La recompensa de Rueda

Tras clasificar a la selección ecuatoriana al Mundial en medio de la muerte del delantero ‘Chucho’ Benítez, el técnico colombiano debuta hoy frente a Suiza. Un grupo ordenado y táctico será su apuesta para salir vencedor.

Reinaldo Rueda, director técnico de Ecuador, debutará hoy frente a Suiza en el Estadio Nacional de Basilia. / EFE

Y entonces lloró. Allá, en Quito, a Reinaldo Rueda, se le fueron saliendo un par de lagrimones. Así, sin más. Frente a un estadio repleto. Frente a una bandada de periodistas que ahora sí le mostraban respeto; casi admiración. Y entonces lloró. Porque su padre había muerto en plena eliminatoria. Porque Cristian Benítez, ese negro fortachón, macizo, goleador, también había fallecido. No había soportado la peritonitis que lo agarró en Catar. Y por eso a Rueda, tal vez, lo asaltó una mezcla, acaso de alegría, acaso de dolor. El calendario marcaba 11 de octubre de 2013 y Ecuador, con un 1-0 sufrido, peleado, acababa de ganarle a Uruguay. Ese era, indiscutiblemente, el boleto que lo llevaría a Brasil.

Y ahora, después de pasar por ese camino a punta de tropezones, está en Brasilia. Con ese manojo de nostalgias y pesadumbres; con la pérdida de Noboa y de Castillo, otros de los pilares de la selección. Hoy, su primer reto, será a las 11 a.m., frente a Suiza. O, mejor, el segundo: ya había logrado una hazaña aún más admirable: había hecho que Honduras, tras casi 30 años de ausencia, pisara, en Sudáfrica, suelo mundialista. Su logro le valió la nacionalidad.
“Ecuador —dijo estos días— tiene una selección muy fuerte, un equipo muy joven, de gran futuro. Quizás una de las debilidades puede ser la inexperiencia, y una de las fortalezas, la armonía que hay”.

Claro: armonía. Porque eso, justamente, es lo que más requiere el vallecaucano para hacerles frente a los helvéticos. Y a Francia y al mismísimo Honduras, con la que tendrá que pararse el viernes 20 en Curitiba. Eso y táctica. La que aprendió en Alemania, la que probó en Cortuluá primero y en Cali y Medellín después. La que le enseñó a la Colombia Sub-17 y Sub-20 que son la base de jugadores que maneja Pékerman. La que también intentó aplicar con la Colombia de mayores para llevarla al Mundial en 2006, pero valieron más los reproches y las críticas, aun cuando otros le entregaron un equipo destrozado, sin posibilidad. La táctica. Esa que para él es casi una enfermedad.

“Esta es la oportunidad —asegura Rueda— de demostrar al mundo lo que ha producido Ecuador, lo que ha construido en clubes y categorías juveniles. El punto fuerte de este grupo es la solidaridad”.

Sí, Rueda, es la gran oportunidad; esta es la recompensa. Habrá que pararse, como él dijo, con obediencia. Con, como repitió el jueves el delantero Caicedo, haciéndole frente a una selección que tiene similitudes con Alemania. “Vamos —insistió— a aprovechar nuestro juego aéreo, nuestra alegría y nuestra unión”. Lo harán, como todos han dicho, pensando en Benítez. A él le dedicarán el debut.