James, el 'crack'

Su ingreso en el segundo tiempo fue vital para que Colombia se reencontrara con su fútbol y definiera un partido que se había complicado por la ansiedad.

Tras su entrada, James Rodríguez fabricó dos pases gol y anotó el cuarto en la victoria sobre Japón. / EFE

Bastó verlo parado en el borde de la raya para presentir que el segundo tiempo se iba a decidir por sus pies. Lo mismo le encomendó José Pékerman, el estratega argentino a cargo de la selección Colombia, a su número 10, James Rodríguez: resolver un partido gris, caracterizado por las malas entregas y un fútbol enredado.

Un partido que dejó de ser tranquilo desde el minuto 17, después del gol de penalti de Juan Guillermo Cuadrado, cuando Colombia les cedió el balón a los japoneses y los esperó al borde de su área, improvisando despejes que no supieron aprovechar ni Juan Fernando Quintero ni los delanteros Jackson Martínez o Adrián Ramos.

Por eso, cuando Japón anotó el empate en el minuto 46, con un cabezazo de Shinji Okazaki, Pékerman supo que debía introducir ajustes. Por eso eligió a James: no solo para que relevara a Quintero (lució apurado, transportó demasiado el balón, no lo entregó cuando debía hacerlo y facilitó el trabajo de recuperación de los asiáticos), sino para que le diera un nuevo ánimo al equipo, uno digno del seleccionado llamado a quedarse con el primer lugar del Grupo C.

Y James cumplió con su misión al pie de la letra. Lo dejó saber un minuto después de pisar el césped del estadio Arena Pantanal, de Cuiabá, cuando le cometieron falta al realizar un regate. De hecho, el equipo se demoró nueve minutos para sentir que las condiciones del partido habían cambiado y que el juego, en adelante, debía circular por los pies del número 10.

Y fue así como en el minuto 55, en un ataque liderado por James, le pasó el balón a Martínez para que definiera sin mayores afanes. El 2-1 volvía a confirmar el pase de Colombia a octavos de final como primero del grupo y a Uruguay como su próximo rival el sábado, en el estadio Maracaná de Río de Janeiro.

Tras la anotación, James se dedicó a arrastrar la marca para que sus compañeros pudieran aprovechar los espacios libres y definir, pero la ansiedad les pasó la cuenta.

Hasta que James volvió a integrarse al ataque en el minuto 83, nuevamente para habilitar a Jackson y marcar el tercero. Y, para sellar la faena con su nombre, se reservó el cuarto: en el minuto 90, para sentenciar un pase certero de Ramos con una cabalgata de infarto y una definición con clase, por encima del arquero japonés.

El 4-1 fue contundente. Y James, el gran responsable del marcador, liderará el equipo en octavos ante Uruguay.