Selección Sub-23: hay equipo

A pesar de no pasar del empate 1-1 ante Estados Unidos en Barranquilla, el combinado colombiano demostró que tiene con qué lograr el objetivo. Faltó definición, pero hubo fútbol.

Juan Fernando Quintero (c) celebra el gol del empate 1-1 ante Estados Unidos. / EFE

En el fútbol, la única manera de marcar diferencia es haciendo goles. Jugar bonito y gustar es añadidura. Y aunque esta selección colombiana sub-23 no dio , ayer, una cátedra sobre la cancha del estadio Metropolitano, sí jugó bien, dominó gran parte del partido y generó cerca de doce opciones de gol. No obstante, los delanteros no estuvieron finos a la hora de anotar y por eso el marcador no pasó del 1-1. Pero para el juego de vuelta de este repechaje hacia los Olímpicos de Río 2016, el cual será el próximo martes en Frisco (Texas), Colombia tiene suficiente calidad de jugadores como para salir adelante de esta situación y poder volver a estas justas después de 24 años, tras su participación en Barcelona 92.

Sin duda, el triunfo de la selección colombiana de mayores ante Bolivia, el pasado jueves, fue un incentivo para la hinchada barranquillera. Hasta ese día se habían vendido cerca de 10.000 boletas y finalmente ingresaron al estadio Metropolitano cerca de 22.000 espectadores. Como siempre, el clima fue un factor determinante, pues la temperatura llegó a los 35 grados, con una humedad de más del 75 por ciento.

Y ese calor, más el ánimo de la gente influyeron en los jugadores de la tricolor, que desde el inicio mostraron la actitud de querer arrasar con los estadounidenses. De hecho, muy rápidamente generaron oportunidades de gol, que no fueron aprovechadas por los delanteros. No obstante, como dice la sabia frase del exfutbolista argentino Jorge Valdano: “el fútbol es un estado de ánimo”. Porque al minuto 5, Estados Unidos, que no había llegado ni una vez, sorprendió y marcó por intermedio de Luis Gil, e inmediatamente la actitud arrasadora cambió a los futbolistas colombianos, que se llenaron de dudas. A pesar de seguir con el dominio del balón, no se jugó rápido y eso facilitó que los atléticos jugadores estadounidenses se sintieran cómodos rechazando balones.

Pero fue Juan Fernando Quintero, el mismo que jugó el Mundial de Brasil 2014 con la selección colombiana de mayores, el encargado de echarse el equipo al hombro. Con su característico estilo pausado y de buen pie, manejó los tiempos y se puso en varias oportunidades mano a mano a los hombres de ataque, pero con la mala fortuna de que ninguno de los atacantes estaba en su día.

En el segundo tiempo la iniciativa volvió a ser de los colombianos y prácticamente todo el equipo tricolor se paraba en campo rival. Incluso, el técnico Carlos Piscis Restrepo había decidido desde antes de finalizar el primer tiempo sacar a un volante de marca e incluir a uno ofensivo, como Jarlan Barrera. Siguieron llegando los colombianos, pero los balones no fueron nunca al fondo de la red, ya sea por la mala puntería o por lo intervención del arquero norteamericano.

Y quién más que Quintero debía ser el indicado para patear el penal, tras falta cometida a Rafael Santos Borré. El 10 antioqueño remató con calidad a ras de piso e igualó el marcador. Desde ahí la tricolor siguió atacando, pero nunca llegaría el gol del triunfo. Borré, quien al ingresar demostró talento, recibió un golpe que lo sacó del partido. Ya se habían hecho los tres cambios y debió mantenerse en el campo, pero sin intervenir una sola vez.

El resultado no fue el esperado, eso está claro. Pero la conclusión es que Piscis Restrepo tiene suficientes herramientas como para sacar adelante esta serie y ganar el cupo a Río, a pesar de la lesión de Rafael Santos Borré, quien no viajará a Estados Unidos. El equipo norteamericano demostró ser táctico, como se esperaba, pero sin mucha calidad. Con efectividad, seguramente todo será diferente en el juego de vuelta.