Lionel Messi: el retorno de un ídolo que nunca se fue

El delantero regresa a la Selección Argentina después de haber declarado que no seguiría tras la final de la Copa América Centenario.

Lionel Messi con la camiseta de la Selección de Argentina durante la Copa América Centenario. Foto: AFP

Lionel Messi está de regreso con Argentina sin haber llegado a cumplir una renuncia que había dado la vuelta al mundo y dejó helados a millones de hinchas de la selección albiceleste. Desde la noche del 26 de junio en la que, con la voz entrecortada tras una nueva derrota en una final, dijo: "Ya está, se terminó para mí", pasaron 47 días, que se sintieron como un siglo hasta que escribió en un comunicado: "Amo demasiado a mi país y a esta camiseta". Volvió sin irse porque Argentina no tuvo que jugar ningún partido sin él en la cancha.

Podría jugar contra Uruguay el jueves en la eliminatoria para el Mundial de Rusia-2018. Está en duda por una molestia en un abductor, músculo traicionero si los hay. Es posible que lo cuiden. Tampoco es lo crucial históricamente. Lo importante es que reafirmó su pasión por la camiseta celeste y blanca. "Me pasaron muchas cosas por la cabeza el último día de la final y pensé seriamente en dejarlo", comunicó la 'Pulga' el 12 de agosto.

"Veo que hay muchos problemas en el fútbol argentino y no quiero crear uno más. No quiero causar ningún daño, siempre pretendí todo lo contrario, ayudar en todo lo que pude", dijo. Y la declaración volvió a girar como un satélite alrededor del planeta. Horas después de su desilusionado anuncio tras perder con Chile la final de la Copa América Centenario en el Met Life Stadium (EEUU) el 26 de junio, se lanzó una frenética campaña para que diera marcha atrás. Pero al final, tenían razón futbolistas, entrenadores y muchos hinchas que pedían dejarlo en paz.

Sólo quien nunca jugó al fútbol o no conoce su intimidad podía apresurarse tanto. Messi acababa de perder su tercera final consecutiva. Para colmo tiró afuera un penal clave, el primero de la serie desempate. Fue conmovedor verlo con la cabeza en el césped, como si quisiera enterrarse, desaparecer. Retorcía su camiseta, desesperado. Se había hundido en un abismo de tristeza.

"Es un momento duro para mí y para todo el equipo, es muy difícil para mí seguir así. Son cuatro finales las que me toca perder, tres seguidas, la verdad que es una mala racha que se me da, pero ya está, es mi decisión", dijo aquella noche de pesadilla. A Messi se lo puede considerar sin exageración el mejor futbolista del mundo en la última década. Pero perdió las finales de la Copa América Venezuela-2007 (con Brasil), el Mundial Brasil-2014 (con Alemania) y otras dos copas América, la de Chile-2015 y la Centenario-2016 (ambas con la Roja).

No todos los futbolistas renuncian en las grandes derrotas. Pero verlo era comprenderlo. Llevaba adentro la rabia, la bronca, la decepción de sentirse responsable. Lo mejor era dejarlo tranquilo, ya iba a volver. Antes de la final con Chile, Messi era una campanita de felicidad. Se perfilaba para romper una racha de 23 años sin vueltas olímpicas de mayores. Sólo había podido festejar un Mundial Sub-20 en Holanda-2005 y el oro en los Juegos Olímpicos Beijing 2008.

Durante la Centenario ya se había convertido en el mayor artillero histórico de la albiceleste con 55 tantos, uno más que el Gabriel Batistuta. El derrumbe fue más doloroso aún.

Y la 'Operación Retorno' la encabezó en Barcelona el nuevo DT, Edgardo Bauza. El 'Patón' se movió con la delicadeza de un artesano en una cristalería. "No vengo a convencer a Messi de nada. Que me cuente su frustración", declaró. Ahora lo tiene en el equipo y miles de hinchas lo esperan para corear el 'Messiii, Messiii' , en el estadio Malvinas, en Mendoza en el clásico rioplatense.

Argentina está tercera en las eliminatorias sudamericanas, con 11 puntos, detrás de Uruguay y Ecuador, ambos con 13 puntos, en seis fechas. Y necesita del que volvió sin haberse ido para concentrarse en el objetivo de Rusia donde espera romper los años de sequía del seleccionado argentino.