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hace 1 hora

Ramadán, o el dilema del ayuno

Mañana se inicia el mes sagrado para el islam, en el que sus fieles deben guardar ayuno mientras el sol brille. Una cuestión de vida o muerte para los futbolistas que disputan el Mundial.

La selección de Argelia contrató los servicios de un médico especialista para mantener sus jugadores en forma durante el ramadán. / AFP

El ayuno del ramadán, que empezará mañana para los musulmanes, debería afectar a pocos jugadores todavía en competencia en Brasil 2014, pero los que lo cumplan estarán bajo una rígida supervisión médica.

Varios equipos procedentes de países musulmanes, como Irán y Bosnia, o en los que el islam tiene fuerte presencia, como Costa de Marfil, ya han sido eliminados en primera vuelta, y para el resto las posibilidades dadas por las autoridades religiosas deberían limitar el número de ayunadores.

Como viajeros, los musulmanes pueden beneficiarse del derecho a retrasar el mes del ramadán a un período ulterior, al igual que las mujeres embarazadas y los enfermos, una solución a la que recurren a menudo los individuos aislados en equipos donde otras confesiones son mayoritarias, como en Francia, Alemania o Suiza. Otros, como el volante alemán Mesut Özil, decidieron no ayunar en este año de Mundial. “Trabajo y voy a seguir haciéndolo. Así que no haré el ramadán”, explicó.

No obstante, algunos en Brasil deberían cumplir con el precepto religioso de forma más o menos ajustada al calendario de ayuno, como los jugadores de Argelia.

Para esta Copa del Mundo, la selección africana contrató al doctor Hakim Chalabi, que, gracias a sus trabajos en la clínica Aspetar de Doha, en Qatar, es uno de los referentes de la Fifa sobre el ayuno para los futbolistas. “Es un período en que el riesgo de lesiones aumenta, especialmente a nivel lumbar, de las articulaciones y de los músculos”, afirma.

Principalmente por la deshidratación, más que por la falta de alimentación: “El nivel de nutrición debe cambiar. Hay que modificar también la calidad de los alimentos para adaptarlos al ejercicio. Los jugadores deben hidratarse mejor. Además les aconsejamos que sus siestas sean más largas por la tarde, con el fin de recuperar una parte de su tiempo de sueño”.

Unos consejos validados por la experiencia de Madjid Bouguerra, capitán de la selección argelina: “Lo más duro es la hidratación. Pero está bien, el clima es bueno. Algunos jugadores puede retrasar esos días. A título personal, voy a ver en función de mi estado físico, pero pienso cumplir con el ayuno”.

En Brasil, los musulmanes que quieran respetar el calendario oficial del ramadán tienen un aliado: el sol se pone sobre las 5:30 p.m., rompiendo el ayuno. En Londres, en los últimos Juegos Olímpicos de 2012, tenían que esperar hasta las 9:00 p.m. para alimentarse.

Pero una vez se respetan las precauciones médicas, el ayuno puede ser a veces una fuente de inspiración o de motivación para los jugadores. “Es más psicológico. A menudo hay que mostrar que estamos ahí al 200% a los entrenadores que no están de acuerdo con el ramadán. A veces he podido verme un poco boicoteado por eso. Éramos tres o cuatro musulmanes en el entrenamiento, pero siempre éramos los primeros en las pruebas físicas”, insistió Bouguerra.

Una sorprendente afirmación apoyada por Chalabi, que ha observado a menudo ese fenómeno trascendente durante su estancia en Europa: “Nos pedían muchas veces incitar a los jugadores a que no ayunaran, pero, curiosamente, hay deportistas que tienen mejores resultados durante el ramadán porque desean seguir el ayuno. Puede incluso ser una ayuda espiritual y psicológica”, recuerda el antiguo médico del París Saint-Germain.

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