Nacional, eliminado en Japón: Se acabó el sueño mundialista

El Kashima Antlers, campeón de Japón, se clasificó para la final del Mundial de Clubes al imponerse 3-0 a Nacional en la primera semifinal disputada en el estadio Suita City de Osaka.

Franco Armani discute la decisión del árbitro húngaro Viktor Kassai. / EFE
Franco Armani discute la decisión del árbitro húngaro Viktor Kassai. / EFE

El cuadro nipón se enfrentará el domingo en la final al vencedor de la segunda semifinal que jugaban esta madrugada el Real Madrid español y el América. Un gol tecnológico, un penalti que advirtieron los asistentes de video al colegiado húngaro Viktor Kassai, transformado por Shoma Doi a los 33 minutos, permitió adelantarse al Kashima. (Lea: Atlético Nacional, debut y eliminación en el Mundial de Clubes)

El cuadro nipón se enfrentará el domingo en la final al vencedor de la segunda semifinal que jugaban esta madrugada el Real Madrid español y el América.

Un gol tecnológico, un penalti que advirtieron los asistentes de video al colegiado húngaro Viktor Kassai, transformado por Shoma Doi a los 33 minutos, permitió adelantarse al Kashima.

Pese a que el dominio y la mayoría de las grandes ocasiones fueron para el Nacional, no pudo culminarlas y lo pagó de forma increíble en los últimos minutos con los goles de Yasushi Endo y de Yuma Suzuki.

La derrota incluso hubiera sido ya un castigo excesivo para el conjunto de Reinaldo Rueda, pero el marcador es absolutamente sorprendente a la vista de lo sucedido en el césped del estadio de Osaka, donde el Atlético Nacional fue netamente superior y tuvo numerosas oportunidades como para ganar hasta con claridad.

El Kashima Antlers, que anteriormente había dejado en la cuneta al Auckland City y al Mamelodi Sundowns surcoreano, exprimió sus virtudes y logró hacer historia al convertirse en el primer equipo japonés que alcanza la final, éxito que rozó el pasado año el Sanfrecce Hiroshima.

El conjunto de Rueda lo hizo prácticamente todo para ganar, menos marcar. Tuvo un buen puñado de ocasiones claras, pero entre su falta de acierto, de fortuna y la actuación magnífica del guardameta Hitoshi Sogahata se dilapidaron sus ilusiones.

Aunque el Kashima exigió al meta Franco Armani en un par de ocasiones, en una primera mitad vibrante, de ida y vuelta, fue el Atlético Nacional el que pudo incluso sentenciar en varias ocasiones.

El trío formado por Miguel Borja, John Mosquera y Orlando Berrío fue una pesadilla para la zaga de Masatada Ishii y las incorporaciones de Mateus Uribe incrementaban el tremendo peligro con el que se aproximaba constantemente el campeón de la Copa Libertadores.

Para colmo de males, pasada la media hora, el colegiado húngaro Víktor Kassai recibió una notificación por los auriculares de los asistentes de video, y tras repasar la jugada en la banda decretó penalti por acción de Berrío en un lanzamiento de falta anterior.

Incrédulos, los jugadores y la hinchada verdolaga, contemplaron cómo el árbitro decretaba el punto fatídico y Shoma Doi no desaprovechó la oportunidad.

Un duro golpe para el conjunto paisa, que estuvo cerca de encajar el segundo de no haber sido por un providencial Armani. No obstante, de inmediato reanudó su acoso contra el equipo japonés y volvió a disponer de opciones por medio de Berrío, Uribe y Mosquera. Sin fortuna en las tres.

El intervalo intensificó la tónica del partido. Nacional dominó con más claridad ante un Kashima que se resguardaron atrás a la espera de desplegar algún contragolpe y a confiar en seguir aliado con la fortuna.

Reinaldo Rueda tuvo que mover peones. Primero entró Alejandro Guerra y luego Cristian Dájome. Todo siguió igual, con el Atlético Nacional volcado ante un rival encerrado prácticamente en su área.

Endo se quedó solo con un balón suelto y, de tacón, firmó la increíble sentencia. Tan sólo dos minutos después, Yuma Suzuki, que acababa de salir al campo, firmó un increíble 3-0 histórico para el fútbol japonés.

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