Un debut que vale oro

Hoy, a las 5 p.m., Chile se enfrentará a Australia en Cuiabá. Para los suramericanos el encuentro será clave si quieren tener una oportunidad para pasar a octavos de final en uno de los grupos más difíciles del Mundial. Ahí también están España y Holanda.

Alexis Sánchez, delantero de la selección chilena.

¿Será capaz? ¿Podrá Chile vencer a un par de equipos llenos de astros? ¿A los dos finalistas de la pasada Copa Mundial? Tal vez no. Tal vez le resulte imposible derrotar a una España llena de figuras que parece invencible y una Holanda que, aunque con varios jugadores nuevos en comparación con la selección que jugó en Sudáfrica 2010, sigue manteniéndose como favorita. Pero, pese a ello, pese a haber tenido el infortunio de estar en uno de los grupos más fuertes, puede dar una gran sorpresa. Tiene cómo hacerlo. Tiene experiencia, jugadores de muy buen nivel y excelente rendimiento.

Para lograrlo, inevitablemente, debe empezar con el pie derecho y superar al que es, acaso, el más débil de los cuatro equipos del Grupo B: Australia, un conjunto que apenas ha disputado tres Copas (Alemania 1974 y 2006, y Sudáfrica 2010) y que tan sólo una vez ha llegado a octavos de final.

Por eso, el de hoy, es un partido clave. Allá, en Cuiabá, en el Arena Pantanal, a las 5 p.m., el onceno suramericano deberá serle fiel a una historia que lo tiene, relativamente, bien posicionado: ocho Mundiales, entre los que está un admirable tercer puesto en 1962. Además, ocupó la tercera casilla en la eliminatoria suramericana, después de Argentina y Colombia, con la segunda delantera más efectiva (29 goles).

De ninguna manera puede apostarle a un empate, como aquel que se dio la única vez que se han enfrentado estos dos equipos. Un aburrido 0-0 en 1974.
Sin embargo, para ganar deberá, de la mano de su técnico Jorge Sampaoli, reforzar una defensa que se ha mostrado frágil. De hecho, en las eliminatorias fue la más vulnerable: le marcaron 25 tantos.

Y aunque Australia parece no representar un gran peligro, lo cierto es que puede, pese a su escaso recorrido, dar algunas sorpresas, como lo hizo hace 8 años cuando llegó a octavos. El carisma de Tim Cahill, volante del Red Bull de Nueva York, por ejemplo, es un riesgo latente.

Claro, en el proceso clasificatorio de la Confederación Asiática de Fútbol, de la que forma parte antes de jugar en Sudáfrica 2010, tuvo que enfrentarse a selecciones de poca monta como Tailandia, Jordania u Omán. E incluso así tuvo varias complicaciones que en cierto momento pusieron en duda su participación en la fiesta brasileña.

Ante este panorama, Chile, entonces, en este encuentro, no puede ceder una pizca de su terreno si quiere ser parte de las 16 mejores selecciones del planeta. No puede amilanarse por la pérdida de Matías Fernández, quien hace unas semanas tuvo que abandonar el grupo por una lesión en su tobillo. Ni siquiera debe amedrantarse aun cuando Arturo Vidal, el ágil volante de la Juventus, todavía esté en duda para el debut.

Ellos lo saben: “Estamos conscientes de lo que tenemos que hacer —dijo Claudio Bravo, arquero y capitán de la selección—, del trabajo que venimos realizando. Llevamos meses pensando en esto. El objetivo es llevarse los tres puntos. Pero el equipo tratará de ganar con una buena imagen y un fútbol vistoso”.

Para conseguir ese objetivo deberán valerse de sus grandes estrellas: Alexis Sánchez, Eduardo Vargas y —si es posible— del mismo Vidal. Ellos constituyen la esencia del ataque chileno. Si tienen un poco más que suerte y tino, seguramente, como lo han hecho desde que Sampaoli asumió como técnico tras el despido del argentino Claudio Borghi, podrán conformar un ataque demoledor. Con él, quizá, logren hacer tambalear hasta las mismas España y Holanda.

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