Los manitos se juegan la vida

Este lunes a las 3 p.m. México y Croacia disputan una especie de final adelantada. El que gane pasará a la siguiente fase y el que pierda tendrá que despedirse del Mundial.

El ‘Chicharito’ Hernández e Isaac Brizuela en un entrenamiento mexicano. / EFE

A muerte. Así tendrá que jugar México. Así, también, deberá jugar Croacia. Este lunes, los dos, en el Arena Pernambuco de Recife, saldrán a salvar su vida, su permanencia en la fiesta mundialista. Sólo de ellos depende su paso a octavos de final. El que pierda inevitablemente tendrá que despedirse de la competencia. Claro: a menos que Camerún derrote a Brasil por una diferencia significativa de goles. Es poco probable: el anfitrión no cederá un paso y hará todo lo posible por remediar el mal fútbol que mostró ante los manitos.

Pero el que más tambalea es el equipo croata. Con sólo tres puntos, necesita la victoria; el empate clasifica a sus adversarios. No será fácil. México, que llegó al Mundial débil tras ganar la “repesca” ante Nueva Zelanda, se ha mostrado fuerte, hábil y lleno de coraje. Ha sabido pararse, ha dado muestras de buen fútbol. Como el que evidenció ante Brasil el pasado 17 de junio con una defensa férrea al mando de Rafael Márquez y un centro con buenas ideas que desembocaron en el desiquilibrante Giovani Dos Santos. Lo de Ochoa, el arquero, ya todos lo saben: un auténtico cerrojo.

Por eso Miguel Herrera, el director técnico, le apostará a la misma alineación con la que ha salido en los dos partidos anteriores. Le ha dado resultado y cree que frente a los europeos no será la excepción.

Sin embargo, los croatas llegan motivados. Vienen de derrotar 4-0 a una débil y desordenada Camerún. Además han dado muestras de un buen juego. Tanto frente a Brasil —así hayan perdido— como ante los leones africanos. Tienen un mediocampo lleno de ingeniosos volantes que actualmente están en sobresalientes clubes europeos: Ivan Rakitic, adquirido hace poco por el Barcelona, y Luca Modric, en el Real Madrid, por poner un par de ejemplos. Además tienen delanteros hábiles, como Mario Mandzukic, del Bayer Múnich alemán.

“Será una auténtica batalla —dijo Niko Kovac, el técnico croata—. La final del grupo que todo el mundo espera”.

Sí, una batalla, una especie de final anticipada. Y aunque México podría apostar por una defensa cerrada con la pretensión de lograr un empate y así asegurar su paso a octavos, quiere jugar de tú a tú, sin dejar de lado ese fútbol aguerrido y voraz que casi vence a Brasil.

“No vamos a buscar ese resultado para pasar. Si se da al final, qué bueno porque pasamos. Pero vamos a buscar el triunfo”, aseguró ayer Herrera, que, para contener el ataque europeo, insistirá en mantener atrás la línea firme de tres conformada por Rafa Márquez, Héctor Moreno y Francisco ‘Maza’ Rodríguez, a la que se suman los laterales Layún y Paul Aguilar.

“Tenemos que asegurar la clasificación, venimos de dos partidos muy buenos, pero esto no puede quedar aquí. Si llegamos a perder contra Croacia no servirá de nada”, afirmó Héctor Moreno, el encargado de bloquear a Mandzukic.

De lograr la hazaña, los manitos alcanzarán la segunda fase por sexta ocasión consecutiva. Y ahí tendrán que enfrentarse contra un temible adversario: alguno de los dos buenos equipos que, al derrotar a España, han descrestado: Chile u Holanda.