Jeison Lucumí, una de las figuras con las que Colombia llegará al Mundial sub-20

El delantero de América de Cali fue uno de los destacados del combinado nacional en el Suramericano que se llevó a cabo en Uruguay.

Jeison Lucumí celebra un gol en el Suramericano sub-20. Foto: AFP

Una de las cosas más difíciles de incorporar para un joven jugador es cómo absorber la diferente presión que hay en el fútbol profesional con respecto al fútbol base. Jeison Lucumí, una de las figuras con las que Colombia llegará a la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Nueva Zelanda 2015, no puede tener mejor escuela para aprender a lidiar con la exigencia más feroz: es una de las esperanzas de gol del América de Cali, uno de los clubes colombianos más populares, que sufre por regresar a la Primera División tras su histórico descenso en 2011.

"Me ayuda mucho jugar y rendir en un club grande. Fui ganando experiencia, roce y hoy no tengo temor en ponerme el equipo al hombro si el partido así lo dicta. Me ha ayudado a tomar confianza y eso logré volcarlo a la selección", le dice con su voz tímida el 11 colombiano a FIFA.com, a poco de viajar rumbo al primer Mundial de su vida. En Hamilton y Dunedin, ante Qatar, Senegal y Portugal por el Grupo C, intentará mostrar que su gran nivel en el Sudamericano de Uruguay no fue casualidad.

Para Lucumí, el subcampeón sudamericano tiene argumentos para ser ambiciosos: "En defensa hemos encontrado una base sólida, que sabe cómo defender sin perder la identidad que nos define. Arriba tenemos que tener más movilidad en ataque, porque cuándo lo logramos todo se nos hace más fácil. Vamos con el objetivo de ser campeón".

"Estamos trabajando bien, sabemos cuáles son nuestras fortalezas y nuestras debilidades", cuenta y usa otra vez la primera persona del plural. Es talentoso, desequilibrante, fue el goleador colombiano en la clasificación con cuatro tantos y lastima con sus diagonales, pero el valor colectivo mata el ego aunque haya varios clubes europeos que ya lo tengan en carpeta: "Todos me dicen que siga siendo humilde y no me deje llenar la cabeza de cosas que no me sirven. Cuando los visito, mis amigos del barrio me dicen ‘¡no te agrandes!’. Yo trabajo para hacerlo lo mejor posible pensando en los equipos que integro, no en mí. Si los equipos andan bien, mejor para todos".

Talento de nieto

Su abuela es una de las personas a las que más escucha y hay una razón poderosa: "No es muy futbolera pero yo vivía con ella, quería entrenar y ella me encontró el equipo". Tenía apenas 4 años cuando lo llevó a la escuelita de fútbol del Marroquín II, uno de los barrios bajos del Distrito de Aguablanca, al este de Cali.
Pasó por varios equipos juveniles y estuvo tres temporadas en Boca Juniors de Cali. No tuvo suerte pero no se rindió. Fue creciendo como futbolista admirando la Premier League –"siempre ha sido mi sueño"- y a Wayne Rooney "porque además de jugar es vertical, luchador, se pone el equipo al hombro y deja todo". Hasta que llegó su hora: con apenas 16 años debutó en la Segunda colombiana con el Dépor F.C. El América de Cali lo vio filoso y se lo llevó a préstamo. Jamás se fue. "La confianza que me dieron los técnicos hacen que uno pueda haber jugado desde los 16 años en la B".

Parte de su magia está en que logra ser indescifrable. ¿Es zurdo? ¿Es diestro? "Soy derecho", responde entre risas. "Aprendí a manejar las dos piernas jugando fútbol sala. Y Piscis –Carlos Restrepo, el técnico del Sub-20- siempre hace énfasis en las prácticas en definir con calidad". Tiene formación de enganche pero hace rato que no lo es: "Cuando llegué a la primera B me colocaron de carrilero/extremo. Ahora soy más extremo o delantero".

Lucumí, 'el 11 del Real Madrid'

Cuando sus equipos quieren acelerar el juego y desequilibrar por los costados, el faro apunta al flaquito fibroso y grácil de la camiseta 11 aunque no le sienta cómodo hablar demasiado de ello. "No sé si soy o no referente en el América y en la selección sub-20 pero sí sé el papel que me toca cumplir en cada lugar ahora".
Lo de ser centro de atención lo motiva sólo dentro de la cancha: "Me voy acostumbrando poco a poco. A mí no me gusta mucho eso de estar en los medios, soy de bajo perfil". Mejor una buena partida de dominó con sus primos y amigos o disfrutar de sus 8 hermanos. "O jugar Play. Juego con el Real Madrid. Todavía no he jugado conmigo. ¡Eso será extraño!", dice y suelta la carcajada. La idea le divierte: "Cuando pueda me pondré de delantero".

Por ahora, con 20 años recién cumplidos, tirar paredes en un grande de Europa sólo podría dársele apretando la L y el botón X en FIFA 15. ¿Podrá concretarlo en la realidad? Gracias a los James Rodríguez, Juan Cuadrado y Radamel Falcao tiene un pasaporte codiciado. "Están en un gran nivel, demostrando un gran talento y nos abren puertas a nosotros, a los que venimos detrás. Es un reto muy duro. Creo que tengo las condiciones y yo trabajo para eso pero el tiempo dirá. Antes de cualquier pase, me gustaría ayudar a que América regrese a la primera de Colombia".