"Jugamos con cabeza y corazón"

Tras vencer 3-1 a Uruguay, Costa Rica demostró, como dijo el director técnico, Jorge Luis Pinto, que no son los débiles del grupo D y están para jugar de tú a tú.

El técnico colombiano Jorge Luis Pinto celebra el triunfo frente a Uruguay. / EFE

De Costa Rica se esperaba muy poco. Casi nada. Estar con Italia, Inglaterra y Uruguay en un mismo grupo lo convirtió de entrada en un equipo débil que no merecía una pizca de atención. Aunque hubiese clasificado de una manera medianamente cómoda al Mundial, los ticos no dejaban de ser un grupo frágil y blandengue. Un comodín.

Pero su actuación del sábado, en el Castelão de Fortaleza, al nororiente de Brasil, pasmó a todos. Un tajante 3-1 sobre un Uruguay que venía de ser el cuarto mejor conjunto en Sudáfrica 2010, quebró el silencio que generaba el onceno dirigido por el colombiano Jorge Luis Pinto. Entonces todos empezaron a hablar. Del orden, del mismo Pinto, de Joel Campbell —la estrella, de lejos—, de unos centroamericanos aguerridos, de un equipo que marcó bien y aprovechó los descuidos charrúas, que aprovechó que los comandados por Óscar Tabárez se mostraron desdibujados —acaso por la ausencia de Suárez— y dejaron espacios que le valieron la derrota.

“El equipo no perdió la cabeza cuando estuvo perdiendo en un primer tiempo parejo y equilibrado. La clave fue cambiar la velocidad, quebrar la línea defensiva uruguaya y atacarlos”, dijo el técnico colombiano luego del encuentro.

Tiene razón: la Costa Rica del segundo tiempo fue otra, muy distinta a la que salió a jugar los primeros minutos, así Campbell, tras el gol de Edinson Cavani, diera muestras de lucidez. Con su rapidez por el extremo derecho y con un par de remates, no muy precisos, no muy certeros. Pero en el complemento Pinto supo darle un giro entero. En lo anímico, en lo futbolístico.

“El equipo no cambió su estilo —aseguró luego—, ni su forma de sentir el fútbol, pese a jugar con un grande mundial. Este fue un partido de oficio. No nos desbaratamos con el marcador adverso, como reacciona un equipo cuando está en dificultades. Jugamos con piernas, cabeza, entrega y corazón”.

“Realmente fue un resultado impensado”, respondió ayer Diego Lugado, capitán de lo uruguayos. “Sobre todo después de ir ganando el partido y tener el juego controlado. En un par de minutos se nos vino la noche, nos marcaron dos goles y nos dieron vuelta el marcador”.

Una vuelta que empezó con un gol del hábil Campbell a tan sólo nueve minutos de haber arrancado el segundo tiempo. Y que se repitió casi al instante. Y se completó justo antes de que el árbitro anunciara el pitazo final con una soberbia habilitación de la figura tica y una definición aún mejor de Marcos Ureña.

“Respeto a Uruguay, pero le ganamos incluso en el juego aéreo, que es una de sus virtudes. Ya lo había dicho: estamos para jugar de tú a tú con cualquiera”.

De tú a tú. Eso fue evidente. Habrá que ver si este viernes, a las 11 a.m., frente a Italia, que jugó impecablemente, con inteligencia, también demuestran ese talante. Y si no se amilanan, luego, contra una Inglaterra que el martes 24 llegará con una inmensa necesidad de ganar.

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