“Siento la garra charrúa”: Carlos Alberto Sánchez

El chocoano se consolidó en Uruguay, donde debutó como profesional. Allá  adquirió el estilo de lucha y entrega que muestra en la cancha.

Carlos Alberto Sánchez debutó como profesional en el Danubio de Uruguay. / AFP
Carlos Alberto Sánchez debutó como profesional en el Danubio de Uruguay. / AFP

A una casa del barrio La Floresta de Medellín, cerca del estadio Atanasio Girardot, llegó un grupo de jugadores provenientes de Quibdó que compartían la ilusión de llegar al profesionalismo y sacar adelante a sus familias por medio del fútbol. Helena Gutiérrez fue como una madre para estos jóvenes, pues estuvo a cargo de educarlos y enseñarles lo que se debía hacer fuera de la cancha. A los tres años, cuatro de ellos fueron transferidos al fútbol uruguayo. Carlos Sánchez, hoy volante del Fiorentina de Italia y de la selección colombiana de fútbol, así como Flavio Córdoba, Samuel Mosquera y Daley Mena, partieron a equipos de la primera división de ese país. Aunque Atlético Nacional intentó fichar a Sánchez, no se llegó a un acuerdo y por eso su debut en primera se daría en el Danubio.

Su posición no era la de armador. Ya jugaba como volante de marca y poco a poco adquirió las cualidades del futbolista charrúa, que se entrega al máximo en la cancha e, independientemente de si juega por un litro de leche o un título, lo hace con la misma intensidad y las mismas ganas de ganar. Tras un año allí, con tan sólo 18 años, pasó a River Plate de Montevideo, en donde se daría a conocer en Colombia gracias al técnico uruguayo Julio Avelino Comesaña, que le hizo un seguimiento y le habló de él al entonces técnico de la selección colombiana de mayores, Jorge Luis Pinto. Con 21 años debutó con la camiseta amarilla en un amistoso contra Panamá. “Esa misma ilusión la sigo teniendo intacta cada vez que voy a jugar con la selección”, le aseguró Carlos a El Espectador.

Así que enfrentar a Uruguay es especial para él. Es jugar contra un estilo que siente como propio gracias a su formación, por eso su entrega, garra y pasión por la camiseta que siente en el corazón, la tricolor. “Muchos hablan de la garra charrúa y yo soy un jugador que la siente, me entrego siempre en cada partido, juegue bien o mal. Los uruguayos también lo hacen, siempre transpiran la camiseta y no negocian la entrega. Ese es mi estilo de juego y no lo negocio”, comenta el chocoano de 30 años, quien se perfila como inicialista para el juego de esta tarde (3:30 p.m. por el Gol Caracol).

La Roca, como le dicen por su capacidad para chocar y quedarse siempre con el balón en su poder, está firme, y lo motiva enfrentar a grandes jugadores como Édinson Cavani y Luis Suárez, sin duda las grandes estrellas de la selección charrúa, que es líder de la eliminatoria con 19 puntos. “Tenemos las armas, la mentalidad y las ganas de hacer un gran partido. Esperemos que ellos no puedan hacer mucho”, comentó.

Eso sí, deja claro que el tema del calor y la humedad de Barranquilla es algo a lo que no le dan importancia, porque “si pensamos en eso y nos confiamos, estaríamos cometiendo un error. Estamos en igualdad de condiciones. El clima afecta a los 22 jugadores, no sólo a ellos”.

Como conocedor del fútbol uruguayo, se arriesga a hacer un análisis del estilo de juego de los dirigidos por Óscar Washington Tabárez: “Creo que lo primordial es esa mentalidad que siempre los ha fortalecido. Creen en esa mística, es filosofía de trabajo, y por eso están de primeros. Siempre están ahí, dando la pelea, sin importar quiénes sean los jugadores. Al ponerse esa camiseta celeste lo dan todo. Es una selección que está arriba siempre y hay que tenerle mucho respeto”.

¿Si toca darle una patadita de más a Suárez o a Cavani lo haría?, se le pregunta al chocoano, y sin dudarlo se despide respondiendo: “Toca, toca”, y suelta una carcajada.