Quedamos en la historia de River: Teófilo Gutiérrez

Tras el título de la Copa Sudamericana, el delantero costeño no confirma su continuidad en el equipo argentino para 2015.

Teófilo Gutiérrez con el trofeo de la Copa Sudamericana 2014./ EFE

El reloj cruzó la medianoche, pero lejos estuvieron de apagarse las luces del Monumental. A esa hora, River Plate vivía su fiesta de consagración. La Copa Sudamericana era un hecho, muy a pesar del dolor de Atlético Nacional, que ya había recibido la medalla y estaba masticando bronca en el vestuario por esa posibilidad única que se le escapó. Aunque hubo dos campeones colombianos: Teófilo Gutiérrez y Éder Álvarez Balanta. Claro que el goleador costeño fue el protagonista de la película de esta gesta continental. Aunque no pegó el zarpazo en la final, en gran parte por la actuación del arquero verdolaga Franco Armani, resultó decisivo a lo largo del torneo por su pureza con la pelota.

Ahí estaba Teo, festejando sin inhibiciones, con el trofeo en sus manos y en paños menores. Gritaba por River, el club del que se enamoró cuando era un niño gracias a que su papá, Don Teófilo, le compró el uniforme completo, con la banda roja, en el barrio San Nicolás de Barranquilla. Ya le habían endulzado los oídos desde los cuatro costados del templo de Núñez, cargado de hinchas, tapizado con los colores millonarios, ardiente por tanta pasión. “No se va, y Teo no se va, y Teo no se va, y Teo no se va”, bramaron en el cemento. Gutiérrez, que suele ser evasivo, que sonríe con picardía y deja la puerta abierta, sólo responde ante la pregunta del momento: “Ahora, quiero disfrutar este logro con la camiseta de River. Después, se verá”.

De carácter difícil, su pasado en Racing lo marcó. Al margen de esos goles que agitaron las gargantas en Avellaneda, Gutiérrez llegó a River con antecedentes poco confiables respecto a su conducta. Pero desmitificó las habladurías. Ramón Díaz lo adoctrinó. Y fue decisivo para ganar el torneo doméstico. Marcelo Gallardo tuvo un cruce apenas asumió, cuando Teo retornó tarde de sus vacaciones. Lo mandó al banquillo de suplentes en la primera fecha, frente a Gimnasia de La Plata. En apenas cuarenta y cinco minutos, el 'Muñeco' se dio cuenta de que necesitaba de Gutiérrez. Y terminó siendo una pieza clave. No tanto por la huella que dejó en el arco rival. De hecho, apenas convirtió una vez, en el Monumental, contra Estudiantes, por los cuartos de final. Teo fue clave porque se trata de un futbolista completo, distinto, como pocos.

“Conseguimos un campeonato con Ramón, un técnico al que le debo mucho. También, le ganamos a San Lorenzo la Supercopa Argentina. Y ahora, esto... Más no se puede pedir. Quedamos en la historia de River y eso es muy lindo. Es lo que me propuse cuando llegué al club, ganar títulos, cumplir objetivos. Le doy gracias a dios por todo lo que estoy viviendo”, afirmó el goleador, todavía extasiado en la noche de Buenos Aires. Y agregó: “Marcelo (Gallardo) sabe todo lo que le podemos dar y lo demostramos. Y queremos ir por más”.

Aquellos que conocen la intimidad de Teo tienen claro que hizo un giro de 180 grados. “Cuando llegamos a la selección, si hubiéramos escuchado a las malas lenguas, podíamos haber pensado cualquier cosa de él. Pero Teo, desde el primer día, se mostró como un auténtico profesional, con un comportamiento a la altura de los jugadores de élite, que se sacrifica por la plantilla y deja todo”, le confió a El Espectador un integrante del cuerpo técnico de la selección que dirige José Pekerman.

Y puertas adentro del camerino, todos ratifican esta impresión. Hasta le perdonaron que haya burlado la veda al periodismo en el afán de reclamar un incremento de su contrato, cuando recién empezaba el campeonato. Después de aquel momento, el costeño contrató un asesor. Y como se trata de un futbolista que anhela jugar en Europa, se enfocó en cambiar su imagen a través de las entrevistas y la explotación de las redes sociales. Hoy, Gutiérrez ya no es noticia por sus declaraciones o conflictos fuera de los márgenes del campo de juego. Sigue haciendo gala de su contundencia, pero está concentrado en cambiar la percepción. “¿A quién no le gustaría quedar en la historia de River, ser una leyenda, ganar títulos, que la gente te reconozca?”, apuntó el delantero de 29 años que tiene su corazón rojo y blanco. 

¿Fue más difícil de lo que esperaba la final?

Nacional es un rival muy difícil, que juega bien al fútbol y que hizo las cosas muy bien, siempre propuso, fue inteligente y mostró carácter. Nos costó ganarles. Como goleador, uno quiere estar en el momento difícil para resolver.

¿Qué sintió cuando escuchó la ovación de la tribuna?

Que todo el estadio haga un coro con tu nombre es muy emocionante. Desde el primer día que llegué a la Argentina me trataron de la mejor manera. Todos saben lo importante que es esta institución para mí.

¿Se va a quedar a jugar la Libertadores?

La verdad es que estoy muy feliz por esta alegría, hacía 17 años que el hincha de River no gozaba de ganar una Copa. Ahora quiero disfrutar de esta conquista. Es un esfuerzo muy grande el que hicimos, quiero estar con mi familia. Es algo muy lindo el apoyo que tengo acá.

¿Cuál es el secreto del éxito?

El gran grupo que tenemos y el técnico que es un estratega excepcional. Trabajamos de gran manera y Marcelo Gallardo logró la mejor combinación entre los chicos y los grandes.