Luis Suárez, objeto de polémica por racismo y conflictos en el camerino

Repesa el expediente del uruguayo.

Luis Suárez luego del altercado con el defensa italiano Giorgio Chiellini. / AFP

Nadie lo puede discutir: Luis Suárez es un jugador admirable. Corre y lucha con vehemencia. Es insaciable: siempre parece querer tragarse la cancha. A punta de goles, de batallas. Todos han visto su rapidez, su oportunismo goleador, su capacidad para romper defensas, para colarse entre los más férreos centrales. Pero también todos han visto su actitud en la cancha: sus sorpresivos mordiscos, sus arrebatos provocadores, su desdén. Ese que lo ha hecho protagonista en noticieros e innumerables portadas de medios. Ese por el que hoy parece tener un pie afuera del Mundial.

Los dientes que le clavó el martes a Giorgio Chiellini lo han puesto, de nuevo, en el ojo del huracán. Como tantas veces. Como aquella en 2010, cuando jugando para el Ajax holandés —donde más creció, donde marcó 49 goles en 48 encuentros— se abalanzó sobre el cuello del volante Otman Bakkal y lo mordió. Era noviembre y era la primera vez que él, el charrúa que había debutado a los 18 años en el Nacional de Uruguay, daba muestras de un gesto tan reprochable. Por eso la federación de fútbol de ese país lo suspendió durante siete partidos. Y de inmediato su apodo se extendió por toda la nación: “El caníbal de Ajax”.

Pero pronto se iría para la Liga inglesa. El Liverpool, la escuadra donde aún hoy milita, pagó por él lo que nunca había pagado por nadie. Allí, en la Premier League, fue elegido mejor jugador en la última temporada, en la que terminó como máximo anotador junto a Cristiano Ronaldo. Logró 31 tantos en 33 partidos. Y aunque le otorgó tal galardón, la prensa británica no ha dejado pasar por alto el último incidente de la estrella. Las portadas de los principales medios criticaron ayer con dureza su acción. Su mordisco. Algunos, incluso, lo trataron de tiburón y rata.

Lo hicieron con tal fervor porque ellos sabían con certeza quién era ese 9: el mismo que el 21 de abril del año pasado utilizó de nuevo sus pronunciados dientes para atormentar a la defensa. La víctima esa vez fue Branislav Ivanovic, del Chelsea. Por ese episodio, por esa mordedura en el brazo, lo suspendieron diez compromisos.

Pero la prensa inglesa, a la que el técnico uruguayo trató con aspereza por “perseguir al jugador”, sabe más que nadie que Suárez, por muy buen futbolista que sea, resulta en ocasiones despreciable. Como cuando en octubre de 2011, le dijo “negro” a Patrice Evra, defensa del Manchester United, ganándose once partidos de sanción. O cuando, después, no bastándole la desaprobación del público y del equipo, evitó darle la mano al mismo Evra en los saludos protocolarios. O como cuando en diciembre de ese año le mostró su dedo a la afición del Fulham en el estadio de Craven Cottage. O cuando en 2012, tras hacer un gol, se lanzó al suelo frente a David Moyes, técnico del Everton, quien antes lo había tildado de simulador.

Sí: el expediente de Suárez es largo. De eso nos dimos cuenta los colombianos en el partido en el que debutó. Fue en febrero 2007 contra nuestra selección: en el segundo tiempo salió expulsado. Y luego, en diciembre, el Ajax lo sancionó porque en el vestuario fue incapaz de contener la calma y peleó con el español Albert Luque.

Ahora, tras el incidente que protagonizó con Chiellini, no son pocos los que piden a la Fifa un castigo ejemplar. Eso, dicen, si quieren dar muestras del juego limpio que tanto profesan.

El primero en hacerlo fue el defensa italiano. “Las decisiones del colegiado —aseguró— fueron vergonzosas. Estos episodios afectan el juego y la Fifa lo permite. Veremos si usan las pruebas de la televisión. Suárez es un baboso”.

Robbie Fowler, la leyenda del Liverpool, también lanzó reproches: “Fuera del campo —dijo— es un tipo adorable y me encanta como jugador. Pero no se puede disculpar lo que hizo”.

Suárez, sin embargo, sólo se limitó a decir que ese tipo de situaciones son las que se dan en la cancha. “Estábamos los dos justo ahí adentro del área; él me pegó con el hombro y así me quedó el ojo a mí también”.

La Fifa, por su parte, aún no ha tomado una decisión definitiva. Hasta ayer en horas de la noche, Suárez tenía tiempo de presentar su defensa ante tantas acusaciones.

“Hay muchos rumores, pero no podemos anticipar lo que va a pasar. Le corresponde a la comisión de disciplina independiente reunir los elementos. Dejemos que haga su trabajo”, afirmó Delia Fischer, directora de comunicación del organismo.

En caso de haber una sanción, algunos piden que sea ejemplarizante. Tal y como lo fueron las de la Premier League. Y en caso de existir, Colombia tendrá el sábado un peligro menos del cual protegerse. Aunque no por ello, seguro, los charrúas se van a amilanar.