La pierna salvadora de David Ospina

El arquero de la Selección Colombia le tapó el tercer penal a Miguel Trauco y encaminó la clasificación a semifinales.

David Ospina le tapa el penal a Trauco. Foto: AFP

El penalti. Ese lanzamiento que se entiende como un trámite sencillo, pero que tiene ese juego macabro en el que la psicología engrandece al portero y empequeñece la portería a ojos del lanzador. Esa suerte que en las grandes citas mide el temple de los jugadores (como lo describió El País de España). Ante esa acción en la que el arquero tiene más que ganar que perder se presentó David Ospina en el tercer penal de Perú. Intimidador abrió los brazos y se balanceó sobre la línea de gol. Miró a los ojos a Miguel Trauco, quien se mostraba tranquilo. El peruano inició su carrera, conectó el balón y su disparo salió al centro. Ospina eligió el palo izquierdo pero con su pierna derecha desvió el remate para darle ilusión a los fanáticos nacionales.

El grito del arquero fue grande, cerró los puños para celebrar la atajada, pero aún no estaba nada definido. Lo que sí era claro es que esa pierna derecha había puesto a Perú contra las cuerdas. En ese momento Colombia había marcado todo lo que había cobrado mientras que los incas veían cómo el anhelo de las semifinales se escapaba como agua entre los dedos. Cabizbajo regresó hacia donde se encontraban sus compañeros, quienes salieron a consolarle. Se sentó en la mitad del terreno a ver a Sebastián Pérez cobrar y celebrar a rabiar y después vio con un nudo en la garganta cómo el balón de Cueva se iba por arriba de la portería.

Una de esas atajadas que ganan partidos también apareció durante los 90 minutos. Cuando el partido estaba en su ocaso, David Ospina sacó su mano derecha ante un cabezazo de Christian Ramos. Fue una tapada salvadora. El reloj apuntaba los 90 minutos y Perú estaba encima, había tomado un segundo aire y acechaba con todo a Colombia, que no parecía tener reacción. Esa cachetada al balón sirvió para que el combinado nacional despertara para cerrar el partido sin recibir un gol.

“Esta clasificación es una emoción inmensa. Por ahora hay que disfrutar porque este equipo está haciendo las cosas bien, hace rato estábamos esperando esto. Aún queda camino por recorrer y pensar en lo que viene”, dijo Ospina tras el partido, mientras el guardameta hablaba con Caracol televisión apareció James y lo abrazó. Ese abrazo entre los cuñados fue inmenso. “Eres inmenso”, le dijo entre el fervor que inundaba a los jugadores nacionales que recién habían logrado la clasificación a semifinales por primera vez en los últimos 12 años.

Un arquero clave

Las atajadas de David Ospina siempre han sido claves. Es un arquero que le transmite la confianza a José Pékerman. Hace un año en la Copa América que se llevó a cabo en Chile, el guardameta llevó a Colombia a la tanda de penales contra Argentina. Tapó de todo, incluso amargó a Lionel Messi, que tuvo para rematar un balón solo frente a portería pero apareció el arquero para apagar el grito de gol de los argentinos.

De la manera como celebró la clasificación de Colombia, el guardameta se sacó ese trago amargo de hace un año. Agitó los brazos con fuerza, gritó y se abrazó con todos sus compañeros. “Era lo que veníamos buscando, este es un grupo que trabaja duro”, dijo tras finalizar el partido. Esta vez el fútbol le sonrió a Colombia, que demostró que cuando no se puede jugar bien hay que luchar.