Nadie centra en el Barça como Sergi Roberto

El medio azulgrana se consolida como lateral derecho y sustituto de Alves.

Sergi Roberto, futbolista del Fútbol Club Barcelona. / AFP

Ausente Messi, la victoria del Barcelona en El Molinón no fue monopolizada por Neymar, que marcó dos goles, ni por una vez se le dio mayor importancia a Luis Suárez, autor del 0-1, sino que el barcelonismo y la crítica periodística subrayó especialmente la actuación de Sergi Roberto. Los centros del jugador azulgrana, tensos, precisos y certeros, resultaron decisivos en tres de los cinco goles y su profundidad provocó la expulsión de Lora, momento decisivo del encuentro (0-2), finalmente resuelto con una goleada: 0-5.

"No hay mejor lateral derecho para el Barcelona que Sergi Roberto", afirmó Luis Enrique a la salida del partido de Gijón. El técnico ha fijado la posición de un futbolista al que siempre se consideró como el mejor sucesor de los grandes centrocampistas azulgrana, futbolistas de la talla de Xavi e Iniesta que dieron muchas vueltas por el banquillo y la cancha antes de encontrar su sitio natural, cuando se empezaba a sospechar precisamente de su futuro inmediato en el Camp Nou.

A Sergi Roberto se le tenía por un buen interior y también por el mejor recambio de Busquets como medio centro, hasta que el entrenador le ha elegido como el sustituto de Alves, seguramente el mejor lateral derecho en la historia del Barça junto con el legendario Benítez. Luis Enrique advirtió en el jugador una potencia física tan interesante como sus grandes condiciones técnicas, para cubrir un flanco derecho que ha sido la clave de muchos éxitos barcelonistas: Alves-Rakitic-Messi.

Messi y Rakitic no jugaron en Gijón. La banda fue ocupada por Sergi Roberto, André Gomes y Rafinha, y los dos jugadores formados en la cantera sobresalieron ante el Sporting. Rafinha, que ocupó el puesto de Messi, marcó el 0-2, y Sergi Roberto no solamente neutralizó a un punta de marca difícil como Burgui, al igual que en la anterior jornada secó al atlético Carrasco, sino que desequilibró en ataque, el mejor asistente del efectivo ataque del Barça.

El mérito es del jugador, que ha perseverado en su empeño de ser un futbolista importante en el Barça después de cuatro años en el filial, reacio a cualquier cesión o salida con opción a recompra —el camino seguido por Rafinha o Denis Suárez— y también del entrenador, que le animó a seguir en el Camp Nou por su polivalencia, una virtud que siempre acompañó en su carrera al propio Luis Enrique. Aunque no tiene vocación de mánager ni parece estar interesado por el funcionamiento de La Masia, Luis Enrique conoce la casa y sabe qué futbolistas se adaptan mejor a su estilo de juego en el Barça.

El preparador asturiano advirtió que Sergi Roberto podía ser el futuro lateral derecho azulgrana y, por tanto, no solicitó el fichaje de ningún sustituto de Alves, cuando en verano el brasileño fichó por la Juventus, ni aun sabiendo que perdía peso la alternativa de Aleix Vidal. A día de hoy, Sergi Roberto puede ejercer de interior, pivote o de delantero, y en cambio no tiene sustituto como zaguero derecho, en el clásico puesto de 2.

Los últimos números han dado la razón a Luis Enrique: el porcentaje de centros bien puestos por Sergi Roberto en Gijón fue superior a la media de Alves: 55% frente al 44% y, de momento, en seis jornadas de Liga ya lleva tantas asistencias como el brasileño en todo el curso pasado: 4. Tampoco fue menor el número de recuperaciones en El Molinón: 10.

Jugador de club por excelencia, nacido en 1992 en Reus, de donde iba y venía cada día en sus tiempos de cadete que se entrenaba en el Barça, ha progresado, madurado y se ha estabilizado a partir de una continuidad que se le negaba a pesar de sus exquisitas apariciones, como la del año pasado en el Bernabéu (0-4) como sustituto de Messi —Sergi Roberto debutó precisamente en la Champions el día del 0-2 en la Champions.

El solfeo futbolístico impartido en la Ciudad Deportiva Joan Gamper le ha permitido dominar el juego de posición, asociación y conducción desde cualquier puesto, también como defensa.

La calidad de los centros de Sergi Roberto fue decisiva en Gijón. Ha dejado de ser un chico tímido y, sin perder la buena educación, defiende y ataca con la determinación de quien no está dispuesto a ceder un sitio que se ha ganado por sorpresa con el tiempo, por más que se agite el nombre de Bellerín, el lateral del Arsenal que se crio en el Barça. Víctima de la competencia, hoy no tiene quien le discuta el puesto de lateral derecho.

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