Sevilla, a un paso de la final de la Liga de Europa

Carlos Bacca jugó 74 minutos en el triunfo de su equipo 3-0 sobre la Fiorentina en el partido de ida de las semifinales.

Aleix Vidal celebra el primer tanto del partido con Carlos Bacca, quien lo asistió. Foto: AFP

El Sevilla volvió a bordar el fútbol para destrozar al Fiorentina y acercarse a una nueva final de la Liga Europa. El equipo andaluz supo sufrir para luego arrasar a un rival que sucumbió a ante la pujanza del Sevilla y el prodigioso fervor de su grada. En el extraordinario grupo que ha construido Emery, los méritos se reparten entre todos sus componentes, solidarios en el esfuerzo, aunque frente a los italianos brillaron con especial intensidad Aleix Vidal y Krychowiak. Espectacular el extremo, que jugó de lateral y metió dos golazos. Impresionante el polaco, por su esfuerzo y generosidad, por su fútbol de fuerza que contagió a sus compañeros.

Voló el Sevilla, gigante y primoroso, aupado por los suyos. Volvió a triunfar Emery con su planteamiento y con sus cambios. Por ejemplo, con la entrada de Gameiro, que marcó en el primer balón que tocó, cuando el Sevilla fue un auténtico ciclón.

La mística acompaña al campeón. Es un hilo invisible que enlaza la alegría de su afición con el enorme rendimiento de sus jugadores. También un ángel de la guarda que vela por los intereses del Sevilla, capaz de sobreponerse al torrente de fútbol de ataque de un Fiorentina de muy buen toque y escasa eficacia. Con modos de equipo grande pero sin su pegada, el conjunto italiano se desató en un primer tiempo modélico de sus futbolistas, guiados por un Joaquín fantástico y con ganas de revancha. Ese ángel de la guarda salvó al Sevilla en una ocasión de Mario Gómez a los cinco minutos y, sobre todo, dos minutos después de que el Sevilla hubiera golpeado en una jugada estupenda. Matías Fernández se encontró con un pase de la muerte de Joaquín y lanzó el balón fuera de manera increíble.

Antes había llegado un gol muy del campeón. Una fantástica recuperación de Krychowiak y un contragolpe guiado de forma excepcional por Reyes y Vitolo. Bacca se movió en el área como en el salón de su casa y le dejó el balón a Aleix Vidal, que golpeó a gol. Un lateral derecho que mete goles. El fútbol total de Emery.

Ese fútbol tan espléndido con el que el Sevilla voló sobre el Fiorentina en un segundo tiempo para enmarcar. Jugadas espléndidas y combinaciones de ensueño se convirtieron en dos golazos y múltiples llegadas al área rival. Una gozada el Sevilla, dominador de todas las facetas del juego, imperial en una semifinal de ensueño. En la otra, el Nápoles no pasó del empate en casa ante el Dnipro.