El diario "La Gazzetta dello Sport" se hizo hoy eco de un informe del Ministerio del Interior que alerta de que la criminalidad se encuentra cada jornada sentada en las curvas de los diferentes estadios del país.
 
Según este documento, entre el 30 y el 40 % de los delitos cometidos en los estadios son perpetrados por personas con antecedentes penales y relacionadas con el crimen organizado como la 'Ndrangheta o la Camorra.
 
En los últimos once años, se han registrado casi cinco mil heridos, además de tres homicidios: el del inspector de Policía Filippo Raciti, en 2007, el del "tifoso" del Lazio, Gabriele Sandri, en el mismo año, y el seguidor del Nápoles, Ciro Esposito, en 2014.
 
A la violenta situación que vive el fútbol italiano se le suma la crisis económica por la que actualmente atraviesan algunos clubes como el Parma, que desde el pasado 19 de marzo fue declarado oficialmente en bancarrota. Las deudas acumuladas por este equipo alcanzan los 218.446.754,61 euros, con un patrimonio neto negativo de 46.696.901 euros, por lo que el estado de insolvencia parece evidente e irreversible.
 
Pero esta situación no solamente cobija al Parma sino a toda la Serie A, una liga que acumula 1.715 millones de euros de deudas (1.815 millones de dólares), según una investigación anual del diario italiano La Gazzetta dello sport sobre las finanzas del fútbol italiano. En el año fiscal 2013-2014, los 20 clubes perdieron 222 millones de euros (235 millones de dólares).
 
No caben dudas que el fútbol italiano, con graves problemas desde algunos años, pide a gritos medidas urgentes para frenar aquellos elementos que resultan cancerígenos en su desarrollo.