Grecia no es una cenicienta

Aunque para muchos es el débil del Grupo C, la verdad es que los ‘helénicos’ pueden generarnos complicaciones. Una defensa consolidada y un ágil volante son sus principales fortalezas.

Georgos Karagounis, volante del Fulham inglés, es quien más ha jugado con la selección. Suma 135 partidos. / AFP

A los ojos de muchos, Grecia es una cenicienta. La cenicienta del Grupo C. El equipo que tiene menos posibilidades de pasar a octavos de final. Una especie de ‘cupón’ que ni Japón, ni Colombia ni Costa de Marfil se pueden dar el lujo de desperdiciar. A todas luces pareciera que el próximo rival del conjunto de Pékerman es frágil y débil.

Pero no. Tras ese apresurado juicio que se ha venido alimentando poco a poco —en parte por desconocimiento, en parte por bullicio mediático— está oculta una selección que, aunque sin mucha técnica, puede silenciarnos de un tajo. Puede acallar, de golpe, nuestra esperanza. Eso, claro, si no le prestamos atención a un par de ágiles volantes y delanteros, y buscamos, con los nuestros, la manera de agrietar una consolidada defensa, acaso su principal fortaleza.
Basta echarle un vistazo al buen desempeño de los griegos en las eliminatorias para hacer a un lado el imaginario colombiano. En la primera fase, de diez partidos ganó ocho y sólo perdió uno. En su grupo únicamente fue superado por Bosnia (por diferencia de gol). Y luego, en la ‘repesca’, venció fácilmente a Rumania (3-1, primero y un empate después), logrando un tiquete directo al Mundial.

Además, resulta imposible olvidar que en 2004 sorprendió al Viejo Continente cuando se hizo con la Eurocopa venciendo 2-1 a un Portugal en el que ya jugaba Cristiano Ronaldo. Sí: el tiempo ha pasado y las generaciones han rotado. Sin embargo, uno de los principales pilares de los ‘helénicos’ pareciera mantenerse intacto. Georgos Karagounis, volante del Fulham inglés, continúa dando muestras de una destreza increíble. Tiene 37 años y es el comandante de su selección. Con su velocidad y desequilibrio es el socio perfecto de un par de delanteros en los que los griegos confían con plenitud, ante la ausencia de Mitroglou (también del Fulham): Georgios Samaras, del Celtic de Escocia, y Dimitris Salpingidis, del Paok (Grecia). El primero conquistó la liga escocesa y el segundo ha sido en dos ocasiones el futbolista del año en su país.

Ellos pueden generar complicaciones. De ellos hay que cuidarse, especialmente en el juego aéreo. Que el promedio de estatura del equipo sea de 1,85 metros no es sólo una casualidad.