Osorio Botello, ‘El Zorro’

El delantero vallenato quedó en la historia del fútbol argentino como el primer colombiano que le marca tres goles al Boca.

Foto: Delfo Rodríguez
Foto: Delfo Rodríguez

No hace falta que se suba a un corcel. Apenas necesita esos guayos color flúor para galopar rumbo al arco rival. Es El Zorro colombiano, enmascarado y con la espada del gol como principal arma. Como aquel héroe que interpretó Guy Williams en blanco y negro y hasta remasterizado por Antonio Banderas en los albores de la era digital, Humberto Osorio Botello estampó su firma con el filo de su pie derecho. Fueron tres estiletazos y ante Boca Juniors, nada menos, en la goleada de San Martín de San Juan, la semana pasada. Este delantero vallenato nacido hace 24 años quedó en la historia del fútbol argentino porque ningún otro de sus compatriotas, ni siquiera el ilustre Radamel Falcao García, gestó un hat-trick ante el coloso nacional. San Martín ganó 6 a 1 y le propinó a Boca una de las derrotas más abultadas de sus 108 años de vida. Y Osorio fue el gran protagonista. Por eso el día posterior a la hazaña de un equipo que pelea la permanencia en Primera División y no lograba ganar hacía 16 partidos, lo encuentra feliz, celebrando con un asado dominical que resultó un premio merecido. “La verdad, marcar tres goles y ante un rival de semejante jerarquía como Boca, es algo que me pone muy contento.

Necesitábamos este triunfo para seguir con esperanzas en nuestro principal objetivo, que es salvarnos del descenso”, le cuenta el goleador, ya con la cara descubierta, a El Espectador. Y dice que se sacó una espina. Porque la única vez que había hecho tres goles en noventa minutos… ¡su equipo perdió! “Fue en un clásico con Santa Fe, hace exactamente un año. Yo jugaba para Millonarios. Perdíamos 4 a 0 y marqué tres goles. Casi lo empatamos. Pero no nos alcanzó”.

Osorio lleva marcados 10 goles en el fútbol argentino desde su intempestiva salida de Millonarios. Y es una carta clave en San Martín, un club del interior del país, ubicado en la zona de Cuyo, precisamente en San Juan, una provincia con actividad vinícola erguida a 1.113 kilómetros de Buenos Aires. Agobiado por el promedio, el colombiano no se da por vencido.

Por ahora, Osorio atiende el llamado del gol. Enmascarado, como aquel héroe de capa y espada, este bravo delantero ya se ha ganado un nuevo apodo: El Zorro, ese que a los arqueros argentinos sabe castigar.

Este tuvo un sabor diferente para usted, entonces.

Sí, gracias a Dios esta vez mis goles sirvieron para ganar. Era importante, porque hacía mucho tiempo no podíamos conseguir un triunfo. Nadie esperaba que lo hiciéramos por semejante diferencia, pero lo logramos y ahora hay que aprovechar el envión.

Se llevó la pelota, como suelen hacer los que marcan un triplete?

Sí, me la llevé. Y mis compañeros me felicitaron. Fue algo muy lindo, nunca me voy a olvidar de ese día.

¿No le resulta incómodo jugar con esa máscara?

El problema es que me fracturé el tabique hace una semana, en el partido que jugamos con Quilmes en Buenos Aires. Y el médico me recomendó que me pusiera ese antifaz. Al principio, me costó. Pero durante la semana me entrené con esta protección y con el paso de los minutos me fui acostumbrando a utilizarla.

Y a partir de ahora, no se la tiene que sacar más. ¿Nace la leyenda del goleador enmascarado?

(Se ríe) Todo el mundo me dice eso ahora. Pero esto no es una cuestión de cábala, ni nada parecido. Tengo que utilizar la máscara por precaución médica. Eso sí, que me dio suerte, no hay ninguna duda. Cambió la racha.

¿Cree que este triunfo puede ser el despegue de San Martín?

Llegó un nuevo técnico (Darío Forestello) y se respira un aire diferente. El profesor nos inculca mucha motivación, nos habla de lo que podemos hacer en el terreno de juego y frente a las adversidades. Lamentablemente se nos escapó por muy poco el partido con Godoy Cruz (N. de R.: en el clásico cuyano, ganaron los mendocinos 3 a 2). Pero levantamos contra Boca y eso nos genera ilusión. Nos quedan 10 finales y vamos a dejar la vida en cada una de ellas.

Ha marcado 10 goles en el fútbol argentino, ¿cuántos más cree que va a poder convertir?

Yo espero que muchos más. Depende mucho de la confianza. El hecho de haber anotado tres goles me inspira.

¿Y cuánto tiempo más piensa quedarse en el fútbol argentino? ¿La idea es seguir en San Juan o preferiría pegar el salto a un equipo más importante?

Yo estoy en manos de Dios. Tengo contrato hasta junio y después veré qué opciones se dan para continuar mi carrera. Por el momento, en lo único que pienso es en marcar la mayor cantidad de goles que pueda. Estoy tranquilo, no me desvivo por el futuro. Sé que si hago las cosas bien acá, voy a tener mi recompensa deportiva.

Está bien, pero no me va a decir que no se ilusiona con la selección. Si sigue así, ¿no cree que podría tener alguna posibilidad?

Va a depender de que mantenga este rendimiento. Dios quiera que me llame Pékerman. Sabemos la calidad y cantidad de delanteros que tiene la selección. Son todos de primer nivel y juegan en las ligas más importantes del mundo. Sería un orgullo tener una oportunidad de defender a mi país.

Está muy vinculado a la Iglesia. ¿En un futuro piensa ser predicador?

Por ahora no está en mis planes. Soy evangelista, oro todas las noches, pero no he decidido qué voy a hacer en el futuro. Habrá que esperar el llamado de Dios.

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