Messi: un rey sin corona

La Pulga busca la consagración de su carrera deportiva con la camiseta albiceleste, ya que la gloria le ha sido esquiva cada vez que viste los colores de su patria.

Lionel Messi, atacante de la selección Argentina. / AFP

La Copa América Centenario USA 2016 tendrá la presencia de un rey sin corona. Lionel Andrés Messi Cuccittini, la estrella de la selección Argentina, jugará por cuarta ocasión el torneo más antiguo a nivel de selecciones. La Pulga busca la consagración de su carrera deportiva con la camiseta albiceleste, ya que la gloria le ha sido esquiva cada vez que viste los colores de su patria.

Messi es una de las celebridades que, al igual que Pelé, Diego Maradona, Carlos el “Pibe” Valderrama y Álex Aguinaga, nunca pudieron dar la vuelta olímpica en una Copa América. Por el momento es una asignatura que tiene pendiente el cinco veces ganador del Balón de Oro, quien llevará sobre su espalda la responsabilidad de conducir nuevamente a Argentina hacia el éxito tras veintidós años sin títulos con la selección de mayores. La última vez que levantaron el trofeo fue en 1993, en Ecuador, cuando vencieron 2 – 1 a México.

El diez de Argentina ha sido subcampeón de la Copa América en dos ocasiones: Venezuela 2007, cuando perdió la final 3 - 0 contra Brasil, y en 2015, en Santiago, cuando cayó 4 – 1 ante Chile, en la definición del título desde el punto del penalti. Messi y su selección fracasaron en 2011, cuando Argentina organizó la Copa América. Incluso, el Mesías pasó en blanco al no poder convertir gol. A propósito de goles, la Pulga Atómica solo ha convertido tres anotaciones en este certamen, en el cual ha disputado dieciséis partidos. Claro que la diferencia con Maradona no es amplia. El Dios del fútbol argentino solo marcó cuatro tantos en doce juegos. Messi también fue subcampeón del mundo, en Brasil 2014, cuando su selección perdió 1 – 0 frente a Alemania. Muchos dirán que es el campeón de los subcampeonatos.

Sin embargo, Leo tiene dos títulos con Argentina. El primero de ellos lo conquistó en el Campeonato Mundial Juvenil de Holanda, en 2005, en donde fue elegido el mejor jugador; y la Medalla de Oro de los Juegos Olímpicos de Pekín, en 2008. Además, tiene unas cifras envidiables con la selección absoluta. Es el segundo máximo artillero en toda la historia de Argentina, con cincuenta goles marcados, en 107 juegos disputados; cuatro anotaciones menos que el legendario Gabriel Ómar Batistuta. La Pulga llega a Estados Unidos precedido de un gran cartel como goleador, y con la posibilidad de convertirse en el número uno de todos los tiempos en materia goleadora.

Leo tendrá el último chance de figurar en la galería de los históricos de Argentina, si consigue la corona en Estados Unidos, pues igualaría los quince títulos que ostenta Uruguay, el país más ganador, y de paso se llevaría a casa el trofeo de esta edición especial de los cien años.

Messi es la gran esperanza de Argentina. La apuesta de un país que respira fútbol. Si Maradona fue un Dios, Messi es ahora el Mesías. “El Pelusa” no pudo ganar la Copa América, pero la “Pulga” espera convertirse en el redentor de una religión llamada fútbol. Pero si la historia condena a Maradona y a Messi por no ganar la Copa, y más la del Centenario, sería un sacrilegio a la doctrina futbolística de los argentinos, y Lionel seguirá siendo un rey sin corona. Claro, que no faltará quien lo tilde de apóstata o hereje, olvidándose de que el fútbol se practica en equipo y de que son doce apóstoles (incluyendo al técnico), los responsables de diseñar el camino del triunfo o del fracaso. En otras palabras, Argentina depende de Messi en lo futbolístico; y ahora lo quieren disfrazar de bombero para que apague el incendió que calcina a la AFA por culpa del escándalo dirigencial debido a los malos manejos administrativos.