Reencuentro de una pareja explosiva

El técnico de EE.UU., Jürgen Klinsmann, se enfrenta a su amigo y exasistente en Alemania, Joachim Löw. Al margen de los señalamientos sobre un supuesto arreglo para empatar el partido y clasificarse ambos a segunda ronda, los dos hombres son recordados por liderar un proceso que transformó el fútbol teutón.

Jürgen Klinsmann (izq.), actual técnico de EE.UU., y Joachim Löw (der.), entrenador de Alemania. / AFP / EFE

Por más morbo que se esté generando alrededor del partido entre Alemania y Estados Unidos —ambos lideran el grupo G con cuatro puntos—, porque supuestamente habrían pactado un empate para que ambas selecciones se clasifiquen a la segunda ronda, lo más atractivo de este enfrentamiento son dos hombres que se encargaron de transformar el balompié alemán y que son los principales responsables de los resultados de la selección y de los clubes teutones. Jürgen Klinsmann y Joachim Löw, dos viejos amigos, dos sabios del fútbol, cruzaron sus caminos en 2004 cuando tomaron las riendas del equipo europeo. El primero como entrenador y el segundo como asistente.

Su objetivo era crear un equipo diferente para la Copa del Mundo de Alemania 2006. Lo hicieron. La mística teutona, recordada por sus férreos esquemas defensivos y la potencia y fuerza de sus jugadores, fue transformada en un sistema de juego basado en la tenencia del balón y volantes con más calidad y táctica. El resultado fue ser terceros en ese Mundial tras caer eliminados por el campeón Italia en semifinales. Klinsmann renunció a la selección y Löw tomó el mando absoluto.

Más allá de considerar ese tercer lugar como fracaso, Alemania inició un proceso que hoy la tiene en la cúspide del fútbol mundial. Sus clubes más representativos, Bayern Múnich y Borussia Dortmund, acogieron los planteamientos de Klinsmann. Cambiaron su estilo, los procesos de formación de equipos juveniles se modificaron y comenzaron a aparecer nuevas figuras como Kroos, Götze, Müller y Reus. No sólo volvieron a ser los protagonistas en la Champions League, sino que hoy el Bayern es la institución más fuerte del país en términos económicos y el Borussia una cantera inigualable.

Alemania es hoy una de las selecciones más vistosas y efectivas. Löw igualó lo hecho en 2006 por Klinsmann en Sudáfrica 2010. En Brasil 2014 tiene una mezcla perfecta de veteranía y juventud, pero su arma principal es que todos los jugadores han sido parte de este proceso de transformación desde que iniciaron sus carreras en inferiores de distintos clubes y entienden a la perfección el fútbol moderno. Los teutones claman por un título en una Copa del Mundo que desde 2002 se les ha escapado. Son favoritos, pero lo tendrán que demostrar tras una salida en falso contra Ghana, partido que igualaron a dos goles.

No será nada fácil, el alumno tendrá al frente al maestro. Löw tendrá que revalidar el proceso que ambos iniciaron en 2004, cuando llegaron a salvar el barco alemán, que quedó destruido tras la pésima actuación que tuvieron en la Eurocopa de ese año al quedar eliminados en primera ronda. Hoy Klinsmann recuerda con afecto a Alemania, pero su nueva misión es cambiar la idea de fútbol recreativo a fútbol competitivo en Estados Unidos. Su idea ha tenido buena recepción, no sólo porque los norteamericanos ganaron su zona para clasificar al Mundial —eran considerados los más débiles de su grupo—, sino porque se han convertido en una de las revelaciones tras ganarle a Ghana y dejarse empatar en el último minuto contra Portugal.

El efecto Klinsmann ya transformó a Alemania y ahora lo hace con Estados Unidos. Algo que recordar es que cinco jugadores del equipo norteamericano son nacidos en suelo teutón. Un poco más de morbo para un partido señalado de estar arreglado, como sucedió en España-86 cuando Alemania y Austria firmaron antes de comenzar su encuentro un 1-0 a favor de los primeros para que ambos se clasificaran a segunda ronda y quedara eliminado Argelia.

A las 11:00 de la mañana se iniciará en Recife en partido entre quien construyó una nueva idea para el fútbol alemán y quien la ejecutó. Tanto Klinsmann como Löw han negado cualquier arreglo y, por el contrario, auguran un partido en el que buscarán obtener el primer lugar del grupo con tal de evitar enfrentarse en segunda ronda a Bélgica. “Soy muy amigo de Jogi (Löw), pero él hace su trabajo y yo el mío. No es el momento para hacer llamadas amistosas, ahora es un asunto de negocios”, puntualizó Klinsmann.