Con los ojos puestos en Japón

Costa de Marfil quiere lograr lo que no hizo en los pasados mundiales: estar en octavos de final. Para eso es clave derrotar a los asiáticos, sus primeros contrincantes.

Gervais Kouassi, delantero de Costa de Marfil. / AFP

Aunque sus participaciones en los últimos mundiales de fútbol no han sido las mejores, esta vez Costa de Marfil, el segundo rival de Colombia, parece tener la certeza de que, al menos, superará la fase de grupos. Para ello resulta clave, como lo dijo ayer en rueda de prensa su delantero Gervais Kouassi, Gervinho, vencer a uno de sus contrincantes más fuertes: Japón.

Una victoria frente al equipo asiático, que es su primer contrincante, tal vez permitiría que el onceno africano logre llegar a octavos de final. Sin embargo, los datos históricos no le favorecen: pese a haber tenido figuras de la talla de Didier Drogba y Yaya Touré en Alemania 2006 y en Sudáfrica 2010, no logró pasar de la primera ronda. De hecho, tampoco ha podido hacerse alguna vez con la Copa Africana de Naciones, pese haber llegado a dos finales: en 2006 y 2012.

Pero en esta ocasión quieren dejar atrás los malos pronósticos y ser protagonistas. Y por eso, por ahora, se concentran en Japón, con el que se enfrentarán el 14 de junio.

“En una competición así, siempre es importante, para tener éxito, ganar el primer partido. Te da confianza para el futuro. Esa es nuestra intención dentro de un grupo que no será fácil para nosotros. Nuestro deseo es ganarle a Japón para afrontar con más confianza el resto de la primera fase”, indicó ayer Gervinho, delantero de la Roma italiana, en la primera rueda de prensa del equipo en territorio brasileño.

De acuerdo con el atacante, tener un buen inicio es esencial para avanzar con tranquilidad y enfrentarse a los otros dos contrincantes: Colombia, el jueves 19 de junio, y Grecia, el martes 24.

“Siento que el equipo ha progresado —aseguró Gervinho, quien tuvo una gran temporada en la Roma—, pero no quiero hacer pronósticos. Lo único que puedo decir es que cada uno está físicamente preparado y plenamente consciente de lo que se espera de nosotros. Es decir, superar la primera ronda. Pero hay tres partidos del grupo que no serán fáciles. Y tenemos que tratar con determinación cada uno de ellos”.

Para lograrlo, Costa de Marfil está concentrada en Aguas de Lindoia, un tranquilo municipio a 150 kilómetros de São Paulo, con la pretensión de realizar un trabajo intenso, lejos del ambiente mundialista que se vive en las grandes ciudades.

“El cuerpo técnico tuvo la buena idea de hacer una preparación especial antes de llegar a Brasil. La condición física será fundamental y afortunadamente no hemos tenido lesionados de importancia”, dijo.

Y aunque de acuerdo con varios pronósticos el equipo africano es un fuerte competidor con claras opciones para pasar a octavos de final, también es cierto que quizás esta puede ser su última gran oportunidad de ser protagonista.

Después de Brasil 2014 ya no estará la generación de oro marfileña: ni jugadores como Drogba, de 35 años, ni Touré, la gran estrella del Manchester Cuty, de 31, podrán llegar —si llegan— con un buen nivel a los próximos mundiales.