Rafael Santos Borré, la perla de la sub-20

Esta tarde (5:00 p.m., Gol Caracol) la selección colombiana jugará su segundo partido del hexagonal final del Suramericano de la categoría en Uruguay, contra Argentina.

Rafael Santos Borré, delantero de la selección de Colombia sub-20. / AFP

La selección colombiana sub-20 estaba en la recta final de su preparación para el Suramericano de la categoría en Uruguay. Ya el técnico Carlos Piscis Restrepo trabajaba con una base de delanteros de los cuales escogería los convocados finales. Sin embargo, Rafael Santos Borré tuvo algunas buenas presentaciones con el primer equipo del Deportivo Cali y llamó la atención del DT antioqueño, quien lo incluyó en un microciclo de trabajo con la selección y con goles el costeño de 19 años se ganó el cupo. En Uruguay ha sido uno de los mejores jugadores del equipo nacional, el delantero más peligroso y uno de los de mayor proyección. Esta tarde, 5:00 p.m. (por el Gol Caracol), será titular en el segundo partido del hexagonal final, frente a Argentina.

Desde muy niño en el barrio Santo Domingo de Barranquilla, Rafael disfrutaba junto a Ismael, su papá, quien era un fanático del fútbol y lo llevaba a ver los partidos de sus tíos, quienes todos los fines de semana jugaban en una de las polvorientas canchas del sector. Disfrutaba ese plan porque soñaba con poder estar dentro del campo. Cada vez que el balón se iba lejos, era quien corría a recogerlo para poder pegarle algunas patadas y cuando terminaba el partido, su papá cogía el balón y jugaba junto a él un buen rato.

Cuando sus padres se separaron, Rafael fue a vivir con su papá y su madrastra a Valledupar, en donde comenzó a entrenar con un equipo de la ciudad. Claro que en vacaciones aprovechaba para ir a visitar a Deisy, su mamá, a Barranquilla. En uno de esos viajes a la capital del Atlántico, le ofrecieron hacer pruebas en la escuela Neogranadinos, la cual era de Álvaro Aguilar, el papá del hoy jugador de la selección colombiana de mayores Abel Aguilar, y de Federico Chams. Fue elegido. Sin embargo, Ismael, su padre, no estaba de acuerdo con que viviera en el barrio Santo Domingo, porque lo consideraba peligroso. El interés de los neogranadinos era tal, que Federico Chams aceptó llevarse a Rafael a vivir con él para que pudiera quedarse en la escuela. “Recuerdo cuando no tenía para los pasajes, entonces me tocaba irme caminando hasta el entrenamiento. Eran trayectos largos bajo el sol, los cuales me desgastaban mucho. Claro que llegaba a entrenar y no tenía excusas”, recuerda Rafael.

Henry Peralta era uno de los entrenadores de la escuela y desde que vio jugar a Rafael quedó impresionado. Por eso siempre le insistió a su amigo Agustín Garizabalo, un cazador de talentos del Deportivo Cali, para que fuera a algún partido a verlo. Luego de seis meses de insistencia Garizabalo aceptó la invitación y con ver tan solo 20 minutos de un juego se convenció del talento de Rafael. “Este ‘pelao’ me interesa”, le dijo a Henry. A los pocos meses ese mismo “pelao” vestiría la camiseta verdiblanca del equipo caleño. Allí ha sido una de las joyas del club. En varios torneos juveniles ha marcado diferencia y ha terminado como goleador.

Cuando Leonel Álvarez era el técnico, lo hacía entrenar con el primer equipo, así jugara con el sub-20. Ya con la llegada de Héctor Cárdenas, debutó en primera con gol ante el Deportivo Independiente Medellín. Su carrera apenas comienza y con su talento seguramente llegará muy lejos. “He admirado a Robin Van Persie. Siempre ha sido como mi espejo. Claro que también veo mucho a Falcao y a Teo Gutiérrez”, asegura Rafael, quien tiene claros sus objetivos a futuro: “Siempre me ha encantado el Manchester United. Tenía el sueño de ser el primer colombiano en llegar allá. Ya lo consiguió Falcao; sin embargo, ahora quisiera poder jugar junto a él en este gran club”.

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