Tenemos mucho por trabajar: Gonzalo Higuaín

El hombre llamado a integrar este sábado, junto a Messi y Agüero, el tridente ofensivo de Argentina contra Irán, repasa los eventos que lo convirtieron en un peligro dentro del área chica.

Gonzalo Higuaín (Brest, Francia, 26 años) tiene prisa cuando se sienta ante un periodista. Desconfía de la prensa después de que La Gazzetta dello Sport publicara en agosto pasado, nada más aterrizar en Nápoles, unas fotos suyas de una excursión a Capri que acabó mal: se resbaló, cayó de su barco y se abrió una brecha en la mandíbula que necesitó de 10 puntos de sutura.

Sus arranques siempre fueron difíciles, también en el Madrid, donde llegó con 19 años recién cumplidos (en el mercado de invierno de 2006), eclipsado en la delantera por Raúl y Van Nistelrooy. Pero acabó triunfando, marchándose cuando quiso y a pesar del reconocimiento de la hinchada blanca. Al Nápoles llegó como la estrella que es y ha cumplido con 24 goles en 46 partidos. En la selección (21 tantos en 37 encuentros) es una figura capital en una delantera impactante, junto a Agüero y a Messi.

Gabriel Batistuta y Hernán Crespo son sus antecesores en la línea sucesoria de grandes nueves del fútbol argentino. ¿Cree que tienen algo en común o la nacionalidad es un tema aleatorio en el fútbol?

Son dos grandes jugadores a nivel mundial. Tanto en la selección como en sus equipos demostraron lo que hoy recuerda la gente de ellos. Tener dos espejos así en mi posición me hace aprender. Trato de copiar a algunos y ellos son grandes.

Lo suyo es el desmarque, ahí es un maestro. ¿Eso se aprende o se lleva dentro?

Se aprende, me gusta mucho jugar al espacio y es algo que se entrena. Tantos años fuera me hicieron mejorar, aunque me queda mucho por delante. Me gusta mucho jugar al espacio y también de espaldas a la portería, es importante para hacer descansar a tu equipo.

Batistuta confesó una vez que a él, el fútbol no le gustó nunca. Que le gustaba competir y marcar goles porque era su oficio, pero que el juego no le llamó demasiado la atención. ¿A usted le gusta el fútbol?

Sí, lo veo, pero trato de desconectar en los momentos libres, que no me abarque todo el fútbol. Trato de divertirme, de disfrutar como corresponde a una persona joven.

¿Cuál es su primer recuerdo de un Mundial?

En el 98, porque en el 94 era chiquito. En el 98, todo el mundo en Argentina tenía la expectativa de poder llegar más lejos, pero no pudo ser.

Entre 1978 y 2010 todas las selecciones campeonas del mundo tuvieron jugadores del Calcio. La selección de España de 2010 fue la primera en interrumpir este recorrido, pero en el fútbol italiano debe haber aspectos que ayudan a afrontar un Mundial. ¿Qué hay en esta experiencia italiana que le puede ayudar?

Es una liga diferente, competitiva, un juego diverso. Toda mi carrera me acostumbré a jugar contra cuatro defensores y acá lo hago contra cinco. Eso te limita el espacio, pero para eso vine, para aprender.

En el Nápoles ha tenido un papel más creativo. No se ha limitado a meter goles, sino que ha bajado a armar el juego en el centro del campo. ¿Ha pensado que con Argentina deberá hacer algo parecido?

A mí me gusta estar en contacto con la pelota. Por la posición que juego algunos partidos no se da, pero me gusta estar elaborando el juego con mis compañeros. En Argentina haré un papel parecido.

El problema del 4-3-3 es que el centro del campo suele quedar en inferioridad numérica en defensa y en ataque necesita más los apoyos de los atacantes. ¿Cuál es su función en este sentido? ¿Cómo es el reparto de espacios y de tareas en un ataque compuesto por Messi, Higuaín y Agüero?

Ninguno de los tres tenemos posición fija, podemos alternarnos, ninguno de los tres es un nueve fijo, podemos jugar por la derecha, la izquierda y el centro. Sabemos que tenemos que trabajar en defensa, tenemos que entrenarlo. Pero tengo libertad arriba para moverme.

¿Cuál es el mayor cambio que ha experimentado su fútbol en los últimos 10 años, del River al Nápoles?

Cuando me fui de la liga argentina a la española, fue un paso arriesgado porque era muy joven, pude aprender mucho y crecer. Y ahora estoy en una liga más competitiva, no en el sentido de juego sino en el sentido táctico. Los defensores en Italia son más fuertes y eso te hace mejorar.

¿Cuál fue el jugador que más admiró de niño?

Estando en River me gustaba mucho Francéscoli y Crespo también.

Messi es muy exigente con sus compañeros de ataque. ¿Qué le pide?

Yo me siento muy bien cuando juego con Messi. Es muy competitivo. Exige porque quiere ganar cosas.

¿Ha visto partidos del Mundial 86? ¿Cree que esta selección Argentina tiene algo que ver con aquella?

La del 86 no la vi, la vi después por imágenes, no puedo opinar del 86. Si se ganó el Mundial fue por algo. También estaba Diego Maradona. Pasaron muchísimos años, ahora tenemos una selección con expectativas buenas, pero tenemos que trabajar mucho. Messi es el capitán, es un emblema para la selección y cuando Leo está bien, es clave.

¿Son comparables Messi y Maradona?

Son muchos años de diferencia, épocas distintas. Quienes han visto jugar a Maradona y a Messi los van a recordar toda la vida. Yo tengo el privilegio de poder jugar con Leo. Va a marcar época.

¿Y cómo es vivir en Nápoles para un futbolista argentino?

Es una ciudad muy parecida a Argentina. Por el cariño que le tiene Nápoles a Diego (Maradona), se me hizo más fácil la adaptación. Esperemos mejorar el año que viene.