Un Brasil sin samba

Los pentacampeones del mundo empataron 0-0 frente a México y no pudieron ser el primer equipo clasificado a los octavos de final. ‘Memo’ Ochoa, la figura de los manitos.

El estadio Castelao de Fortaleza fue un carnaval a pesar del empate 0-0 entre Brasil y México. Desde tempranas horas del día, poco a poco los seguidores brasileños comenzaron a llegar a este escenario, que fue remodelado totalmente para la Copa del Mundo. Los mexicanos también hicieron presencia en masa y eso hizo que se viviera un duelo vibrante en los 64.846 asientos que tienen las tribunas. Los himnos sonaron y, tal como ocurrió el día de la inauguración en São Paulo, los brasileños cantaron una estrofa más cuando dejó de sonar la música. Las lágrimas rodaron sobre algunos jugadores e hinchas que, a pesar de las inconformidades que tienen con el gobierno, cada vez que juega su selección todo se olvida. Eso sí, no faltó uno que otro grito contra la presidente Dilma Rousseff.

Futbolísticamente Brasil llegó con la baja de Hulk, quien sufrió una molestia muscular. En su lugar actuó Ramírez, el volante del Chelsea, quien ofrece un juego mucho menos ofensivo que el jugador por el que entró. Quizás esa fue una buena razón para entender por qué Brasil no se vio tan fuerte ofensivamente como en el duelo inaugural contra Croacia. El desborde de los hombres de punta que llevó a Brasil a coronarse campeón de la Copa Confederaciones hace un año no apareció y se vieron obligados a jugar por el centro de la cancha, lo que facilitó los ataques mexicanos. Neymar fue el más incisivo por parte de los pentacampeones.

Mientras tanto, los ‘manitos’ apostaron por estar seguros atrás y contragolpear a un conjunto local que por momentos pareció desesperarse. En el primer tiempo, Guillermo Ochoa salvó un cabezazo de Neymar en la línea. Hasta ahora, la mejor atajada del Mundial. Luego los mexicanos, que jugaron de rojo, intentaron reaccionar con ataques aislados, pero la defensa amarilla respondió. Tanto David Luiz como Thiago Silva se mostraron seguros.

Para el segundo tiempo, Luiz Felipe Scolari envió a su equipo aun más al ataque. Sacó a Ramírez y mandó al campo a Bernard, el volante ofensivo del Shaktar Donetsk de Ucrania. Con eso logró mayor presencia en el campo rival y metió a México en su propio arco. Claro que al frente se encontró con un Memo Ochoa inspirado.

No obstante, al leer esto se podría creer que Brasil fue una tromba que a punta de jogo bonito no dejó hacer nada a los visitantes, pero no fue así. El equipo de Scolari se vio sin ideas, sin variantes en ataque: por lo general intentó llegar al fondo por los costados y centrar, pero Fred no estaba en su día y los demás nunca pudieron ganarle por arriba a Rafa Márquez, Héctor Moreno y Francisco Rodríguez, quienes jugaron como centrales. Luego entró Jo a reemplazar al delantero del Fluminense y tampoco logró desequilibrar.

Oscar, gran figura del triunfo frente a los croatas, no fue ni la sombra. Lo controló bien José Vázquez, quien tuvo la tarea de marcarlo y lo anuló tanto que debió ser relevado por William, el joven jugador del Chelsea, que tampoco logró cambiarle la cara a su equipo.

En los minutos finales, los mexicanos se animaron a salir, cada ataque de los brasileños fue un contragolpe de los aztecas que de no ser por la mala puntería de sus jugadores, hubiesen logrado la hazaña. Pero el empate es un buen resultado para ellos, porque en la primera fecha habían vencido 1-0 a Camerún.

Hoy los africanos jugarán contra los croatas para ponerse al día, desde las 5:00 p.m. en el Arena Amazonia de Manaos.

“Ambos equipos buscaron el gol, mucha fuerza física. Es un típico juego disputado y el empate fue justo. Hay que saber que enfrentamos a una selección buena. El empate no fue un buen negocio porque haber ganado representaba clasificar, pero hay que estar tranquilos y buscar la victoria en el próximo juego”, destacó el técnico Luiz Felipe Scolari.

Por su parte, la figura del juego, Memo Ochoa, dijo: “Sabíamos que iba a ser un partido duro. Afortunadamente el equipo estuvo sólido atrás. Nos vamos contentos porque se consiguió un empate valioso. Es el partido de mi vida”.

En la última fecha, en la que se definirán los dos equipos que avanzan a los octavos de final del grupo A, Brasil jugará en Brasilia frente a Camerún y los mexicanos contra los croatas en Recife.

Temas relacionados