“En Santa Fe, ídolos somos todos”: Ómar Pérez

Este jueves (7:15 p.m., por Fox Sports) el cuadro albirrojo buscará el título de la Recopa Sudamericana ante River Plate, en Argentina. El 10 cardenal será titular.

Ómar Pérez posa para el lente de El Espectador en el hotel de Boca Juniors, en Buenos Aires. /Santiago Amoros

Un cuadro de la Bombonera se asoma en la recepción. Tres pantallas reflejan la segunda bandeja, cruzada por una bandera, en una de las paredes del lobby. La réplica de la Libertadores descansa detrás de una columna de vidrio. Ahí está Santa Fe, alojado en el hotel Boca Juniors, a la espera de una nueva final. Y Ómar Pérez, el ídolo cardenal, se siente como en casa. A fin de cuentas, el capitán del rojo capitalino comenzó a transitar sus primeros pasos en el fútbol en el coloso xeneize. Su futuro estaba pintado de azul y oro, incluso, desde que era un niño que soñaba hacer malabares con una pelota naranja. Lo cuenta el propio enganche.

“Era el base de Nicolás Avellaneda de Güemes. Y una vez fuimos a Goya, en Corrientes, con la selección de baloncesto. Entonces, el técnico de Boca me pidió. Mi papá no quiso, a él le gustaba que jugara al fútbol. Pero mi destino era Boca. Y al año siguiente me consiguió una prueba a través de Lito Isabella. Y ahí me quedé hasta que me fui a Banfield”, cuenta con una sonrisa este fanático de Michael Jordan —por eso su look— y Juan Román Riquelme. Está distendido Ómar. Y se suelta, como pocas veces. Habla del partido de esta noche (7:15, por Fox Sports), de ese retiro que comienza a evaluar, de sus planes como técnico. De todo charla en exclusiva con El Espectador en la antesala de la revancha de la Recopa Suramericana.

¿Ya tuvo la oportunidad de jugar en la cancha de River?

Sí, claro. Empatamos 1-1. Y ese día, recuerdo que fui titular.

¿Qué le genera jugar en este estadio, sobre todo, por su pasado en Boca?

Soy hincha de Boca, pero pasaron tantos años de mi último partido que hasta mi acento es colombiano. Y Santa Fe significa muchísimo para mí. Voy a jugar por su escudo. Por supuesto, lo que uno tiene en el corazón difícilmente cambie. Primero, soy hincha de Güemes de Santiago del Estero. Después, de Boca. Pero lo hago por Santa Fe, por lo que significa no sólo en mi vida, sino también en la de mi familia.

¿Sienten que jugarán en desventaja?

No tenemos ventaja en cuanto al viaje. Pero sabemos que el partido va a ser completamente diferente al que se disputó en Bogotá. Llegamos tranquilos mental y físicamente. Y será a otro precio porque tenemos el título en nuestras manos. Eso es motivador.

¿Tienen que hacer un partido perfecto para vencer a River?

Más que perfecto. Si tenemos dudas, ellos nos las van a cobrar. Pero hay que tener la convicción de que si se equivocan, la vamos a meter.

Hace 12 años que está en Colombia, uno lo escucha hablar y parece que no hubiera nacido acá...

Mi tonada santiagueña confunde un poco, sumado a mi acento colombiano, parece extraño. Pero estoy feliz con esta aventura, como decía mi abuelo. Y como él decía, uno tiene que dejar huella en la vida. Gracias a Dios, estos años en Colombia han sido de muchos títulos, mucho aprendizaje y lo mejor de todo, dos de mis hijos nacieron allá.

Cuando llegó a Júnior, ¿creyó que se iba a quedar tanto tiempo?

No, pero la vida del futbolista se trata de renovar año a año la ilusión. Estar mucho tiempo en un club, significa algo. Te sostienen los títulos, está claro, porque si no ganás, no hay forma de que perdures en algún equipo.

¿Qué se siente ser el máximo ídolo del club?

No me siento de esa manera. El hecho de que hayamos ganado muchísimas cosas se debió a la unión de varios personajes. Con Anchico somos los únicos dos que tenemos los títulos de esta época. Y se han ido muchos compañeros que mostraron la misma personalidad para conseguir cosas importantes. En Santa Fe, ídolos somos todos. Porque ganar cosas implica mucho sacrificio. Incluso, pese a que muchas veces el club no estuvo preparado, porque esto es algo nuevo para ellos. Y ojo, que no estoy demeritando el trabajo de nadie. Ha sido muy grande lo que logramos en poco tiempo.

¿Cambió mucho Santa Fe desde 2009, cuando llegó del DIM?

Hemos evolucionado. De 2009 a 2012 ganamos un título y tuvimos una participación en la Libertadores. Pero creo que estos últimos cuatro años han sido la mejor época de la historia del club. Que lleguen cuatro técnicos y con todos ellos hayamos sido campeones, marca que este es un plantel muy serio y trabajador. Y deja claro que la mentalidad ganadora sigue intacta.

¿Cuánto tuvo que ver que se hayan hecho pocos retoques y se mantenga la base para lograr el éxito?

En los últimos tiempos se han ido jugadores importantes, que estuvieron en casi todos los procesos del club, pero se trató de no tocar la columna vertebral. Empezando por el presidente, que es muy sabio y revolucionó a Santa Fe. Nosotros ayudamos con los títulos, pero la cabeza es Pastrana.

¿Cómo se siente siendo el líder, el capitán, el referente?

Líderes somos todos. Ahí está Rufai Zapata, que es una excelente persona, el más viejo del plantel, muy bueno con todos. Está Anchico, está Castellanos... Capitanes somos todos, y mientras no cambie nuestra personalidad, nos podemos animar a ganarle a cualquiera.

¿Qué significa Gustavo Costas en su carrera?

Nos cruzamos en 2006, él estaba en Cerro y me quiso llevar. No fui por muy poco. Yo estaba en Júnior. Pero siempre tuve la idea de que él, Ramón Díaz o el Tolo Gallego tienen un sentido de pertenencia porque no es fácil salir campeón en tres o cuatro países diferentes. Son personas que me alimentan mucho el técnico que tengo adentro. Gustavo tiene un don, trata a todos de la misma forma, le da importancia al que se queda afuera del partido y su personalidad. Es un tipo ganador, te manifiesta tranquilidad.

¿Esperaba que volviera tan pronto?

La ilusión siempre estuvo. Sobre todo en la gente. Gustavo enamoró al hincha y lo pedía a gritos. Hoy lo disfrutamos de nuevo, y en un mes ya ganó un título. Hay que aprovecharlo.

¿Nunca pensó que podían llamarlo de la selección de Colombia?

Eso surgió cuando el Bolillo Gómez era mi técnico. De hecho, él me llevó a Santa Fe. Pero se apresuró un poco. Era un enamorado de mi juego y quiso que hiciera los papeles muy rápido. Y el primer semestre no me fue bien. A tal punto, que estuve cerca de irme. Los dirigentes me querían limpiar. Sin embargo, hablé con ellos, les manifesté que quería seguir seis meses más, que me dieran otra oportunidad. Les dije que era una cuestión de adaptación. Y en 2009 fuimos campeones. Soné siempre para la selección, pero no pude cumplir mi sueño.

¿Lo conmovió el pedido que hicieron los hinchas cuando renunció a través de Instagram?

Esto lo voy a aclarar el día que esté convencido de todo. Voy a decir qué pasó. Este no es el momento. Fue emocionante para mí que tanta gente vaya a respaldarme. Pero no fue sano para el club. Y hay mucha confusión en muchas personas. Ya llegará el momento de aclararlo.

Nunca quedó claro qué pasó con el profesor Pelusso...

Todo eso lo tengo en mi corazón. No es el momento ahora para hablar porque estamos en una final, en el mejor instante de la historia del club. El día que me retire, no sé si voy a escribir un libro, pero tengo muchas cosas que decir, porque la confusión entre la gente no es normal. Y está bien, porque hubo un problema muy grande.

¿Y cuándo será el día que se retire? ¿Ya empezó a evaluarlo?

Los ciclos se cumplen. No es fácil estar en un club tantos años, sobre todo si no se ganan campeonatos. Lo único que te puede sostener es ganar semestre a semestre. Y por eso el hincha está enamorado de Santa Fe. En los últimos cuatro años no hubo un semestre en el que no ganáramos algo. Y contagiamos a la gente, que te exige eso. Y está perfecto. Pero los años no llegan solos. Y acá hay chicos muy buenos.

¿Kevin Salazar es su heredero?

También están Jonathan Gómez, Joao Rodríguez... Son chicos que no tenemos que apresurar. Porque la exigencia del hincha hace que se quemen jugadores. Y no terminar de rendir como uno espera. Pero sin lugar a dudas, el puesto está bien asegurado. Si me voy, no sé si en este semestre o el siguiente, lo haré con la tranquilidad de lograr todo lo que me propuse. Porque algo que me atrajo de Santa Fe cuando llegué en 2009 es que necesitaba ser campeón. Y era una motivación quedar en la historia del club.

¿Ya decidió si colgará los guayos en Colombia o en Argentina?

La verdad, no lo sé. Eso lo estamos hablando muy seriamente con mi esposa, porque hoy en día no sólo pesa lo futbolístico, sino también la familia. Nosotros vivimos tantos años tan cómodos en Bogotá, estamos felices de estar allá, la ciudad es hermosa, pero hoy en día el poder de decisión lo tienen los niños.

En un tramo de la nota dijo que le gustaría ser técnico. ¿Ya está haciendo el curso?

Así es, lo hago a distancia en una escuela de entrenadores de Argentina. Toda la vida quise ser técnico. No soy un enfermo de mirar 10 partidos por día, me veo uno o dos y trato de sacar mis conclusiones. Pero más allá de la estructura que te deja estudiar, la experiencia que tiene uno en el camerino hace que tenga una idea muy clara de lo que tiene.

¿Cuáles serían sus referentes?

Tengo uno muy claro: Bianchi, por su manera de ver el fútbol, por su simplicidad. Después, Costas. Uno trabaja toda la semana para llegar tranquilo el fin de semana, no veo que haya que sufrir el día del partido.

Después de la Recopa se viene el clásico. ¿Cómo lo vive?

Nosotros queremos ganar porque hace varios partidos que nos ha sido esquivo el resultado con Millonarios. Es el clásico de toda la vida. El hincha disfruta mucho. Primero a levantar la Recopa y el domingo, a poner la casa en orden.