Manuel Pellegrini: No renuncio a mis valores

El técnico de Manchester City, que cayó ante Barcelona por la octavos de final de la Champions, asegura que se sentiría frustrado si gana un título sin ser coherente con su filosofía.

AFP

Nació en Santiago de Chile el 16 de septiembre de 1953, en una próspera familia. Estudió en el colegio británico, cursó ingeniería civil mientras compartía un Fiat 600 con cinco hermanos y jugaba para la Universidad de Chile, donde actuó como central durante 13 años. Además habla francés e italiano y es un enamorado de la pintura abstracta del siglo XX.

Precisamente recibió la llamada de su destitución como entrenador del Real Madrid en el despacho del director del museo Reina Sofía, charlando sobre el tema. Ha pintado su vida de celeste y lidera el proyecto deportivo del Manchester City. Educado, ordenado y divertido, y dicen sus futbolistas que es mejor no hacerlo enfadar.

Usted jugó de central: ¿más Puyol que Piqué?

Me parecía más a Puyol, por el rendimiento que saqué a mis limitaciones, por la jerarquía y el liderazgo pese a no ser técnicamente relevante. Fue más por la voluntad que por talento, pero conseguí lo que me propuse.

¿Es cierto que se quedaba una hora más que el resto de sus compañeros para trabajar?

Me quedaba a trabajar más rato que ellos, es cierto, con la voluntad de mejorar. Y mejoré un poco mis deficiencias. No era fácil porque al mismo tiempo cursaba estudios de ingeniería civil.

¿Estudió por imposición familiar?

No, familiarmente nunca me impusieron nada. Estudié porque quise, igual que a los 15 años decidí que quería jugar. Mi vida son los desafíos.

¿Ganarle al Barça es su desafío en el City?

Es el partido inmediato, pero no el desafío que tenemos. Mi desafío en Manchester es armar un proyecto. Mi desafío va más allá: es llevar adelante una idea.

Una carrera como la suya, ¿se imagina, se diseña? ¿Se vio alguna vez liderando un proyecto como el del City?

Me lo imaginé desde que me propuse dedicarme; siempre fue un desafío y trato de cumplirlo. Sin tener un objetivo final concreto, siempre quise llegar al fútbol europeo y a los equipos más altos. Lo he cumplido.

Su espina es no haber ganado un título en España. ¿No lo compensa el respeto generado?

No, no tengo esa espina. Yo no evalúo títulos. Los he ganado en Argentina, donde aún tengo el récord de puntuación: logré el primer título internacional del San Lorenzo. Si los gano de la manera que quiero ganar soy el tipo más feliz, pero los títulos no son el objetivo fundamental; valoro antes otras cosas, aunque todo esté enfocado a ganar. No sé si el Villarreal logrará muchas veces lo que hicimos, pero yo tengo la sensación de satisfacción. Me quedé frustrado en el Madrid porque no conseguí nada y era un club donde el potencial me invitaba a optar legítimamente al título, pero estuve un año y no me alcanzó con batir el récord de puntos. Y en Málaga pasé los dos mejores años de mi vida. Eso es lo que valoro. Mi paso por España, a excepción del Madrid, fue extraordinario.

¿Por qué?

En el Madrid siempre noté el respeto y el cariño de la gente. El 80% de los aficionados, en una encuesta, se mostraron en contra de mi destitución, así que eso me llevé del Madrid. ¿No compensa? Indican que el camino era el correcto. En mi cabeza no entra el ganar por ganar, a cualquier precio.

¿Es más importante el camino que el fin?

No, lo importante es el fin en base a una idea. Me dejaría más frustrado renunciar a valores personales por alcanzar un fin que no ganar el título siendo coherente con la idea. No vale todo, para mí no, y no lo digo desde el punto de vista perdedor; he ganado siempre. Y eso vale para el City: la valoración aquí parte de intentar imponer una filosofía que perdure.

¿Por eso dijo que está alejado de Mourinho en la estética y la ética?

Absolutamente. Pero acepto otros caminos, no iré por ellos, pero allá cada cual. Vivimos en democracia para decir y hacer. Después de eso hay una moral que la gente maneja de distinta manera; no hay una sola ética, en nada.

¿Le duele más perder contra Mourinho que contra Guardiola, por poner un ejemplo?

La derrota me duele igual, no hay nada peor que perder. Bueno, sí, levantarse al día siguiente después de haber perdido y comprobar que era cierto, que perdiste el partido. Eso es lo peor de esta profesión, sin duda: el día después de la derrota. Entonces, me da igual perder contra un equipo o contra otro.

¿Cree que el Barcelona ha cambiado con Martino?

Está haciendo un muy buen trabajo en el Barça. Siempre lo comparamos con el Barcelona de Guardiola, pero han pasado tres años y muchas cosas y no creo que el de hoy sea más débil ni que juegue muy distinto, pero sí tiene matices nuevos.

¿A Messi lo ve mal, bien o cómo?

Hay dos Messis. Uno es excelente; el otro es muy bueno. Espero que en el partido veamos al peor, al que es muy bueno. Cada vez que toca el balón decide, cuando está en un momento de forma excelente y cuando sólo está muy bien. Nunca lo he visto mal.