Los Mundiales de Shakira

Por aquí anda Shakira en su tercer Mundial. Suena por todas partes el La, la, la, cuyo video grabó en una cancha con figuras de Brasil 2014: Piqué, Messi, Neymar, Fábregas, Agüero. Su vida ha sido música y fútbol.

Ayer la estrella fue Jennifer López, pero muchos extrañaron el Waka-Waka de Shakira. / EFE

 En junio de 1999 Gabriel García Márquez nos contó en la sede de la revista Cambio la impresión de conocerla y entrevistarla. Que la pequeña acuariana había nacido para ser grande entre las multitudes. El nobel la compadeció por vivir de avión en avión y de estadio en estadio. El comentario de que los campos de fútbol se habían convertido en su escenario de vida lo comprobé en 2006, cuando su show Hips don’t lie clausuró el Mundial de Alemania ante 76 mil espectadores.

La llamé a ella y a los allegados para reconstruir su vida futbolera en la revista Cromos. De niña “imaginaba que iba a ser famosa y que iba a llenar estadios”. Sus primos contaron que “la familia Mebarak Ripoll lleva el fútbol en la sangre”. Shakira creció “en un mundo de varones” y de balones. Con cinco hermanos hombres, tuvo que convertirse en hincha, especialmente de Robin y de Tonino, los que mejor jugaban. Les coreaba goles en los colegios Biffi y Sagrado Corazón (¡Que a uno le cante un gol Shakira!). Tenía que sacar tiempo para William, su papá, y la cita dominical con el Júnior en el Romelio Martínez. Luego trasteó su vida a las canchas desde marzo de 1996, cuando llenó El Campín, en Bogotá.

Desde entonces no ha parado de llenar estadios en las giras mundiales. En Nueva York cantó en homenaje a Franz Beckembauer y Pelé. La exministra María Emma Mejía, amiga que le dirigía la Fundación Pies Descalzos y compañera de viajes, la definió como “amante del fútbol”. “Su vida de artista se mezcla con la del futbolista porque su camerino casi siempre está en los sitios donde se cambian los jugadores, junto a duchas y lóckers”. Como un jugador, carga su altarcito con la Virgen y la Biblia para encomendarse antes de cada presentación. Su ex suegro y expresidente de Argentina Fernando de la Rúa y su exnovio Antonio de la Rúa, cercanísimos al Boca Juniors y a Maradona la hicieron más cercana al fútbol.

Les hacía bromas diciendo que era hincha de River y cantando sus goles porque en el estadio de Núñez han sido sus mejores conciertos en Buenos Aires. Y el fútbol la hizo amiga de artistas fanáticos del balón como Alejandro Sanz, que le regaló una camiseta de la selección de España. A través de él se hizo amiga del portugués Luis Figo, quien la invitó al Santiago Bernabéu a un clásico Real-Atlético de Madrid. Para ella el mejor jugador del mundo era Zidane y en el camerino le entregaron la camiseta 5 del francés con autógrafos de todo el equipo. Ronaldo le escribió: “Me encantan tus canciones”. Ella respondió: “Yo adoro tu fútbol”. Pero el Barcelona fue su punto de quiebre: en el Mundial de Alemania conoció al presidente de ese club, Joan Laporta, y firmaron un convenio de apoyo para Pies Descalzos y en el Mundial de Sudáfrica se enamoró de Gerard Piqué. Ella ensayaba el show del Waka-waka y él le prometió ser campeón y una cena romántica. Mientras ella cante y su novio juegue estarán en estadios y mundiales, porque como dice Shakira: el fútbol es “excitante”.

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