Romero, el héroe inesperado de Argentina en la victoria contra Irán

AFP

El portero fue definitivo para que el seleccionado suramericano no se llevara una sorpresa mayor contra el equipo asiático.

Sin lugar a dudas, el Mundial está entregando una realidad bien distinta a la imaginada por la mayoría de los aficionados argentinos. Y es que si bien el equipo selló su pase a octavos de final en su cerradísimo duelo con Irán, las goleadas que soñaban aquellos que se encandilan con un ataque de primer nivel aún no han llegado.

Muy por el contrario, si el equipo de Alejandro Sabella derrotó a Irán en un colmado estadio Mineirao se debió en gran medida a la extraordinaria tarea de Sergio Romero. Sí, aunque el portero del Mónaco prefiera buscar a otro responsable. “¿Lo mío? Sí, me pone contento. Pero hoy ganamos gracias al 'Enano', que frotó la lámpara para destrabar el partido”.

El Enano no es otro que Lionel Messi, quien pasa sonriente y guiña el ojo al misionero de 27 años. “¿Vos viste lo que hizo?”, pregunta Romero a FIFA.com en referencia al tanto que definió todo en el epílogo. “Yo lo vi desde atrás, es la típica jugada de él. Encarar desde la derecha al medio y pegarle abierto. Desde atrás se vio que la pelota se le iba lejos al arquero. Y con esas pantallas gigantes que hay, se disfruta mucho más”.

Pequeña revancha

Romero, que con su selección ya ha sido campeón mundial sub-20 y olímpico, no lo dirá a viva voz. Pero sus actuaciones en los primeros dos juegos han servido para acallar a gran parte de la prensa especializada que lo señalaba como una de las dudas en el equipo de Sabella. “Sé que no jugué tanto en Francia, pero siempre tuve claro que mi objetivo era prepararme y llegar bien cuando me tocara entrar al Predio (centro de entrenamientos de la selección argentina)”.

Y vaya si se le ha cumplido. De sus dedos –y voladas- se colgó la ilusión argentina cuando el encuentro estaba 0-0 y los iraníes lastimaban de contra. “Sabíamos que se iban a meter todos atrás y la cosa se iba a poner complicada. ¿La más difícil? El cabezazo de (Reza) Ghoochannejad abajo, porque cuando la pelota pica no se sabe para dónde puede salir. Por suerte pude poner bien las manos”, reconoce quien, antes del gol, había comenzado a preocuparse.

“Uno se hace la cabeza, ¿no? No lo podíamos ganar y había que ponerse a pensar en el partido entre Bosnia y Nigeria, sacar cuentas. Por suerte salió todo bien y la gente pudo irse contenta”. La gente, esa que apoyó de forma masiva en las dos primeras presentaciones y que “seguirá estando cada vez que juguemos. A veces se juntan en la puerta de la concentración y cantan, nosotros trabajamos para que se puedan ir felices”.

Antes de despedirse y partir donde le esperan centenares de cámaras y micrófonos, el arquero que viste de amarillo -“¡Justo en Brasil! Es raro, lo sé…”- pone paños fríos a la ilusión y aclara que “nuestro objetivo es estar acá los 30 días, no podemos hablar de campeonato. Que la gente se quede tranquila que vamos a dejar la vida como hasta ahora. No regalamos nada ni en los entrenamientos, nadie se los quiere perder. Es buena señal”.