"No creo que haya otro Maracanazo"

El ministro del Deporte de Brasil, Aldo Rebelo, cuenta detalles de la organización de la Copa Mundo.

Aldo Rebelo supervisa una de las obras del Mundial de Brasil 2014. / Oficina de Prensa del Ministerio del Deporte

Aldo Rebelo ha sido un diputado exitoso en su país. Inclusive, en diciembre del año pasado quiso seguir su carrera política como candidato a gobernador del estado de São Paulo. Sin embargo, la presidenta Dilma Rousseff lo convenció de que permaneciera como ministro de Deporte, cargo que sin duda le marcará su vida, pues él es la máxima autoridad responsable del gobierno brasileño en la organización del Mundial.

Jérôme Valcke, secretario de la Fifa, habló hace algunos días sobre la situación de una de las sedes, que él definió como la más crítica. Se trataba del estadio de Curitiba, ¿nos puede resumir cómo ve la situación en este momento?

El estadio Arena da Baixada, de Curitiba, albergó hace algunos días un partido amistoso entre Atlético Paranaense y un club de Paraná. Esto nos ayudó para ver cómo se encontraba la iluminación, las condiciones del campo, la estructura en general y por tanto no lo veo como un problema y por eso creemos que los estadios ya estarán listos para su entrega oficial.

A lo largo de todos estos años de organización del Mundial, ¿cuál ha sido el dolor de cabeza, ese problema que no lo ha dejado dormir tranquilo?

Yo he dormido tranquilo... Porque esta es nuestra Copa del Mundo. No hay por qué tener problemas con este Mundial. Hemos estado atentos a todos los detalles que tienen que ver con la realización de los estadios, también hemos estado presentes en todas las construcciones en nuestro país. De los estadios que se van a utilizar, hay unos que son públicos y tres que son privados. Eso hace que se tenga un mayor control; el área de seguridad es también un desafío importante. El gobierno de Brasil ha realizado una aplicación de recursos importante para adquirir equipos y materiales para la fuerza de seguridad, la policía, la fuerza aérea, las fuerzas militares, entre otras. Las telecomunicaciones también han recibido recursos importantes que garantizan la transmisión de imágenes y señales de todos los partidos y de todas las cosas que sucedan acá en el país.

Ministro, sin embargo, durante el desarrollo de la Copa Confederaciones las protestas fueron el plato del día, ¿esto qué tan grave puede llegar a ser en el Mundial?

Brasil siempre ha tenido el tema de las protestas, desde la lucha de la independencia, que se llamó ‘La noche de las botellas’. Fue muy violenta. Y nosotros tenemos una constitución de protección a las manifestaciones pacíficas, pero no a las violentas. La imagen de nosotros debe ser de un país democrático. Brasil es un país que tiene 16 mil kilómetros de fronteras con más de ocho vecinos distintos y vivimos en paz con ellos. Somos una civilización pacífica y tolerante. No cultivamos el odio racial ni religioso. Pero sí tenemos problemas de desigualdad social y eso atrae odios. Pensamos que el riesgo de esto es muy bajo. Lamentablemente la violencia aflige a la población brasileña, no queremos proyectar una imagen falsa. Como en todas partes, estamos con nuestras virtudes y con nuestras fallas.

Para nadie es un secreto que desde varios lugares del mundo van a venir al Mundial los barras bravas de diferentes países, ¿tiene conocimiento de esto y habrá algún plan para evitarlo?

Sí. Tenemos un plan especial para que los hinchas violentos no lleguen a la Copa de Brasil. Que la policía de los otros países no los deje viajar y si es posible que los devuelvan. Nosotros queremos que la Copa sea una fiesta, una celebración, un momento de fantasía del deporte más popular del planeta. El Mundial no es un momento para la violencia, es para el arte de Messi, Neymar, Cristiano Ronaldo.

¿Cuál fue la inversión económica para este Mundial?

Hay una que es privada, porque como saben todos, la Copa es un evento privado, y por eso no tenemos un control de las inversiones privadas. Sin embargo, el gobierno hizo dos tipos de inversión: la primera con obras de movilidad y urbanas para el tráfico en las grandes ciudades, con un programa que se basó en la aceleración del crecimiento demográfico para ampliar la infraestructura urbana. Ahí gastamos en promedio unos 15 millones de reales (6,6 millones de dólares). Y otras a través de bancos para la construcción de los estadios, con las garantías de mercado para preservar el entorno. Algunos estados han tomado los préstamos, otros no. También hicimos alguna inyección tributaria para la adquisición de materia prima, cerca de 700 millones de reales (308 millones de dólares). Que se usaron para mejorar los aeropuertos y los hoteles del país. Fueron 28 billones de reales en total.

El atraso de algunas obras, cuando estamos a menos de dos meses, es una especie de llamado de atención para los Olímpicos de Río 2016?

Hubo atraso porque hay estadios que tenían algunos problemas, pero tendremos todo funcionando durante la Copa. Tenemos a disposición varios aeropuertos para recibir el turismo. Los Juegos están en pleno curso, están adelantados, el Parque Olímpico tiene un gran progreso. Todos estamos trabajando para que Río 2016 sea un éxito y todo esté ejecutado dentro del tiempo indicado.

¿Qué opinión tiene usted sobre el programa de higienización en las favelas?

La presencia militar en las favelas no tiene ninguna relación con la Copa. Es un programa público de Río de Janeiro que se ha venido haciendo desde mucho tiempo atrás. Esto se hace cuando hay eventos importantes en el país. Como la presencia del Papa el año pasado.

¿Todo este esfuerzo sería bien recompensado si Brasil queda campeón?

Es muy probable, porque Brasil va a jugar con el apoyo de su hinchada, que está muy entusiasmada. Los futbolistas tienen una motivación mayor por jugar en su país. Queremos que nos den una alegría, aunque hay otros equipos, como Argentina, Alemania, Italia y Francia, que son selecciones complicadas y que ya han quedado campeonas, pero creo que Brasil tiene la posibilidad de ganar el Mundial; nuestra selección es muy competitiva con dos técnicos campeones del mundo, como Felipao y Carlos Alberto Parreira. No creo en una tragedia futbolística, no creo que haya otro Maracanazo. Ojalá Brasil gane su sexto título mundial.

*Invitada por la Secretaría de Comunicación de la Presidencia de la República de Brasil.