Messi: Mi suerte es haber caído en este Barcelona

A los 25 años el argentino, quien espera para dentro de un mes el nacimiento de su primer hijo, repasa su trayectoria y sus retos a futuro.

Lionel Messi, el argentino de Rosario, a sus 25 años espera para dentro de un mes el nacimiento de su primer hijo, a quien llamará Thiago, y se le nota feliz. Más allá de la hora, no pone ninguna condición para la entrevista. Amable, sonriente y dispuesto a explicarse, no hace concesiones en sus respuestas, convencido de que comparecer ante los medios es una exigencia prescindible o administrable.

Dicen que le gusta mucho dormir, pero ha llegado a las 8:30. ¿Está preparándose para dormir poco con la llegada de Thiago?
Siempre me gustó dormir, pero cada vez duermo menos. Me fascina mucho la siesta. Para la llegada de Thiago estoy muy preparado. Tengo mucha ilusión.

Evidentemente eso de la siesta lo aprendió en Barcelona…
¡Lo aprendí todo acá! Llegué de 13 años, crecí aquí, fui al colegio… La mayoría de las cosas las aprendí en Barcelona. Siempre digo que estoy muy agradecido, porque lo siento así.

¿Tiene la sensación de haber devuelto al Barcelona con creces lo que recibió de pequeño?
No, no sé… Siempre quise mostrar mi compromiso con el club. Al principio quizá se notaba más. Ahora es algo común. Esta es mi casa, mi club. Le debo todo al Barça. Y, siempre lo digo, soy feliz.

Afirma que no le afana cuántos goles pueda marcar, sino que prefiere los títulos. ¿Hay algo que le preocupe especialmente?
Sí, prefiero ganar títulos con el equipo antes que premios individuales o meter más goles que nadie. Me preocupa más ser buena persona, que ser el mejor futbolista del mundo. Además, al final, cuando se termine todo esto, ¿qué te llevas? Mi intención es que, cuando me retire, se me recuerde por ser buen tipo. Me gusta meter goles, pero también tener amigos entre la gente con la que he jugado. Es bueno que te valoren como persona, que tengan un buen concepto de ti más allá de meter muchos goles.

¿Tampoco le preocupará ganar el cuarto Balón de Oro?
Los premios están bien. Los agradezco, claro. Pero, en el fondo, eso les preocupa más a ustedes, que siempre están preguntando si este es mejor que ese. ¿Xavi o Iniesta? ¿Quién lo sabe? Mi suerte es haber caído en este Barça, en el que hay grandísimos jugadores. Me lo ha dado todo: los premios, los títulos, los goles, todo. Este es un equipo que ya entró en la historia por todo lo que ganó. Tengo la suerte de jugar aquí y de hacerlo con Argentina, donde tengo grandísimos futbolistas al lado. Eso es lo fundamental. A mí me hace mejor el equipo. Sin la ayuda de los compañeros no sería nada, no ganaría nada. Ni títulos ni premios, nada.

¿Qué le enfada?
Me da bronca perder. ¿En la vida? En la vida, la pobreza. Vengo de un país donde se nota mucho. Hay muchos chicos muy jóvenes que no les queda otra que salir a la calle a pedir o a trabajar en lo que sea y de bien pequeños.

¿Y la famosa burbuja donde viven los futbolistas? ¿No son ajenos a estas cosas mundanas?
No. ¡Cómo vas a ser ajeno! Somos unos privilegiados por lo que nos toca vivir. A mí no me faltó nunca nada, más allá de que, cuando me quedé solo en Barcelona con mi papá, añoré a mis hermanos y a mi madre, claro. Pero la realidad es muy diferente. A muchos padres les cuesta sacar adelante a los niños… Lo sé.

Va a ser padre. ¿Eso ha cambiado el enfoque de las cosas?
Sí, te lo planteas todo de otra manera. Ya no piensas en ti. Piensas en él, en que no tenga ningún tipo de problema nunca, de nada. Sí cambia, claro que cambia la idea de las cosas.

Hablando de cambiar, ¿ha practicado ya lo de los pañales?
Ya pasé por eso con mis sobrinos. Se me da bien.

Usted tiene una fundación para ayudar a chicos necesitados.
Nos centramos en la educación de los chicos, en tratar de sacarlos de la calle a través de la enseñanza y el deporte. Trabajamos con Unicef, hospitales, escuelas... Es lindo poder ayudar.

Pocas veces su cara se ilumina como cuando se le acercan niños a saludarle. ¿Qué le dan?
Los niños son lo más sano que hay, máxime cuando son pequeños y no tienen malicia. Te ven y se transforman. A algunos les da vergüenza. No hablan, no entienden que esté allí y les hable porque sólo te ven por la tele y, cuando te tienen delante, casi se asustan. Hacer feliz a un niño es lo que más me llena.

A usted se le acercan niños, mayores… La fama lo obliga a ser observado siempre. ¿Agobia?
No, porque en ningún momento actúo. Soy como soy dentro y fuera de la cancha. Por eso no me preocupa que me miren porque sigo siendo yo mismo. Soy yo siempre. Hace mucho que empecé a ser conocido y ya se te pasa la vergüenza del principio.

Dijo que en el campo le parece más difícil jugar como Iniesta o como Xavi que lo que usted hace. ¿Lo suyo es fácil?
Hago lo que puedo para ayudar al equipo y no sabría hacer lo que hacen ellos. Sólo intento ayudar al equipo, siempre. No me gusta perder a nada y trato de ser una ayuda para ganar. Siempre lo digo: salgo al campo pensando en ganar, no en meter muchos goles.

¿Su manera de jugar se trabaja, se entrena?
No creo, no sé… Ya de pequeño jugaba de esta manera…

Eso sostiene Tito Vilanova.
¿Qué dice?

Dice que, para su propia sorpresa, hace usted lo mismo que hacía cuando era niño, pero entre los mejores del mundo, no entre jóvenes de 14 años.
Mi manera de jugar no cambió mucho, es verdad, aunque obviamente aprendí muchas cosas sobre el juego. Me ayudó venir al Barcelona y trabajar de la manera en la que se cuida a la cantera. Justamente ayer estaba mirando chicos de siete años a nuestro lado, entrenándose, y la forma en la que se les enseña es distinta a cualquier parte del mundo. De chiquito te enseñan a jugar a la pelota, cuidarla, lo táctico, a entender el juego. ¡Y ya de chiquitos juegan igual que nosotros! No deja de sorprenderme.

Dicen que, cuando supo que Tito sería el sustituto de Pep Guardiola, se limitó a sonreír, pero esa sonrisa tranquilizó a todo el club.
Sí, es posible que sonriera porque me dejó bien la noticia de que Tito fuera el sustituto de Pep. Le conozco desde niño y llevábamos cinco años con él y con Pep. Me parecía que lo podía hacer muy bien. Miren, Tito fue el primero que me puso a jugar porque hasta ese momento era suplente o ni jugaba, y fue él quien me hizo más o menos titular en aquella categoría (cadete). Le conozco. Es una persona normal, abierta. Va de frente, dice las cosas a la cara sin problema. Eso me gusta.

¿Recuerda su primer partido en la cantera del Barcelona?
No, pero recuerdo que al poco me lesioné en la tibia.

¿Es verdad que Piqué le defendía cuando le daban patadas?
Sí. Ya era el más grandote y todos éramos más chiquitos. Papá nos defendía a todos.

¿Se han puesto ustedes de acuerdo con lo de la paternidad para acompañarse al parque?
¡No! Ha sido casualidad. Nos ha llegado a la vez a todos (Piqué, Pedro, Villa y Valdés también serán padres). Es un síntoma de que nos hacemos mayores y tenemos más responsabilidad. Una responsabilidad muy linda.

Si no parece conformarse nunca con un gol, es de prever que tendrá familia numerosa, ¿no? ¿Va por un triplete?
No, no sé... Si vienen muchos, mejor. ¡Los que vengan!

Una de las cosas que más sorprenden es lo difícil que resulta tirarle y usted tampoco se tira.
Eso también es de chiquito. Siempre fue así. Siempre intenté terminar la jugada. No sé... Nunca fui de tirarme, no lo busqué.

Cuentan en el fútbol base que es el único jugador al que nunca le corrigieron y siempre respetaron sus características.
Alguna vez me corregirían, pero no lo recuerdo. Me respetaron la manera de jugar, aunque es verdad que aquí la filosofía es parar y tocar de primera. Pero… ¡Yo no se la daba a nadie! Muchas veces me dijeron de largarla antes hasta que se dieron cuenta de que no me salía y me dejaron. Pero es verdad que, poco a poco, empecé a pasarla más. Pero cuando llegué… ¡No se la daba a nadie!

¿Habla mucho en el campo?
No, no hablo mucho (se ríe).

Sus rivales y los árbitros no estarán muy de acuerdo...
¡Ah! Con los árbitros y los rivales hablo más. Con los compañeros no es preciso. Hace tanto que jugamos juntos que nos entendemos con solo una mirada.

Ya. ¿Y la bronca con Villa? ¿No era un vestuario idílico?
Ya dije que no busquen problemas donde no los hay, que miren a otro lado. Aquí no hay nada. Es un vestuario que funciona más allá de lo deportivo, espectacular. Hace tiempo que estamos juntos, pero resulta que el nivel humano de la gente es muy grande. No sabe nadie lo bien que lo pasamos. Y tras tantos años no es fácil.

¿Eso es lo mejor?
No, lo mejor de este equipo es que vamos a buscar los partidos sea donde sea y de la misma manera desde hace cinco años; que tenemos la pelota casi todos ellos, que es nuestra. Y, por encima de todo, lo mejor de este equipo es la ambición y las ganas que tiene de seguir consiguiendo cosas. Después de todo lo ganado, pierdes un partido en los entrenamientos y te calientas. Eso es lo mejor: nuestra ambición.

¿Ese camino lo marcó Pep?
Sí, Pep marcó el camino y en él seguimos. Él fue quien nos hizo jugar con las ganas de llevar la iniciativa, de ir siempre por el gol. Nos dio la actitud, el convencimiento de que íbamos a ganar. Fue espectacular. Más allá de lo que sabe como técnico, de que era un fenómeno por cómo analizaba los partidos y los preparaba. No creo que vaya a ver otro entrenador como él.

Rijkaard fue el primero. ¿Ya se le pasó el enfado por no jugar la final de París?
Le debo todo prácticamente. Fue él quien confió en mí, quien me hizo debutar de chico, quien me supo llevar en todo momento. Supo dejarme fuera y, aunque no me gustaba ni sabía por qué, luego le entendí. Gracias a él vino todo lo que vino después.

Con Rijkaard marcó su primer gol al Madrid. Bueno, tres…
Fue espectacular. Empatábamos sobre la hora, pero nos servía porque íbamos de primeros y por cómo llegó… Luego hubo otros goles, pero, sí, aquellos son inolvidables, claro.

¿Cuál es el partido contra el Madrid que más recuerda?
Recuerdo todos los que ganamos. Es lo más lindo, ganar al Madrid, por la trascendencia. Es un equipo buenísimo. Quizá me quede con la semifinal de la Champions allá, por lo que significaba.

Y, al parecer, meter goles a Casillas. ¿Le cae mal o qué?
No, al contrario. Tuve suerte y en los últimos clásicos pude marcar. Ojalá siga así. Íker es un grandísimo arquero, uno de los mejores. Le he metido goles, pero me ha parado muchos, muchos. Es muy bueno, muy rápido.

¿Los partidos con el Madrid de Mourinho son especialmente duros?
Cada partido es diferente. Todos son duros. Contra el Madrid, por lo que significa, por la capacidad de sus jugadores, se hace más duro, pero ya todos son duros. Al Granada hasta el minuto 85 no pudimos hacerle un gol, contra el Spartak casi perdemos. Es cada vez más difícil. Queremos atacar y nos cierran atrás todo lo que pueden... Venimos jugando así hace tiempo. Los rivales lo saben y nos buscan el punto flaco. Si tienen suerte y cogen una contra buena, igual Valdés no consigue pararla y con muy poco te complican la vida. Y cada vez va a ser peor, más complicado.

¿Qué admira del Madrid?
Me gusta mucho jugar en el Bernabéu. Es un gran club con una gran historia.

¿Del equipo de Mourinho?
El Madrid, a la contra, te mata. Tiene delanteros rapidísimos y la conexión defensa-ataque dura cinco segundos y es gol. No le hace falta jugar bien para meter tres goles. Tiene muchas situaciones por sus jugadores, que son muy buenos. Tengo la suerte de conocer bien a Higuaín y Di María. El Pipa no aparece, toca dos pelotas y te hace dos goles. De la nada el Madrid te hace un gol.

¿Qué piensa de Mourinho?
No puedo hablar. No le conozco, no hablé nunca con él. Sólo puedo hablar de lo que consiguió, que es mucho, muchos títulos. Sé que sus jugadores hablan bien de él, pero no le conozco.

Mourinho dice que el fútbol del Barça aburre y que el de la selección española es defensivo.
¿Sí?

Eso dijo en la reunión de entrenadores de la Uefa: “Juegan cuatro defensas y seis centrocampistas. No es un fútbol ofensivo. Cansa y aburre a la gente”.
España juega casi igual que nosotros. A esos no les puedes quitar la pelota. Y para un jugador es buenísimo si es que juegas con ellos. Jugué contra España y corrí detrás de la pelota sin poder agarrarla. Me pasó en Madrid, en Murcia… En Argentina fue otra cosa. Pero nunca corrí tanto sin tener el balón como cuando jugué contra España.

¿En qué punto se halla la selección argentina?
Sabella tiene las cosas claras, sabe qué quiere y lo transmite. Ha llegado gente nueva y creo que estamos en el buen camino.

¿Su sueño es ganar el Mundial de Brasil dentro de dos años?
Me encantaría hacerlo realidad, por lo que significaría para Argentina y para mí.

¿Hay algo que le haya gustado del fútbol últimamente?
Ver entrenarse a los chicos de la cantera. Me sorprende verles, cómo trabaja el Barça. Tan chiquitos y juegan de esa manera... Uno va a otros lados y no lo hacen, sólo acá. Por eso me quedo viendo a los niños, me gusta.

Un periodista italiano dijo, después de entrevistarlo, que se sentía igual que los defensas que le marcan: “Tú lo preparas todo, procuras saber por dónde irá, qué hará, te sientes preparado y, al final, siempre se te escapa”.
Y se fue pensando “¡no le saque nada!”. No, siempre digo lo que pienso, pero no siento ninguna necesidad de meterme en líos. No me interesa buscar conflictos. No es mi idea ni mi estilo de ser. No le veo sentido a hablar mal de la gente que no conoces de nada, que sólo has visto jugar. Prefiero ser respetuoso con los demás, sólo eso. Y ustedes lo intentan, eh... Pero yo en eso no quiero entrar.

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