Morata se encumbra en el Bernabéu

El excanterano, que marcó en la ida, triunfa en su viejo estadio y castiga a su exequipo

Morata deja el Bernabéu tras la semifinal de Champions. Foto: AFP

Fue de los pocos, junto a Llorente, que no se hizo fotos en el Bernabéu antes del calentamiento. Volvía a casa Álvaro Morata. A su antigua casa, de la que sacó sus cosas el verano pasado para marcharse rumbo a Italia, a la Juve. Quería jugar con continuidad. Dejar de ser un revulsivo. Quería sentirse querido y tener la confianza de un entrenador. Y en Turín lo ha conseguido.

Marcó en el partido de ida (minuto 7) y no lo celebró. Tampoco en la vuelta. Se santiguó y se abrazó a sus compañeros. Tras un barullo en el área de Casillas, Morata se hizo con la pelota y firmó el 1-1. El del empate pero también el de la victoria. El que lleva a la Juve a Berlín, a disputar una final que no juega desde hace doce años. La segunda seguida para Álvaro Morata. De Lisboa, donde celebró la Décima, el delantero español se va directo a Berlín.

El que echa al Madrid de la final, es el cuarto tanto que anota Morata en Champions este año. El decimotercero de la temporada (7 en Liga y 2 en Copa). Marcó el excanterano blanco cuando más lo necesitaba la Juve que parecía haber levantado ya bandera blanca ante el empuje del Madrid. Lideró a su equipo en su viejo estadio Morata. Liderazgo es, precisamente, lo que ha ejercido durante toda la temporada. Algo que en Chamartín nunca había mostrado. También por la falta de continuidad. "Casillas y Sergio Ramos me han felicitado y me han dicho que quiere que ganemos nosotros contra el Barça en la final", dijo al final del partido.

“Ha crecido mucho, ha tenido continuidad, ha mejorado físicamente. Tiene calidades técnicas y está madurando mentalmente. Jugar un partido cada tres días no es lo mismo que jugar uno a la semana o jugar de vez en cuando y sin responsabilidad”, le elogiaba Allegri el martes, en la víspera del partido. El técnico italiano ha trabajado mucho a solas con Morata este año. Para que aprendiera los movimientos que le pedía el equipo, para que jugara con carácter y para que aprendiera a tener también mala leche. El crecimiento que el exmadridista ha tenido en el calcio ha sido mérito, sobre todo, de Allegri y de la confianza que le ha mostrado.

En 2004, otro madridista, con más años, que había hecho las maletas en busca de minutos, también castigó al Madrid. Morientes marcó en la ida y en la vuelta de los cuartos de final que perdió el conjunto blanco ante el Mónaco. Once años después de la ha tocado a Morata que se fue en el minuto 83 (sustituido por Llorente) entre los pitos del Bernabéu.