Robben y su segunda juventud en el Bayern Múnich

El extremo holandés está viviendo la mejor temporada desde que llegó a Baviera, e incluso de su toda su carrera.

AFP

Criticado durante mucho tiempo por su individualismo, el holandés Arjen Robben, más altruista y con menos lesiones, se ha convertido en una pieza clave del Bayern Múnich, cuya conquista de una segunda Copa de Europa consecutiva pasa por la ida de las semifinales en Madrid el miércoles.

"Lo que ha hecho Arjen año tras año, especialmente en los grandes partidos, merece el mayor de los respetos", aseguró el director deportivo del club bávaro Matthias Sammer, que no dudó en calificar al 10 holandés de "estrella absoluta" del fútbol, "al nivel de los mejores del mundo, como (Lionel) Messi, Neymar y Cristiano Ronaldo".

El extremo holandés está viviendo la mejor temporada desde que llegó a Baviera, e incluso de su toda su carrera, como lo indican las estadísticas: 19 goles y 17 asistencias, incluyendo todas las competiciones.

En la escena europea, Robben suma cuatro goles y seis pases decisivos en ocho partidos disputados. Un gol suyo y un pase con la derecha a Thomas Müller sirvieron al Bayern para remontar la eliminatoria de cuartos contra el Manchester United.

Tras fallar un penal en la prórroga en la final de la Liga de Campeones contra el Chelsea en 2012 (que acabó logrando el equipo inglés), Robben fue silbado por los aficionados del Bayern e, incluso, se convirtió casi en persona non grata en Baviera por su rendimiento decadente y su juego excesivamente individualista.

Sólo un año después, Robben pasó de villano a héroe al marcar el gol en Wembley que dio la victoria al equipo entrenado por Jupp Heynckes en la final de la 'Champions' ante el Borussia Dortmund, logrando un trofeo que el Bayern no ganaba desde 2001.

Al servicio del colectivo

"Era la única cosa que faltaba en mi vida", lanzó entonces el 'Divino calvo', que volvió a ganarse los corazones de los aficionados bávaros al punto de ampliar su contrato con el Bayern en febrero pasado hasta 2017.

El motivo del cambio no fue otro que el hecho de que el exjugador del Chelsea y Real Madrid dejó a un lado su individualismo, que a menudo enojaba a sus propios compañeros, para poner su talento al servicio del colectivo.

Con la llegada de Pep Guardiola al banquillo bávaro y del joven extremo Mario Götze muchos pensaban que Robben dejaría de jugar, e incluso que tendría que cambiar de equipo, pero desde el primer partido el holandés y el técnico catalán se han entendido.

El extremo de endiablada velocidad ha demostrado a su entrenador que aún puede rendir muy bien, al punto que Guardiola llegó a decir en enero: "Adoro a Arjen".

En una de sus escasas entrevistas Guardiola añadió en marzo: "Mi mujer es más complicada que Robben. Explicarle mi sistema de rotaciones es más duro que decirle a Arjen: 'Hoy te quedas en el banquillo'".

Con confianza y liberado de la etiqueta de 'perdedor' (por las finales de 'Champions' perdidas en 2010 y 2012 y la del Mundial de Sudáfrica con Holanda), Robben quiere formar parte de la historia al ser miembro del primer equipo que logra conservar el título de la Liga de Campeones desde que se introdujo el nuevo formato de la competición, en 1993.

"Queremos ganar el título", declaró el holandés, que además se vengaría del Real Madrid, club que tuvo que abandonar en 2009 para dejar paso a una nueva generación de 'Galácticos', con Cristiano Ronaldo a la cabeza.