Ómar Labruna: Pékerman, a la medida del jugador colombiano

El extécnico argentino del Cali, ahora en Colo Colo de Chile, asegura que su compatriota ha sabido darles libertad a los futbolistas de la selección nacional, a la que ve muy cerca de Brasil 2014.

Con el Cali, Ómar Labruna llegó a cuartos de final, en 2010.
Con el Cali, Ómar Labruna llegó a cuartos de final, en 2010.

El sol pega fuerte en el mediodía de Santiago, ciudad moderna y pulcra. Nada parece alterar el ritmo fuera del estadio Monumental. Adentro, en cambio, los jugadores de Colo Colo se preparan para un entrenamiento diferente. Hay alegría porque el ‘Cacique’ ganó el clásico ante la ‘U’, el domingo pasado. Y el que recibe a El Espectador con el pecho inflado es Ómar Labruna, su entrenador, aquel que supo dirigir el Deportivo Cali. El mismo que trajo a Juan Guillermo Domínguez, Carachito, para que empezara a dejar su marca en el fútbol de estas latitudes.

“Gracias a Dios me está yendo muy bien. También en el Monumental, ¿no? Jajajá… Porque así se llama la cancha de Colo Colo, como la de River Plate. Estoy en una institución maravillosa y enorme. Cuando llegué, me costó un poco armar el equipo, porque venían de tres temporadas muy flojas, pero ya estamos encaminados, peleando el campeonato, con un estilo de juego, llenando los estadios y con la felicidad de haber ganado el clásico”, cuenta el estratega argentino, que nació en cuna riverplatense. Su padre fue Ángel Amadeo Labruna, máximo artillero del fútbol albiceleste, privilegio que comparte con el paraguayo Arsenio Erico, quien vistió la camiseta de Independiente de Avellaneda.

¿Cómo fue ganar el clásico chileno?

Fue muy emocionante. Por la gente, a la que los jugadores le debían una alegría porque los últimos dos partidos con la ‘U’ terminaron en goleadas de ellos. Por el marco, el estadio estuvo lleno y porque ganamos los dos clásicos que jugamos este campeonato. Esta semana, en la calle, he palpado la alegría del país, porque Colo Colo es el club más popular de Chile. Y todos están contentos.

¿Es un especialista en clásicos?

Me fue bien. En Colombia dirigí cuatro Deportivo Cali-América, gané tres y empaté uno. En Argentina estuvo más parejo en el River-Boca. Gané, perdí, empaté. Son partidos más equilibrados. Con Colo Colo gané los dos que jugué, a la Universidad Católica y a la ‘U’. Aunque este último fue más especial por todo lo que nos jugábamos. Ahora sabemos realmente para qué estamos en el campeonato chileno.

¿Y respondió ‘Carachito’ después de la lesión?

Jugó los 90 minutos, aunque no lo queríamos exigir porque venía de un desgarro. Y cumplió. No sintió ninguna molestia, eso fue fundamental. Se me había lesionado contra la Católica, pero ya está bien y seguro que José Pekerman lo va a volver a llamar para jugar en la selección de su país.

¿Qué recuerdos tiene de su paso por Colombia?

Estuve un año y medio allá. Jugamos las finales del campeonato colombiano. Lamentablemente nos eliminó Atlético Nacional en los cuartos. Tuve muy buenos jugadores, entre ellos Carachito, al que yo hice debutar allá. Dejé muchos amigos: Luis Lenis, César Caicedo. En fin, mucha gente que me trató muy bien. En diciembre, sin ir más lejos, me fui a San Andrés, me encontré con el entonces presidente del Cali, Rodrigo Otoya. Dejé buenas relaciones.

¿Cuáles son los jugadores que lo sorprendieron en Colombia, al margen de ‘Carachito’?

Uf, un montón. Jámison Olave y Jair Benítez, que ahora están en la Major League Soccer de Estados Unidos; el Caracho Domínguez, hermano de Juan Guillermo; Sergio Herrera.

¿Le quedó la espina por ese duelo ante Nacional que se le escapó casi al final?

Sí, fue un golpe duro. Dimos un paso en falso en ese partido. Los campeonatos colombianos son como los que se juegan acá, en Chile. En la fase regular habíamos terminado primeros, con seis o siete puntos de diferencia respecto al segundo. Clasificamos cómodos. Pero no pudimos ganarle a Nacional, un gran equipo que luego salió campeón.

¿Que haya evolucionado tanto el fútbol colombiano habla de un buen trabajo de los formadores?

Colombia tiene jugadores de muy buenas características, con una gran técnica, son rápidos y esos futbolistas, a fin de cuenta, son los que te marcan la diferencia. En ese aspecto, Pékerman encontró el exponente que más le agrada: un colombiano con técnica, con laterales que pasan al ataque, con posesión del balón. Y por eso a José le está yendo bien en la selección, encontró una linda camada de jugadores. Entonces, por más que a Colombia no le haya ido bien en los últimos tiempos, siempre tuvo buenos jugadores. Me remito a Mario Yepes y Juan Pablo Ángel en River Plate, a Jorge Bermúdez, Mauricio Serna y Óscar Córdoba en Boca Juniors… Acá, en Colo Colo, estuvieron Giovanni Hernández, un enganche maravilloso, y Macnelly Torres, todos jugadores de primer nivel internacional.

¿Pékerman era lo que le hacía falta a la selección para enderezar el rumbo?

Sí, porque Pékerman tiene una vasta experiencia. Yo creo que se dieron las dos cosas. Un poco su talento como entrenador y otro tanto, que el estilo de Pékerman calza espectacular para el jugador colombiano. El futbolista de allá necesita mucha libertad para jugar y José se las da permanentemente.

¿Cómo observa, entonces, las posibilidades de la selección de clasificarse a Brasil 2014?

Está haciendo una muy buena eliminatoria y creo que tiene grandes chances de clasificarse. Está todo muy apretado, pues apenas comienza la segunda etapa, pero vamos a ver, creo que deben estar muy optimistas, porque tienen con qué.

Radamel Falcao surgió de River, usted no tuvo tiempo de dirigirlo, pero, ¿lo sorprende semejante capacidad goleadora?

Es que Falcao está creciendo en todos los aspectos. Goleador fue siempre, pero yo lo veo más maduro. Y eso le dio la tranquilidad para encontrar los espacios y resolver en los últimos metros. Es un jugador muy contundente. Antes, de pronto, era un futbolista más definidor. Hoy lo veo más completo que nunca. Sabe cuando tiene que arriesgar o ser más simple y tocar de primera.

En el futuro, ¿se ve nuevamente dirigiendo un equipo en Colombia?

No lo sé, dejé una huella allá y muy buenas relaciones con todo mundo. Uno nunca sabe. Me han tratado muy bien allá. El colombiano es muy cálido, excelente anfitrión, nos recibe muy bien. Después, dependemos de los resultados, claro. A los argentinos siempre nos abrieron una puerta. Y eso hace todo más ameno.

Igualmente, parece difícil que deje Colo Colo por estos tiempos, aquí le ha ido muy bien.

Es que acá estoy muy cómodo y sí, nos está yendo muy bien.

¿Y si lo llaman de River Plate, donde su papá, Ángel, fue un emblema y usted pudo jugar en la década del 80?

A River voy a querer volver en cualquier lugar donde esté. Porque es mi vida, por lo que significó mi padre, por la sangre riverplatense que corre por mis venas. Eso sí, el día que me toque no va a ser porque soy el hijo de Angelito, sino porque Ómar hizo bien las cosas. Ahora, estoy en un club prestigioso, que tiene las exigencias de River, en algún momento me tocará volver para la Argentina. El entrenador es así, hoy sabe dónde está, pero mañana es una incógnita. Hoy estoy muy feliz acá. Es muy difícil que me pueda ir.