Neymar se siente el delantero total del Barça

El brasileño golea, se asocia con Messi, provoca faltas y tarjetas, intercambia golpes y se propone marcar época en el Camp Nou

Neymar, delantero del Barcelona. AFP

Neymar nunca escondió lo feliz que se sentía en Barcelona. Lo contó siempre que pudo y lo hizo en castellano, portugués y catalán, como se animó a hablar en su presentación de azulgrana. Sin embargo, su alegría se ha inflado este curso. Ahora el jugador del futuro es presente en el Camp Nou. Aunque él ni se inmuta. “No estoy sorprendido de la temporada que estoy haciendo, soy feliz”, asegura Neymar. No le faltan motivos para sonreír al brasileño, cada día más cómplice de Messi, en el vestuario y en el tapete, donde manda el fútbol.

No lo tuvo fácil el delantero paulista en su aterrizaje en Barcelona. A su cartel de superestrella emergente del fútbol, se le sumó el precio de su fichaje. De la noche a la mañana pasó de costar 57,1 millones a 86,2 millones, un negocio extraño que le costó el puesto al presidente Sandro Rosell, su gran valedor. Al proceso de adaptación lógico de un chicho de 22 años, se le sumaron los pleitos en el juzgado y las lesiones: en enero estuvo casi un mes de baja por un esguince en el tobillo y en abril volvió a estar parado cerca de tres semanas por un edema en el cuarto metatarsiano de la pierna izquierda. “He crecido como persona: he aprendido otro idioma y he conocido otra cultura”, razona ahora Neymar cuando repasa su pasado. “Pienso que yo he evolucionado mucho, tanto fuera como dentro del campo. Escucho todo lo que dicen mis compañeros, los veo entrenar y aprendo cada día más”.

Una importancia en el campo que la reflejan sus números. Esta temporada ha marcado 19 goles (14 en la Liga) en 24 partidos (65% de acierto). Una media parecida a la que siguió Eto'o en 2008-09 y muy superior a la que protagonizó él durante el ejercicio pasado: 15 tantos en 41 encuentros. Números incluso superiores a los que firmó en el Santos: cerró el 2012 con 56 goles en 66 partidos (0,84). “No sé si es el mejor momento de mi carrera”, asegura Neymar, “pero sí que es el mejor desde que llegué al Barça”. Se siente tan fino y fuerte, después de aumentar en 4,5 kilos su masa muscular, que hasta se le escapó alguna cara larga cuando Luis Enrique lo sustituyó en ocho de los 24 encuentros disputados. “Siempre he sido así; desde chico me gusta estar en el terreno y ayudar a mis compañeros, pero respeto la decisión del entrenador, es el que manda”, simplificó el asunto el brasileño.

En cualquier caso, Neymar habla en el campo y ahora mucho más desde que conversa el mismo fútbol que Messi. Hay complicidad, sin que el 11 haya perdido el sentido reverencial hacia el 10. La sociedad entre el argentino y el brasileño funciona mejor que nunca. Cuando la temporada pasada sólo se contaron tres asistencias del paulista, este curso ya llevan nueve: Neymar le entregó tres pases de gol a Messi y el 10le contestó con seis. “Leo es el mejor jugador que he visto nunca”, asegura el exdelantero del Santos. Al 11 le da lo mismo si el rosarino juega de extremo derecho, de falso nueve o de enganche. “Lo importante es que esté en el campo”, recuerda, entre risas. Y tiene una explicación a su feeling futbolístico con Messi: “Cuando tienes amistad y buena relación fuera del campo, todo fluye”. Tan seguro está que hasta desafió a Cruyff. Cuando el brasileño fichó por el Barça, el hacedor del dream team aseguró que sería difícil la convivencia entre “dos gallos en el mismo gallinero”. “Respeto la opinión de Cruyff, fue uno de los mejores del mundo, pero se equivocó. Podemos hacer grandes cosas juntos”, suelta el brasileño. Messi (31) y Neymar (19) suman 50 de los goles del Barcelona.

Acostumbrado a las tarascadas y bravatas, generalmente dispuesto a devolver cada entrada y cada golpe (es el que más faltas ha recibido con 72 y también el que más tarjetas ha provocado con 16), Neymar se muestra relativamente compresivo con Cristiano Ronaldo. El portugués fue expulsado el sábado por agredir a Edimar. “Los atacantes estamos acostumbrados a las provocaciones e intimidaciones, pero a veces nos desquiciamos y estos actos hay que castigarlos”, analizó “ Pero a veces uno no aguanta. Puede ser una provocación, como pasó con Zidane [en el Mundial de Alemania con Materazzi), o conmigo (en el Brasil-Colombia). Debes trabajar la mente para no caer en la provocación”.

En cualquier caso, la cabeza de Neymar sólo piensa en el Barça. “Quiero ganar títulos y conquistar éxitos. Quiero marcar una época con esta generación. Aún tengo mucho por ofrecer para el Barça”, cierra, siempre sonriendo, el brasileño, que se cuida como nunca, asistido en casa por dos fisioterapeutas de Brasil.