Los alemanes también sufren

Con dos goles en el tiempo de adición, los teutones superaron 3-2 al Málaga español, que aunque no era favorito, puso contra la pared al bicampeón de la Bundesliga.

El Málaga español estuvo muy cerca de cumplir el sueño de meterse en semifinales de la Liga de Campeones de Europa, pero encajó dos goles en tiempo de descuento y abruptamente volvió a la realidad.

Los tantos de Marco Reus y Felipe Santana eliminaron a los ibéricos y desataron la fiesta de los 85 mil hinchas que acompañaban al Borussia Dortmund.

El Málaga estuvo dos veces en ventaja y también los dos empates con goles le servían, y sólo al final el equipo alemán le dio la vuelta a la eliminatoria, con un tercer gol en fuera de juego, al igual que el segundo de los españoles.

El cuadro visitante tuvo un muy buen comienzo, planteando un partido con una gran disciplina táctica que le dificultaba la salida al Dortmund, que pasaba muchos trabajos para salir de su propia mitad. En lo ofensivo, no había muchos atrevimientos por parte del equipo de Manuel Pellegrini, consciente de que el gol que le hacía falta podía venir en una jugada fortuita o en alguna ocasión de contragolpe generada en una recuperación de pelota.

El Dortmund también necesitaba un gol, siempre y cuando lograra mantener su valla imbatida, lo que lo llevaba a ser igualmente relativamente prudente.

Pero a los 25 minutos llegó el tanto que necesitaba el Málaga y que obligaba al Dortmund a marcar por lo menos dos. Fue un remate de zurda de Joaquín desde el borde del área.

Tras el gol en contra, el Dortmund intensificó un poco los esfuerzos ofensivos y obligó al Málaga a retrasar un poco sus líneas. Logró el empate en el minuto 40, con una gran anotación de su goleador, Lewandowski.

La segunda parte fue de ida y vuelta, con opciones para ambos equipos. El segundo gol del Málaga llegó en el minuto 81, en un contragolpe bien aprovechado por el recién ingresado Eliseu.

Dortmund tiró los restos y en el minuto 91 empató con anotación de Marco Reus. Y cuando parecía que el juego quedaba 2-2, Felipe Santana enterró a un Málaga que murió de pie y con todos los honores, en una serie de rebotes en la que le balón terminó adentro.