James no tiene techo: Julio César Falcioni

El primer título del hoy jugador del Real Madrid fue en Banfield de Argentina, cuando ‘El Emperador’ era su técnico.

Julio César Falcioni actualmente es el técnico de la Universidad Católica de Chile. Hace cinco años fue campeón con Banfield de Argentina, cuando James ganó su primer título como profesional / AFP

Las Condes es un barrio acomodado de Santiago de Chile, el nuevo lugar en el mundo de Julio César Falcioni. “Acá estoy muy cómodo”, dice El gato, como se le conoce en Colombia, donde fue amo y señor del arco del América de Cali en la época más gloriosa de los Diablos Rojos. “Parece mentira ver al club de esta manera, cuánto dolor me provoca”, comenta el portero de las tres finales frustradas de la Copa Libertadores en 1985, 1986 y 1987, campeón cinco veces a nivel local. Al pie de la Cordillera, tras un paso breve y frustrado en All Boys, el mejor guardameta extranjero de la historia de Colombia se transformó en el entrenador de Universidad Católica. Y empezó el torneo de Primera División con el pie derecho, casi haciendo gala de esa máxima que suele escucharse en el fútbol argentino: “Técnico que debuta, gana”. El equipo cruzado venció 1 a 0 al Antofagasta y la racha ganadora se extendió al miércoles, cuando derrotó 2 a 0 al Iberia por la Copa Chile.

“Estoy en un club muy organizado, con excelentes instalaciones, empezamos bien en el torneo. Estoy contento”, cuenta Falcioni, quien no sólo fue un gran arquero y es un notable entrenador que salió campeón con Boca Juniors en la Argentina. También es una persona fundamental en la carrera de la figura colombiana del momento, James Rodríguez, desde esta semana estrella del Real Madrid. Porque aunque Jorge Burruchaga, excampeón del mundo en México 86, fue el técnico que lo hizo debutar en Primera División, Pelusa le abrió las puertas de la titularidad y bajo su tutela se coronó campeón en el fútbol argentino, nada menos que con la camiseta de Banfield. Nadie más capacitado para hablar del Golden Boy norte santandereano, entonces, que el profesor que lo vio crecer como futbolista en una charla exclusiva con El Espectador. Aunque siempre hablará en plural El Emperador, ya que considera a Javier Sanguinetti, Ómar Pícoli, Néstor Lo Tártaro y Sergio Otero, integrantes de su cuerpo técnico, como parte de su familia. 

¿Cómo fueron sus primeros momentos con James?

Lo conocimos muy joven, tenía 17 años, le empezamos a dar lugar dentro del grupo profesional, había jugado en reservas y era una alternativa para el banco de suplentes. Yo llegué a Banfield en abril de 2009 y James sólo había jugado un rato el campeonato anterior. Lo puso 15 minutos Burruchaga. Entonces, jugaba de enganche, pero en nuestro esquema lo tiramos sobre la izquierda, le incorporamos trabajo y recorrido para que pudiera sentirse cómodo y nosotros así poder usufructuar su calidad técnica y ese disparo de media distancia que es excepcional. Jugó como volante externo, acompañado por Wálter Erviti, y creo que hizo un gran trabajo. Aceptó esa nueva posición, incorporó esa proyección diferente de campo que le dimos a su gran condición técnica y quedó demostrado en el campeonato que ganamos con Banfield. 

Entonces, cuando empezaba a jugar en Primera, ¿era un diamante en bruto, con mucho por pulir?

Era un jugador con muchísimas condiciones, pero que estaba metido en la posición de enganche. Nosotros le dimos una participación diferente. La llegada en diagonal era fundamental por su buen disparo, eso hizo que fuera titular en el campeón con apenas 17 años. Y después, jugó la Copa Libertadores, nada menos. Hasta que Porto terminó comprándolo, lo disfruté.

Usted puede decir, sin lugar a dudas, que tuvo una importante influencia en la carrera de James.

No, no... el mérito es todo suyo y lo más importante es que aceptó el posicionamiento, el reacomodamiento táctico, para aprovechar sus virtudes. Puede jugar como enlace, volante por izquierda, cumplir diferente funciones y asumirlas con profesionalismo. Le vinieron bárbaro, lo hicieron crecer como jugador y como persona. Nosotros sólo fuimos un eslabón en su vida deportiva, nada más.

¿Y usted creía que iba a llegar tan lejos, a ser uno de los mejores jugadores del Mundial y, luego, tener la oportunidad de llegar al Real Madrid?

Apenas lo vi, me di cuenta de que se trataba de un jugador diferente, con unas condiciones técnicas espectaculares. Hoy puedo decir que es un jugador más completo. Desde lo técnico, era muy bueno, diría que excelente. Tiene una pierna izquierda notable y una derecha muy buena.

La historia cuenta que esos momentos en las inferiores de Banfield fueron difíciles por estar lejos de su país. ¿Cómo lo apuntaló?

Siempre me pareció un chico muy sencillo y ahora uno lo escucha hablar y es un hombre simple, de convicciones firmes. Nosotros lo conocimos muy jovencito. Yo llamé a la mamá y le dije que se viniera a vivir con él a Buenos Aires. Era muy importante que estuviera con sus afectos, acompañado, que respetara los horarios, las comidas de Colombia. Con su madre cerca, sabíamos que iba a estar contenido. Ella lo acompañó, estuvo encima de sus cuidados, que su entorno fuera bueno fue vital para que se preocupara solamente por jugar al fútbol. En definitiva, son las cosas que desde afuera uno trata de complementarle al jugador. Cuando uno es joven, tal vez no repara en estas cuestiones y siempre necesita la voz de la experiencia.

¿Volvió a hablar con él después de dirigirlo en Banfield?

No, la verdad es que no nos comunicamos. Nunca más hablamos. Pero siempre estuve al tanto de su rendimiento. Igual, me puso muy contento lo que dijo cuando terminó el partido con Brasil. Lo reconoció en el Mundial, en pleno auge y efervescencia, nos hizo un reconocimiento al cuerpo técnico, me llenó de orgullo, de satisfacción, que se acordara de nosotros. Es uno de los mejores futbolistas del mundo.

¿Cree que James llegó a su techo o es imposible determinarlo?

A la distancia uno sigue la carrera de los jugadores y si empieza a observar cómo se está desarrollando la de James, creo que no tiene techo. Empezó con la Sub-20, siguió en Porto, Mónaco, Selección Mayor, con 23 años se transformó en uno de los mejores jugadores del mundo, eso es muy bueno. Y dentro de cuatro años, con 27, va a estar en su máximo esplendor. Por otro lado, jugar al lado de esas figuras como las que van a ser sus compañeros en Real Madrid, lo va a hacer mejorar como profesional. Sin duda, seguiremos viendo un crecimiento en él.

¿Lo sorprendió la actuación de la Selección de Colombia en el Mundial?

Fue un trabajo muy bueno, de menor a mayor, lástima que no pudo superar a Brasil. Le veo un futuro grande, como a James, con algunos jugadores maduros, la aparición de algunos jóvenes que estaban en Europa, yo estoy convencido de que seguirán sumando experiencia y serán protagonistas en las próximas Eliminatorias.

José Pékerman todavía no ha definido si seguirá en la selección. ¿Usted cree que tiene que seguir en su cargo?

Esa es una decisión muy personal. Yo considero que Pékerman agarró la selección en un momento difícil y pudo confeccionar un buen grupo que tuvo su reflejo en el Mundial.