No llores por Messi, Argentina

Messi renunció a la selección albiceleste: ¿Su salida será definitiva?

Lionel Messi desconsolado después de fallar un cobro en la definición contra Chile, en la final de la Copa América, la cuarta que pierde con la selección.  / EFE
Lionel Messi desconsolado después de fallar un cobro en la definición contra Chile, en la final de la Copa América, la cuarta que pierde con la selección. / EFE

Tuvo a Diego, tiene a Leo, pero el destino es cruel con Argentina. Está ensañado. Especialmente con Messi. Es el mejor futbolista del planeta, lo deja claro en cada partido del Barcelona. Pero vestido de celeste y blanco convive con la sombra de Maradona. Y a 30 años de la hazaña en México-86, la efemérides conspira. Y justo él, que en la última década asumió la herencia, se calzó la 10 y hasta la cinta de capitán, falló en el penal decisivo. Entonces dijo basta. Se hartó. Cansado de perder finales, bañado en lágrimas como nunca antes se lo había visto en estos 11 años con la selección, el crack rosarino pegó un portazo después de la derrota desde los 12 pasos ante Chile. Renunció al equipo. Y ahora es casi toda una nación la que llora por su estrella. Y hace enorme un interrogante, que sacude desde Ushuaia a La Quiaca, desde el sur hasta el norte del país. ¿Qué será de Argentina sin la Pulga?

“Se terminó la selección para mí. Ya lo intenté mucho. Lamentablemente, me voy sin ganar nada. Encima, me toca errar el penal. Es lo mejor para todos, para mí y para mucha gente que lo desea. Ya está la decisión tomada”, declaró Messi en la zona mixta del Met Life de Nueva Jersey, una hora y media después del partido. Ya había roto en llanto en el campo de juego. Ya estaba duchado, listo para subirse al bus. Fue la cuarta final perdida para el astro argentino: Venezuela 2007 (ganaron los brasileños 3 a 0), Brasil 2014 (perdió 1 a 0 ante los alemanes), Chile 2015 y Estados Unidos 2016 (ambas ante la roja y por penales). Fue el golpe que Messi no esperaba. Y el definitivo, según las palabras del jugador.

¿Fue una decisión en caliente, un arrebato de vestuario ante la conmoción de otro cachetazo? Aquellos que conocen a Leo en la intimidad aseguran que se trata de una postura meditada. Le duelen las críticas de los hinchas y del periodismo, no entiende cómo es reconocido a nivel mundial y no es unánime el respaldo en su propio país. En una sociedad exitista, dividida por una grieta política y cultural, el fútbol no es ajeno a esta dicotomía. Y aunque la mayoría de los argentinos se rinden a sus pies, arrastra el peso de los fracasos de la selección. Hace 23 años, desde la Copa América que la albiceleste alzó de la mano del Coco Basile, que no se conquista un título de relieve. Y aunque el propio Leo supo ser campeón en los Juveniles (Holanda 2005) y ganó la medalla dorada en los Juegos Olímpicos (Pekín 2008), la deuda con la mayor no le permite dormir tranquilo.

“Lo conozco muy bien a Leo. Y sé que no puede apoyar la cabeza en la almohada con tranquilidad después del Mundial de Brasil. Un penal lo puede errar cualquiera, pero él es muy autoexigente”, dice Fabián Soldini, quien fue el representante de Messi desde los 12 hasta los 17 años. Y cuenta una anécdota que lo pinta de cuerpo entero. “Cuando viajamos a la prueba en Barcelona, durante el vuelo hubo una turbulencia fuerte. Leo estaba cenando. Dejó los cubiertos y se puso a dormir. Cuando las cosas no le salían bien en las inferiores, iba, dormía y volvía con todo. Ahora, lo que hay que hacer es dejarlo dormir”, explica el agente.

¿Será que Messi necesita tomar distancia de la selección, recuperar energías y volver con todo? Después del Mundial de Brasil, Leo también había decidido alejarse del equipo argentino. Sucedió cuando ya era un hecho la renuncia de Alejandro Sabella y poco antes de la muerte de Julio Grondona, el histórico presidente de la AFA. En los primeros días de Gerardo Martino como entrenador, y a pesar del llamado del Tata para el partido inaugural de su ciclo, el 3 de septiembre de 2014 contra Alemania en Düsseldorf, el 10 prefirió descansar. Y volvió en la gira por China, dos meses más tarde. Pasaron dos Copas América, dos caídas contra los chilenos y este adiós que podría generar un efecto dominó.

Sergio Agüero, amigo y compadre de Messi, seguiría el mismo camino. Sin goles relevantes en la selección, arrancó debajo de Gonzalo Higuaín en la consideración de Martino. Pero Pipa volvió a fallar un mano a mano determinante, como pasó con Manuel Neuer en Alemania y en Río de Janeiro y dos veces contra Claudio Bravo en Santiago y en Nueva Jersey. Ezequiel Lavezzi, otro íntimo de Leo, y Ángel Di María también están cansados. Hasta Martino podría dejar su cargo.

Hay razones futbolísticas por las que Messi quiere dejar la selección. Las dejó expresadas en la conferencia de prensa posterior a la decepción con los chilenos. Pero en los últimos días dejó traslucir su fastidio con la AFA. Lo hizo previamente a la final, cuando el vuelo del plantel argentino desde Houston a Nueva Jersey sufrió un retraso de dos horas, producto de problemas meteorológicos. La Pulga publicó una foto en Instagram en la que se lo ve junto a Agüero, que estaba cebando un mate, y escribió el siguiente epígrafe: “Una vez más esperando en un avión para intentar salir al destino. Qué desastre son los de AFA por Dios!!!!”. Fue todo un síntoma del malestar de la figura. Es que durante la estadía en Estados Unidos, más de una vez tuvieron que esperar para tomar las habitaciones del hotel, y generó mucha incertidumbre que Claudio Tapia, vicepresidente de la AFA, haya amenazado con retirar el equipo de la Copa América en medio de los tironeos en la casa madre de la pelota de la Argentina.

La coyuntura institucional no ayuda, está claro. La AFA está atravesando una crisis que ya arrastra casi un año. En diciembre, 75 asambleístas tenían que definir el nuevo mandamás y la elección terminó… ¡38 a 38! Sostenida por el Estado, desde el nuevo gobierno que encabeza Mauricio Macri hay una firme decisión de dejar de invertir dinero en el fútbol y abrirles el juego a las empresas privadas locales y del exterior. Pero el presidente de la nación no quiere que Hugo Moyano, titular de Independiente y líder sindical, asuma el poder. Y hoy por hoy, Moyano y su yerno, Chiqui Tapia, son los que reúnen la mayor cantidad de votos. El resto de los clubes grandes, River Plate, Boca Juniors, Racing Club y San Lorenzo de Almagro, renunciaron al comité ejecutivo y la división se hizo insostenible. Intervino la Inspección General de Justicia (IGJ), suspendió los comicios del 30 de junio, pero sigue sin haber acuerdo entre los principales directivos.

Este lunes hubo una amenaza de bomba en la AFA. Y el dirigente Luis Segura renunció al igual que Messi. La diferencia es que al directivo nadie le pedirá que vuelva. A la Pulga, en cambio, todos le cantarán volver. Por el mago rosarino, ya hubo muestras de apoyo en las redes sociales, exfutbolistas y hasta un grupo nutrido de hinchas fueron a recibirlo a Ezeiza.