"Hubo días en que no tenía ganas de nada"

Fue una presentación atípica. Muchas semanas después del anuncio del fichaje de Luis Suárez, el uruguayo compareció en la sala de prensa del Camp Nou.

Luis Suárez, en la presentación con su nuevo equipo, el Barcelona. / AFP

Lo hizo un día después de debutar en ese mismo estadio con el Barcelona, que será su equipo las próximas cinco temporadas. En partido amistoso, claro. Porque lo que obligó a esta presentación tardía es la sanción que le impuso la Fifa (y que ratificó el Tribunal de Arbitraje Deportivo el pasado jueves) por el mordisco que le propinó al italiano Giorgio Chiellini en el Mundial de Brasil. Él no se cansó de repetir lo agradecido que estaba con el club por la confianza y por la oportunidad que le da de cumplir un sueño “que tenía desde chico. Todo el mundo sabe la relación que tienen mi señora y su familia acá. Había venido a algún partido y pensaba en si algún día tendría la posibilidad de jugar aquí. Cuando se dio, no lo dudé un momento”, explicó.

El costo de la operación alcanzó los 81 millones de euros, después de que el Barça lograra reducir ligeramente la cláusula, cifrada en unos 94 millones, tal y como explicó Jordi Mestre, vicepresidente deportivo. La cláusula de rescisión es de 200 millones. Para Suárez lo de jugar se limitará, de momento, a partidos amistosos como el del lunes, que no hay muchos, y a algunos que programará expresamente el Barcelona, aunque sea en la ciudad deportiva, tal y como explicó el director deportivo, Andoni Zubizarreta. Suárez no podrá jugar con el Barcelona hasta el 26 de octubre, se perderá los ocho primeros partidos de Liga y tres de Liga de Campeones, y tampoco podrá actuar los próximos ocho encuentros de Uruguay. Su reaparición está prevista para el fin de semana que enfrentará al Barcelona con el Real Madrid.

Así que de momento el chico se centra en trabajar, recuperar el estado físico: “Apuré tanto para llegar al Mundial (fue operado del menisco 20 días antes) que después de haber parado un tiempo me costó volver a comenzar, pero he hecho un trabajo muy fuerte estas tres últimas semanas para fortalecer la pierna y volver a entrenarme con el equipo en condiciones. Ahora lo que me duele son los pies, de no usar los zapatos de fútbol”, bromeó.

Y además de los entrenos, primero solo y ahora en compañía, también se ocupó este último mes en pasar la página de un episodio que le supuso poco menos que un calvario. No lo pasó bien al regresar a su casa, con la familia, al abandonar la concentración con su selección en Brasil: “Me preocupé, no solo por el fichaje, sino por mí, por lo que había hecho. Tuve días en que no tenía ganas de hacer nada. Estaba muy deprimido. Después supe que tenía que aceptar la realidad y pedir perdón. Traté de borrarlo, no acordarme más y pensar en el presente. La sanción es la que es y hay que aceptarla, ya está”. Y añadió: “Es un tema personal, pero, sí, he tratado con los profesionales adecuados”. Ahora, dice, ya duerme tranquilo: “Estar entrenando con compañeros y convivir con gente nueva ayuda a que se pase más rápido”.