Miguel Ángel Borja, un goleador consolidado

Miguel Ángel Borja fue la gran figura de Atlético Nacional en el primer partido de la semifinal de la Copa Libertadores ante Sao Paulo de Brasil. El delantero anotó los dos goles del compromiso y puso a su equipo muy cerca de la final del torneo más importante de clubes de América.

Miguel Ángel Borja celebra uno de los dos tantos de la victoria de Nacional ante Sao Paulo./EFE
Miguel Ángel Borja celebra uno de los dos tantos de la victoria de Nacional ante Sao Paulo./EFE

El delantero cordobés, que se destacó el semestre pasado en el Cortuluá anotando 22 goles en 25 partidos entre Liga y Copa Águila, hizo que Reinaldo Rueda pusiera sus ojos en él para reforzar el ataque con el objetivo de levantar su segunda Copa Libertadores.

En su primer partido oficial con el conjunto verde estuvo a la altura de las expectativas. Puso a los hinchas a soñar con jugar la llave definitiva.

Desde su llegada, el entrenador le dio una explicación muy clara: “Hay que estar atentos a las paredes que puede hacer con sus compañeros”, y por esa vía llegaron sus primeros goles vestido con la camiseta del Nacional.

Borja, desde que era pequeño, siempre tuvo el anhelo de convertirse en futbolista profesional. Recorría de arriba abajo las calles de Tierralta, su pueblo natal en Córdoba, con un balón en sus pies.

En la escuela llamada Ponygol, el hoy delantero verdolaga dio sus primeros pasos para convertir sus sueños en realidad. Su mamá Nicolasa Hernández fue quien le compró sus primeros guayos y lo impulsa para luchar por sus metas.

En su primer juego, en el que representó a su pueblo en un torneo departamental, se colgó la de medalla de campeón, gracias a sus goles convertidos.

Debutó en 2011 en el Cúcuta Deportivo y jugó en La Equidad, Santa Fe y Cortuluá en el balompié nacional. Tuvo su paso por el fútbol del extranjero en el Livorno de Italia y Olimpo de Argentina. A sus 23 años lleva convertidos 51 goles en 147 partidos.

“Creo que fue un error irme para Europa, porque me fui en un gran momento. La decisión fue apresurada y allá me dieron pocas oportunidades”, le dijo en una oportunidad el goleador a El Espectador. Ya cuenta con la experiencia y el nivel suficiente para tener otra oportunidad en el fútbol del viejo continente.

Sus dos pasos por una liga del exterior no fueron las mejores decisiones que pudo tomar el colombiano. En Italia no contó con la confianza del cuerpo técnico y en Argentina las dificultades económicas de la Asociación del Fútbol Argentino hicieron que su retorno al país fuera más rápido de lo pensado.

En Santa Fe consiguió el título de la Copa Sudamericana de 2015, pero no contó con las oportunidades que él quería, por lo que decidió volver al Cortuluá, equipo donde finalmente se consolidaría como una de las grandes promesas del fútbol nacional.

Hoy es el jugador sensación del balompié colombiano y de seguir con su buen momento el tiempo para decirle adiós será muy corto.

Jugar la fases finales del torneo continental le abrirá las puertas de las ligas más importantes del mundo y seguramente tendrá su oportunidad de vestir la camiseta de la Selección nacional más temprano que tarde.