Messi, el mejor del mundo, empapelado por el peor, Schinocca

Oculta tras el escándalo mundial por la condena a Lionel Messi y su padre, entre expedientes en España, Gibraltar, Reino Unido y Argentina, estaba la historia de Rodolfo Héctor Schinocca, fracasado futbolista de Boca Juniors.

Lionel Messi y Rodolfo Schinocca se conocieron en 2004. / EFE e Imborrableboca.com

En el proceso de la justicia española, abierto en Barcelona contra Lionel Messi y su padre Jorge Horacio por tres delitos fiscales, figura entre líneas un nombre al que la prensa internacional no le prestó atención, deslumbrada por la condena a 21 meses de prisión del mejor futbolista del mundo. Es Rodolfo Héctor Schinocca, para los implacables hinchas de Boca Juniors uno de los peores, si no el peor jugador de la historia del club argentino.

En el punto 2 de la querella levantada el 12 de junio de 2013 por la fiscal Raquel Amado se asegura que la iniciativa del fraude fue del papá de Lio y para ello contactó a Schinocca, contador de profesión y cercano amigo de la familia Messi. Corrían los primeros días de 2005, Lio todavía era menor de edad y había “fundadas expectativas sobre el elevado valor económico, presente y futuro, de sus derechos de imagen”. Messi padre le pidió que “le procurase un montaje para poder eludir la obligada tributación”. Y la fiscal, tal vez emocionada con la historia, narra: “Urdida la estrategia defraudatoria, el propio Rodolfo Schinocca participó activamente en la misma, en su propio beneficio, pero lo hizo únicamente hasta 2006, ya que en este año se produjeron desavenencias económicas entre él y la familia Messi que determinaron su apartamiento de la gestión de los derechos de imagen de Lionel Andrés y la utilización a partir de entonces, también por iniciativa del querellado Jorge Horacio, de una segunda estructura societaria opaca similar a la primera, a la que sustituyó y en la que ya no tuvo intervención alguna el citado Schinocca”.

De ahí surgen las preguntas: ¿Quién es Rodolfo Héctor Schinocca?, y, ¿cómo se convirtió en el hombre de confianza y luego en el principal denunciante de los delitos fiscales de los Messi?

En los expedientes abiertos por los pleitos vigentes entre él y los Messi, en Argentina, Gibraltar, España y Reino Unido, así como con la ayuda de los archivos de Boca Juniors, se puede reconstruir la vida de este argentino nacido el 7 de agosto de 1962, con residencia en el número 1427 de la calle Fernández, en Buenos Aires.

Si algo le reconocen quienes lo han tratado es seguridad en sí mismo y capacidad de emprendimiento. Esa convicción de que su vida se desarrollaría en el mundo del fútbol la tenía desde que era un adolescente y a punta de pierna fuerte se hizo un lugar en divisiones de ascenso hasta que a comienzos de los años 80 le dieron una oportunidad como suplente en el legendario Boca Juniors. Lo probaron como marcador de punta y lo mantuvieron al margen, “porque no era un dechado de técnica. Aunque ponía huevos, estaba crudo y le faltaba fundamentación”.

Apenas en 1984 tendría una oportunidad gracias a una huelga de la plantilla principal de jugadores, en cabeza de los patrones Gareca y Ruggeri, en disputa con la dirigencia del equipo por sueldos, primas y premios atrasados. La pelea dejó sin equipo titular a los xeneizes para el remate del Torneo Metropolitano. La posibilidad para Schinocca quedó a la mano el domingo 8 de julio cuando los azul y oro salieron a jugar contra Atlanta con el equipo de la cuarta división, el día del llamado “fibronazo”.

Si se pone en discusión el nombre de Schinocca en un foro especializado, Imborrableboca por ejemplo, las versiones coinciden. “Todos esos pibes se vieron obligados a pegar el salto a primera”, “de esa camada no se salvó ninguno de arruinar sus carreras luego de afrontar semejante emergencia”. Si la década de los 80 es de las más terribles en el historial bostero, el segundo semestre de 1984 es recordado con una palabra usada en El Gráfico, “vergonzoso”, junto a una que fue terrorífica para la hinchada, ¡la 12 en depresión!, cuando la insigne revista habló de la posible “desaparición”, por quiebra, del exaltado en 2015 por la Conmebol “mejor club de América”. Claro, eso no terminaría así, pero requería altas dosis de sufrimiento antes de que la gloria volviera al barrio de La Boca.

Mientras los directivos mendigaban ante la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y el gobierno nacional de Raúl Alfonsín, se jugaban partidos amistosos como uno contra el Barcelona, en el que perdieron en el Camp Nou 9 a 1, y se hablaba del remate público del estadio de La Bombonera para pagar deudas, Schinocca cruzaba los dedos. Tuvo que esperar hasta el 23 de septiembre para debutar como profesional en la segunda ronda del Metropolitano en una nueva versión del equipo de cuarta ascendido a primera. Unos lo llaman “el lunar negro” y otros le ofrecen “una flor por su valentía”: Walter Medina, Schinocca, Dos Santos, Fornés, Latorre, Valente, Sisca, Angarola, Guerrini, Galarza y Vales.

Para completar el tétrico panorama, La Bombonera estaba cerrada por remodelación y clausurada por la justicia en medio de denuncias de corrupción. A ese Boca le tocó hacer de local en cancha de River (¡!) y a duras penas empató con Platense 1-1. La burla crecía como espuma. Hacía tres años la tribuna de Boca se deleitaba viendo a Maradona con su camiseta y ahora rezaba cuando Schinocca paraba un balón. Tuvieron que soportarlo durante cinco derrotas. Algunas consideradas “terribles”, como perder 3 a 0 con Unión, 4 a 1 con River, el eterno rival, y 5-1 con Argentinos Juniors, haciendo de local en la cancha de Gimnasia de La Plata, juego que fue el último de Schinocca y su salida de Boca por la puerta de atrás. Hubo titulares de “penoso calvario”. Indulgencias: “A Schinocca le tocó quedar pegado a uno de los momentos más oscuros de la historia de Boca”, “estos pibes pusieron todo, pero las derrotas fueron un duro golpe y podría decirse, el acabose”. Amenazas: la torcida aplaudía a los vapuleados y le anunciaba a Gareca y Ruggeri: “...olé le, ola la, a esa camarilla la vamos a matar...”.

Schinocca no es recordado como ídolo boquense como Maradona, Riquelme, Battaglia, Barros Schelotto, Palermo, Tévez, o los supercampeones colombianos Óscar Córdoba, Jorge Bermúdez y Chicho Serna. No. De Rodolfo Héctor apenas se consigue una fotico tomada de una página amarillenta en la que muestra cara de desconcierto y desesperación por los tristes momentos que constituyeron su carrera. Balance como profesional: 694 minutos en siete partidos jugados, en uno expulsado, en otro relevado; cinco derrotas, dos empates, ningún gol anotado, cuatro goles favor y 17 en contra. No supo que era una victoria.

Con esa hoja de vida no encontró lugar en ningún otro plantel profesional y, viendo los millones y millones que se manejaban en el circo del balompié, tomó la mejor decisión de su vida: estudiar para dedicarse a la contaduría y manejar los números de los futbolistas, la mayoría negados para sumar, dividir y multiplicar, lo que se le facilitó a Schinocca desde la primaria. Arreglando la contabilidad de equipos y jugadores conoció al papá de Messi hace 15 años, cuando Lio era apenas un niño. Le bastó verlo en un entrenamiento para saber que iba a producir dinero por toneladas. En el fútbol le quedaba estar cerca de una estrella con un futuro similar al de su amado Maradona.

Foto: AFP

Cuentan los expedientes que reposan en Barcelona y en juzgados de Rosario, la ciudad en la que Messi nació en 1987, que a mediados 2004 el ya máster en economía, Schinocca, formalizó con Jorge Horacio Messi una alianza para ayudar a la familia a maquillar los millonarios contratos de publicidad que llovían sobre la futura estrella del fútbol mundial. Los directivos del Barca, Joan Laporta y Txiki Begiristain, reconocen que Schinocca fue el artífice de la llegada de Messi al club azulgrana junto al agente español José María Minguella. La vida le dio una segunda oportunidad a través de Lio, entonces su consentido. En octubre de 2004, cuando Messi debutó a los 17 años, Rodolfo Héctor encontró un paliativo para su frustración personal cuando las marcas más influyentes del mundo deportivo empezaron a buscarlo para que el 10 fuera su imagen.

Schinocca, por fin realizado, se dedicó a conseguir contratos con multinacionales. Reveló que una cláusula del contrato que Lio tenía con el Barcelona señalaba que de los negocios extra deportivos firmados con patrocinadores se le debía dar al club un 15 %. Pero un ambicioso Jorge Messi, el papá, le pedía por correo elecrónico que hiciera papeles “con valores bajos reformados” para pagarle menos al club.

La relación marchó sobre ruedas hasta que se firmó el primer contrato de imagen global con Adidas. Dice el papá de Messi: “Lo cerré yo, pero lo firma la sociedad en la que figurábamos los dos. Un día llamo a Adidas preguntando cuando se iba a efectuar el primer pago del acuerdo y me contestan que ya lo habían hecho. Pero en la cuenta el dinero no aparecía. Era porque Schinocca lo había trasladado a una cuenta suya”.

Esto llevó a Jorge Messi a solicitar a las empresas que no depositaran el dinero en la cuenta que compartía con Schinocca. Según sus declaraciones, “tuvimos una reunión en Buenos Aires y ahí le dije: ‘Hasta acá llegamos’. Schinocca me había dicho que él no quería mi plata, que él tenía bastante y que no me quería ‘cagar’. Pero en esa reunión estaba su abogado, que me dijo: ‘Buscate un buen abogado porque nos vas a pagar 8 millones de euros. Mientras volvía a Rosario de esa reunión tenía ganas de estrellarme contra el guardarriel”.

Varios meses después, el Barcelona siguió utilizando a Schinocca como interlocutor con Messi hasta que el padre de Lio se apareció en el Camp Nou para advertir que el argentino ya no era el agente de su hijo y que si seguía siendo recibido por las directivas del club, Messi abandonaría el equipo. Laporta y compañía tuvieron que borrar de sus teléfonos al representante que ya era su amigo. En 2009 Schinocca inició un juicio contra el Barca, reclamando comisión por el contrato firmado entre Lio y el club en 2006, y lo ganó.

La demanda de Schinocca contra Messi padre y su esposa Cecilia María, por el presunto delito de estafa, instaurada en Rosario en 2006 y revisada por la Suprema Corte, insiste en que ellos “contrataron al querellante para que se ocupara de los contratos comerciales que comenzaban a generase a raíz del crecimiento de la figura deportiva a nivel mundial”. Para ello constituyeron dos sociedades off shore con sede en Belice e Inglaterra.

Según la Corte, “la génesis del conflicto se centra en oportunidad a que los imputados designaron como apoderado especial a Claudio Bianccuchi, tío de Lionel, quien en esa calidad cedió, en nombre de la familia Messi, los derechos deportivos, federativos, de imagen, etc., a la empresa mencionada”. Luego las ganancias no fueron ingresadas a la empresa en la que figuraba como socio Schinocca y, según el documento, “las desviaron en provecho propio, ocasionando el consiguiente perjuicio al denunciante”. Una vez Lio cumplió 18 años de edad, los Messi le revocaron la autorización para representar su imagen.

En esto se basa Rodolfo Héctor para alegar que no le ha robado un peso a los Messi y, por el contrario, ellos le deben una indemnización por la que luchará hasta que sea necesario. Lo mismo anotan en los papeles los representantes legales del futbolista. Resume la Corte: “Se imputan uno a otro haber percibido sumas de dinero del pago de contratos de publicidad, sin ingresarlas a la sociedad con sede en Inglaterra en la que habían de depositarse, de modo tal que también se endilgan el incumplimiento de haber rendido cuenta de esos ingresos y retenerlos en provecho propio”.

En Rosario la situación llegó hasta el punto que Matías Messi, hermano mayor de Lio, denunció ante la Sección Seguridad Personal de la Unidad Regional II un atentado a balazos contra su casa cuando él no estaba.

A través de internet se verifica en la Cámara de Comercio de Londres que “Mister Rodolfo Héctor” fue director de la compañía Sport Enterprises Ltd., luego Amedia Ltd., según registro del 14 de junio de 2016. Allí hay copia facsimilar de todo tipo de operaciones que a su vez fueron investigadas en el islote de Gibraltar, donde en el servicio digital de la Corte Suprema se pueden descargar los dos procesos que enfrentaron sin conciliación a Schinocca, quien se presenta como agente de futbolistas profesionales con licencia de la FIFA (lo cual se verifica en la web de la Federación Internacional de Fútbol Asociado), y a la mamá de Messi, Celia María Cuccittini de Messi. Empiezan en 2008 y dan paso a una apelación sin condenar a ninguna de las partes, pero advirtiendo la ocurrencia de operaciones fraudulentas por las que se investiga a los fondos de inversión Sovereign Trust Limited, Victoria Investments Limited y Lima Investments Limited.

Las disputas incluyen desde millones de dólares hasta el valor de tiquetes de avión entre Buenos Aires y Barcelona, noches en hoteles como el Hilton de Buenos Aires, rentas de automóviles, costos de telefonía móvil. La apelación le da la razón a los Messi como propietarios de las acciones de las sociedades registradas en el Reino Unido y acusa a Schinocca de hacer maniobras para “maximizar su participación en las ganancias”.

Lo demás ya se sabe: la justicia española encontró culpables a los Messi y los condenó con base en testimonios como el de Schinocca sobre negocios, entre 2007 y 2009, que superan los diez millones de euros. Concluyó que el padre fue quien orquestó todo y que el famoso hijo no podía declarar que no sabía nada y que confiaba en él, sino que “ratificó” el fraude y “consintió” que se mantuviera.

Sin la posibilidad legal de seguir explotando al ícono universal del fútbol, Schinocca se dedicó a representar a otros jugadores con malos resultados. En septiembre de 2012 fue incluido en una lista que recibió la AFA de parte de la Administración Federal de Ingresos Públicos (la Aduana) a fin de bloquear a 149 representantes por triangulaciones sospechosas ocurridas desde 2008. Como agente, más allá de Messi, no logró demasiado. Trabajó para Nacho González, arquero que alcanzó a jugar con la selección Argentina en 1997, y para Hilario Navarro, portero que todavía juega en Banfield.

La más reciente aparición de este personaje corresponde al 17 de marzo de 2016, en un documento en el que el Poder Judicial de la Nación Argentina le reconoce dos pagarés por US$34.511 a los que tiene derecho luego de que se condenara al Atlético Chacarita Juniors. Acababa de declararse la quiebra del popular club por orden del Juzgado Nacional N° 8 en lo Comercial, y uno de los peticionarios era Rodolfo Héctor. Ahora al borde de los 54 años de edad, de tan mala recordación deportiva en San Martín como en La Boca. “Siempre metido en flor de quilombo”, dicen de él.

Mientras se surten nuevas apelaciones, la disputa judicial la va ganando el frustrado futbolista en la que constituyó la mejor jugada de su vida, no en la cancha sino en los tribunales, donde Schinocca sabe más de defensa que lo que pudo demostrar en la línea posterior del peor Boca que se recuerde.

 

LA VERSIÓN DE SCHINOCCA

Rodolfo Héctor Schinocca no ha dado muchas declaraciones a la prensa internacional. La más reveladora fue en septiembre de 2013, cuando declaró a la cadena española Cope, en el programa “El partido de las 12”, lo siguiente: “El problema que tengo con él parte de ahí. Jorge Messi, en 2005 y 2006, cobró en una cuenta personal alrededor de un millón de dólares y mi empresa era la encargada de pagar la parte impositiva. De hecho, en Argentina, siempre me retuvieron la tasa máxima. Yo sabía que, en ese momento, cuando el jugador tenía potencial, no había que cometer errores en ese aspecto. Yo, desde 2005, lo tengo todo declarado. El gran problema viene con el pago de Adidas, que él quería que todo fuera a una cuenta ‘offshore’ (cuentas creadas en paraísos fiscales) y, claro, había que pagar impuestos. Él me acusa de quedarme con el pago y ahí empiezan las desavenencias. Vengo peleándome con los Messi desde hace siete años”. “Me peleo con ellos desde noviembre de 2006”, aseguró un Schinocca que insistió en que Jorge Messi incumplió el contrato con el que ambos se repartirían los beneficios al 50 %. Preguntado sobre su responsabilidad en el posible fraude de los Messi respondió: “¿Cómo voy a ser yo, si desde 2006 no tengo que ver con ellos, si el supuesto fraude es desde 2007?".

Los facsímiles de las demandas entre Schinocca y los Messi