Los líos de Messi

El deportista y su padre estaban acusados de defraudar 4,1 millones de euros a Hacienda.

El argentino Lionel Messi no pasa por unos buenos días. / EFE
El argentino Lionel Messi no pasa por unos buenos días. / EFE

La vida por esto días no puede ser peor para el mejor futbolista del planeta. Tras el dolor que le dejó la pérdida del título de la Copa América, con un penalti errado por él, sus lágrimas ante los ojos del mundo entero y su posterior renuncia a la selección de Argentina, Lionel Messi recibió la estocada final para sus horas de amargura.

La Audiencia de Barcelona lo condenó a él y a su padre a 21 meses de cárcel por haber defraudado 4,1 millones de euros a Hacienda, mediante un entramado de sociedades interpuestas, si bien podrán evitar la cárcel al no ser la pena superior a dos años.

En la sentencia, la sección octava de la Audiencia de Barcelona recrimina a Messi que optara por una ignorancia deliberada sobre la gestión de sus ingresos por la explotación de sus derechos de imagen, ante la sospecha justificada de que el entramado societario del que se valía no era claro y nítido.

“Quien ha tratado de eludir la norma no puede resultar beneficiado, amén de que con la impunidad en esos casos se dirige a la ciudadanía el mensaje de que es preferible inhibirse que preocuparse”, dice el fallo.

El Barcelona expresó su apoyo a Messi y a su padre y apuntó, en concordancia con el criterio de la Fiscalía -que exculpó al futbolista-, que el jugador ya regularizó su situación ante la Agencia Tributaria. En el juicio, el Fiscal acusó sólo al padre, para quien solicitó 18 meses de cárcel, mientras que la Abogacía del Estado pidió una condena para ambos de 22 meses y 15 días.

El Tribunal, que condena a Messi por tres delitos contra la Hacienda Pública -a razón de siete meses de cárcel cada uno-, también le impone al cinco veces ganador del Balón de Oro una multa de 2 millones de euros por defraudar a Hacienda 4,1 millones de euros en sus declaraciones de 2007, 2008 y 2009.

La Audiencia aprecia la atenuante de reparación del daño, ya que Messi pagó antes del juicio a Hacienda la totalidad del dinero defraudado, a excepción de 21.328 euros que aún siguen pendientes. En la sentencia, el tribunal califica de extrema gravedad el fraude cometido y rebate la principal tesis esgrimida por Messi, que en el juicio alegó que desconocía las decisiones que se tomaban en relación a la explotación de sus derechos, ya que se limitaba a jugar, que las determinaciones las tomaban sus abogados y que nunca preguntó porque se fiaba de su padre, que es quien gestiona su patrimonio.

Para el tribunal, el desconocimiento evitable, derivado de la indiferencia, no es un error, y no puede provocar una descarga de la responsabilidad. La Audiencia concluye que Messi optó por una ignorancia deliberada al evitar tener información que estaba a su alcance y advierte que su desconocimiento del derecho fiscal no le exime de comprender algunos aspectos desproporcionados, como que en los años 2007 y 2009 la declaración del IRPF le saliera a devolver.

“Cuando se aprecia una indiferencia tan grave como la que nos ocupa, ya que, a pesar de todas las circunstancias y oportunidades que tuvo el jugador de conocer cómo se gestionaban sus derechos, no lo hizo, no cabe sino considerar que se ha actuado con dolo, con la consciencia de que se va a realizar un acto ilícito”, dice la sentencia.

El tribunal recrimina a Messi que optara por esa indiferencia pese a que existía una sospecha justificada sobre la licitud del método utilizado para gestionar sus ingresos, a través de sociedades interpuestas en las que era el único socio, en países con una fiscalidad laxa y dejando de leer sistemáticamente todos los contratos que fue firmando a lo largo de esos años.

Para enfatizar su tesis, la Audiencia esgrime una sentencia del Tribunal Supremo de noviembre de 2006 que subraya que la persona que no quiere conocer voluntariamente el origen de los efectos sobre los que actúa, puede afirmarse que conoce ese origen delictivo, pues con su acto de negar las fuentes de conocimiento se está representando la posibilidad de la ilegalidad.

Respecto a la actuación del padre, la Audiencia subraya que colaboró con actos decisivos a la ejecución del plan que se fue forjando a lo largo del tiempo para defraudar: “Sin su intervención, no se habría cometido el delito, cooperando de forma directa, decisiva y necesaria en su consecución”.

El tribunal insiste en que no le queda la menor duda de que, mediante una serie de contratos para crear un entramado de sociedades pantalla, los Messi ocultaron a Hacienda la realidad de los ingresos: “La valoración conjunta de todo lo actuado, ponderado con prudencia y en conciencia, lleva a este Tribunal al pleno convencimiento de que los acusados eludieron el pago de los ingresos mediante una compleja maniobra negocial que no tenía más finalidad que la de ocultar a la Hacienda los ingresos generados por la mencionada explotación y quién era el verdadero perceptor de los mismos”.

En este sentido, el tribunal considera probado que los Messi simularon una serie de operaciones que se fueron sucediendo en el tiempo y que tenían como elemento característico un engaño a la Hacienda, materializado en una ocultación maliciosa de datos fiscalmente relevantes.

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