Mourinho pierde intensidad

La goleada sufrida en Stamford Bridge (4-0) revela la pérdida de iniciativa del entrenador del United.

El entrenador portugués José Mourinho durante el partido del Manchester United contra el Chelsea. / AFP

La pérdida de motivación es un tópico universal cuando se trata de señalar las causas del declive de los futbolistas. Lo llaman, eufemísticamente, "intensidad", y va invariablemente aplicada al colectivo de los que trabajan en pantalón corto. Se da por sentado que los directivos y los entrenadores viven en la plenitud del entusiasmo. José Mourinho es el paradigma que descubre un prejuicio. Lo vienen anunciando los jugadores y los técnicos que se han cruzado con él en los últimos años. El desánimo del entrenador más famoso del mundo es directamente proporcional a su escalada en el caché profesional. Llevaba dos décadas soñando con entrenar al Manchester United y por fin, una vez encaramado al banquillo rojo vive la peor época de su carrera. El 4-0 que sufrió este domingo en su regreso a Stamford Bridge es su peor resultado en la Premier. La goleada le empuja al séptimo puesto de la clasificación, a seis puntos del City.

"Sack in the morning! You will be sack in the morning! Sack in the moooorning…!". Una parte de la hinchada del Chelsea le dedicó cánticos despectivos como éste, advirtiéndole que le despedirían "mañana por la mañana".

El United no piensa despedir a Mourinho. Al menos por el momento, el propósito es cumplir con el contrato que le vincula al club hasta 2020, a razón de 20 millones de euros netos por temporada. Lo realmente novedoso fue la división en la afición del Chelsea. Si por algo se definió el mito de Mourinho como carismático imbatible fue por su relación con la muchedumbre que semana a semana acude a Stamford Bridge. Durante la última década, en este rincón del Londres más selecto, el entrenador portugués fue reverenciado de manera unánime. Él respondió jurando lealtad y un compromiso sentimental que el fichaje por el United ha puesto en cuestión. Los creyentes comenzaron a dispersarse. El 1-0 de Pedrito, tras un pelotazo de Marcos Alonso en el primer minuto del partido, expuso el desgarro en la grada blue.

Unos le aclamaron, otros le vilipendiaron, y finalmente todo el mundo guardó silencio ante el espectáculo inverosímil de un Manchester que se deshacía. Mourinho asistió a la goleada con la cara torcida, sin apenas hacer indicaciones a los jugadores. La perplejidad general sumió al campo en un clima funerario. Antonio Conte, el técnico local, dijo que aquello le pareció tan intolerable que no pudo menos que pedir a los aficionados que animaran.

"Vi que con el 4-0 la gente estaba callada y me pareció que nuestros jugadores se merecían un gesto de reconocimiento", dijo el entrenador italiano. "Yo he sido futbolista y sé cómo debo comportarme. Yo respeto a todo el mundo, incluso al United".

Conte debió dar explicaciones después de que las cámaras hubieran seguido a Mourinho tras el pitido final, dirigiéndose a él para decirle al oído que su comportamiento no le gustó. "Con 1-0 puedes pedir que animen; con 4-0 nos humillas", le recriminó.

Mourinho no quiso comentar esto en la conferencia de prensa. "Hemos cometido un error defensivo increíble en el primer minuto de partido", lamentó, en el tono apagado que caracteriza su última época. "Eso nos ha condicionado".

El United suma 17 meses sin ganar en Londres y se precipita en la crisis. El equipo cuenta con cinco puntos menos que el año pasado a estas alturas del campeonato, en la calamitosa campaña que acabó con Louis van Gaal despedido y el equipo en quinta posición y fuera de la Champions. Los casi 400 millones de euros invertidos en fichajes desde 2013 se han derramado en un remolino. No hay línea que no parezca disfuncional. Los centrales, Smalling, Bailly, o Blind, parecen aturdidos, cuando no abiertamente incompetentes; la presencia de Fellaini en el mediocentro es un misterio; Rooney se desvanece semana a semana y Pogba, el fichaje más caro de la historia , no encuentra un papel. Obligado a remontar, el domingo el United exhibió apenas un rastro de rabia. Tuvo el balón pero careció de imaginación, criterio y orden. Enfrente, futbolistas que hasta hace pocos meses estuvieron a cargo de Mourinho, como Costa, Pedrito, Cahill o Hazard, se empeñaron con la energía de los vengadores.

Nunca ha sido tan cuestionado Mourinho en Inglaterra como en estos días. La sospecha de que se trata de un entrenador desorientado cundió primero en las secretarías técnicas, coincidiendo con su última temporada en el Real Madrid, el curso 2012-13. Ahora es la prensa británica casi al completo la que pone en duda su vigencia. 

Antonio Conte, su sucesor en el Chelsea, ha empleado el 4-0 para salir de la zona de sombra. El equipo del oeste de Londres se recupera colocándose a un punto del liderato, que comparten con 20 puntos Liverpool, Arsenal y, en cabeza por diferencia de goles, Manchester City.